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Mercedes Méndez Ribas: “Un adolescente con título secundario duplica las chances de acceder a un empleo formal”

En diálogo con Ticmas, la directora ejecutiva de Fundación Cimientos explicó cómo el acompañamiento a estudiantes vulnerables puede mejorar las trayectorias escolares, abrir oportunidades laborales y transformar también la vida de sus familias

La Directora Ejecutiva de Cimientos visitó el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro y habló de la importancia de reconocer que la educación cambia la vida de los adolescentes
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Hay estadísticas que deberían provocar un escándalo. Hablan de inequidades, de abandonos, de un futuro incierto para el país y sus habitantes. Por ejemplo: en la Argentina, cuatro de cada diez estudiantes no obtienen su título secundario dentro de la educación común. En poblaciones vulnerables, el número es todavía más alarmante: son siete de cada diez. Ante esta situación, hay organizaciones de la sociedad civil que sienten la vocación de dar una respuesta y han desarrollado programas para acompañarlos en la finalización de sus estudios. Una de estas organizaciones es Fundación Cimientos, que, desde hace tres décadas, promueve que adolescentes y jóvenes de bajos recursos logren terminar el secundario, a la vez que los ayuda a insertarse en el mundo laboral y a continuar sus estudios superiores.

Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Cimientos, visitó el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro de Buenos Aires, y habló de la tarea que lleva adelante la fundación.

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—Un adolescente con título secundario —dijo— duplica las chances de acceder a un empleo formal. Los jóvenes son el rango etario donde hay mayor desempleo, con lo cual es importante y crítico que los chicos obtengan su título secundario. Que encuentren en la escuela secundaria el sentido que necesitan y puedan desarrollar su proyecto de vida.

Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Fundación Cimientos, en el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro
Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Fundación Cimientos, en el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro

El programa “Futuros Egresados” es parte de lo que acabas de decir. ¿Podrías profundizar en ese programa?

—El programa Futuros Egresados es el ADN de los programas de Cimientos. Surge con la necesidad de acompañar las trayectorias educativas de los adolescentes en su paso por la escuela secundaria, y está enfocado en las habilidades socioemocionales. Hoy está de moda hablar de las habilidades blandas a la luz de la inteligencia artificial, pero Cimientos fue pionero en hablar de esto desde el comienzo, desde hace casi 30 años. Nuestro foco fue ese. Es una metodología de acompañamiento con tutorías personalizadas a contraturno en las escuelas, lo que nos habilita a articular con los distintos Ministerios de Educación del país para acompañar a los chicos a desarrollar el proyecto de vida, pero también el oficio de ser estudiante, la independencia, la autonomía. Hoy Cimientos acompaña a 3.000 chicos. Parece un número grande, pero para nosotros cada historia de vida es superimportante.

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¿En qué provincias?

—Estamos en casi todo el país, en 18 provincias. A través de todos los programas de Cimientos tenemos un alcance de más de 10.000 jóvenes. A mí me encanta contar algunas historias de lo que significa esto. Hace relativamente poco estuve visitando algunos de los grupos de estudiantes que acompañamos y conocí a Néstor, que está estudiando Contabilidad, acercándose al último año de su carrera. Néstor es de Cejas, un pueblo cercano a la escuela de Piedrabuena (Tucumán), que acompañamos hace más de veinte años. Néstor participó en el programa Futuros Egresados, así que lo conocemos desde los 13 años. Él nos contaba que, estudiando Contabilidad gracias al acercamiento que le hizo Cimientos para continuar sus estudios, se dio cuenta de que en el emprendimiento de su mamá —un almacén en el pueblo que vendía productos de primera necesidad— podía incorporar algo de tecnología y tener algún tipo de servicio bancario con un Postnet para que la gente pudiese pagar sus servicios. Hoy los camiones se desvían para pagar facturas y hacer transferencias en ese negocio. Cambió la economía de su familia. Este es un ejemplo de cómo el entorno familiar, por haber recibido este acompañamiento, se puede modificar.

Roberto Dabusti, que es gerente de Responsabilidad Social en Axion Energy, suele decir que el aprendizaje de una persona impacta en toda su familia: es lo que estás señalando con tu ejemplo.

