Factura electrónica en El Salvador: una revolución fiscal entre récord de documentos y contribuyentes

Más de 1,500 millones de documentos digitales marcan un antes y un después para el Estado. Los pequeños negocios enfrentan obstáculos, mientras expertos insisten en la promesa de una recaudación más justa y moderna

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La adopción de la factura electrónica avanza en El Salvador, donde, a casi 30 meses de la implementación de la medida, el Estado ha recibido más de 1,504 millones de Documentos Tributarios Electrónicos (DTE) y cuenta con 122,652 emisores habilitados, de acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda.

Este cambio estructural, impulsado por la reforma al Código Tributario, tiene como objetivo optimizar la recaudación y acrecentar la confianza de ciudadanos y empresas en el sistema fiscal.

La implementación de la facturación electrónica en El Salvador, que se potenció a partir de julio de 2023, tras la aprobación legislativa de agosto de ese año, se sostiene sobre la plataforma tecnológica desarrollada gracias a un préstamo de $30 millones otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2018.

Fue en octubre de 2020 que el gobierno lanzó su plan piloto y la Asamblea Legislativa aprobó un pliego de reformas al Código Tributario, en el que se incluía la emisión de los DET, el 30 de agosto de ese 2022 y el lanzamiento oficial del proceso fue en diciembre de ese año.

El Estado ha recibido más
El Estado ha recibido más de 1,504 millones de Documentos Tributarios Electrónicos (Imagen: Shutterstock)

En una publicación del 17 de octubre de 2024 en la página web del BID, la jefa de operaciones del BID en El Salvador, Margarita Libby Hernández, declaró que este programa “está optimizando las bases y la ruta para una administración tributaria más robusta y eficiente, facilitando un incremento en la recaudación de impuestos y mejorando la equidad fiscal, así como promoviendo la confianza en el sistema tributario por parte de los ciudadanos y empresas”.

La digitalización ha significado para los grandes contribuyentes el cumplimiento de nuevas obligaciones que ya son estándar en el sector, pues, según Hacienda, prácticamente la totalidad de empresas con ventas superiores a $10 millones migró de manera temprana al sistema.

Le siguieron en la incorporación las medianas y pequeñas empresas, y hoy el volumen de facturación electrónica abarca tanto a grandes compañías como a microemprendimientos, que han debido enfrentar distintos desafíos técnicos y económicos, como la adecuación de sistemas o la capacitación del personal.

Una persona revisando una factura
Una persona revisando una factura digital (Freepik)

Uno de los principales obstáculos ha sido para los pequeños negocios y sectores con limitaciones económicas. La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) ha señalado públicamente que la principal dificultad consistió en superar la incertidumbre asociada a la innovación digital y ajustarse a los nuevos procesos. Además, la falta de recursos ha golpeado especialmente a los micro y pequeños empresarios, obligando a la Camarasal a desplegar capacitaciones en varias regiones del país.

El proceso de facturación electrónica contempla dos sistemas principales para la emisión de documentos: el Sistema de Transmisión DTE, que requiere la adaptación del software propio de facturación a las exigencias técnicas de la administración tributaria, y el Sistema de Facturación DTE, una solución web disponible para los contribuyentes que cumplan el proceso requerido, ambos detallados por el Ministerio de Hacienda.

Los DTE procesan todas las transacciones tributarias, desde ventas y compras de bienes y servicios de los consumidores hasta las operaciones empresariales de mayor escala.

El comercio global enfrenta el
El comercio global enfrenta el desafío de abandonar el papel y adoptar procesos digitales que optimicen las transacciones (Imagen: Shutterstock)

La automatización no solo simplifica el pago de impuestos y la verificación del cumplimiento para Hacienda; también introduce eficiencia para las empresas. Según el estudio realizado por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) a finales de 2023, el 77.5 % de las compañías encuestadas consideró importante la adopción de la factura electrónica, frente a un 22.5 % que no la valoró así.

Conforme evoluciona el sistema, tanto grandes entidades como empresas medianas han debido integrar la facturación al resto de sus procesos, incluso cuando operan a nivel internacional o con sistemas legados que dificultan su transición tecnológica.