—Nosotros trabajamos con Axion. Esto no lo podemos hacer solos. Cimientos trabaja en todo el país; para una organización social es un alcance grande, pero lo hacemos de la mano del sector privado y del sector público. En forma articulada podemos transformar la realidad de Argentina. Nosotros tenemos la capacidad de hacer pilotos, implementar programas en terreno, medirlos, evaluarlos, y que esto sea tomado como política pública. Con las empresas articulamos muy bien en territorio, donde hacemos un diagnóstico del área, determinamos qué es lo que se necesita y vamos con los distintos programas a implementar.

Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Fundación Cimientos, en el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro
"Acá no hay espacio para excluir a otros. Lo que queremos hacer justamente es darles oportunidades a los estudiantes", dijo Mercedes Méndez Ribas

En San Patricio del Chañar, en Neuquén, hay unas escuelas que tienen el seguimiento de Cimientos, Enseñá por Argentina, Ticmas y otras compañías privadas. ¿Cómo es articular con tantos actores?

—Nosotros trabajamos en red. Otra vez: es parte de nuestra filosofía articular y trabajar en conjunto para una misión en común. Acá no hay espacio para excluir a otros. Lo que queremos hacer justamente es darles oportunidades a los estudiantes. San Patricio del Chañar es una localidad remota, es difícil el acceso para llegar a las escuelas. Nosotros promovemos que logren el título secundario. Pero también ayudamos en la capacitación de los docentes para mejorar la calidad educativa.En Neuquén, en toda la zona de Vaca Muerta, hay posibilidades de trabajo, pero para eso necesitan el egreso efectivo con conocimientos de calidad.

Decías que trabajan en la parte socioemocional. ¿Por qué se ha vuelto tan importante?

—Nuestro enfoque, desde siempre, fue ese: autonomía, independencia, hablar en público, trabajar con otros, responsabilidad. Es lo que van a necesitar en el mundo del trabajo. Hay mucha incertidumbre sobre el futuro laboral; pero lo que sí sabemos es que va a ser necesario que puedan organizarse, que lleguen a tiempo a las citas, que tengan pensamiento crítico y adaptabilidad y flexibilidad para lo que se viene. Son las habilidades que se están buscando. Todos los jóvenes que están en el programa de Cimientos tienen la oportunidad de participar en distintos intercambios con empresas y poner en práctica las habilidades que fueron trabajando con su tutora durante el año. Tenemos una jornada —virtual para todo el país, presencial en ciertos distritos— donde organizamos cómo presentarse a una entrevista con entrevistas simuladas, cómo armar el LinkedIn, cómo armar el CV. Enriquece muchísimo a los chicos.

Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Fundación Cimientos, en el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro
En este momento, Cimientos está ingresando 500 nuevos estudiantes a sus programas

¿Cómo es el camino esperado de un chico que empieza en Cimientos?

—Empieza entre primer y segundo año de la secundaria. Nosotros lo acompañamos todo el trayecto de la secundaria.

¿Es sobre un chico en particular? ¿Sobre un curso, un colegio?

—Trabajamos con población vulnerable, con lo cual hacemos convocatorias abiertas y trabajamos con directivos de las escuelas y de la mano de los Ministerios de Educación para sumar estudiantes al programa. A medida que hay egresados, sumamos nuevos ingresantes. En este momento estamos finalizando las entrevistas para ingresar 500 estudiantes de todo el país a nuestros programas. Cimientos tiene un equipo de 130 personas. Nuestras tutoras arman un trayecto según la edad de los chicos, y los acompañan mes a mes en forma presencial para que ellos vayan desarrollando el oficio de ser estudiante. En los últimos dos años, el foco está en orientación vocacional: qué van a hacer el día de mañana. Es un gran incentivo para que quieran tener su título.

¿Termina el secundario y siguen la vida de ellos en la universidad?

—Yo lo llamo el enfoque 360. Terminan la secundaria y pasan a formar parte de la red de egresados con oportunidades de empleo, becas y demás. Tenemos un programa que hoy acompaña a 380 estudiantes universitarios, con lo cual también tenemos tutores y becas para acompañar a los chicos en su trayecto universitario. Y festejamos cada vez que alguien obtiene su título. Y hay un programa de formación docente que se llama Escuelas que Acompañan, que vuelca todo el conocimiento de casi 30 años en un trayecto formativo para que cada escuela en contexto pueda aplicar un programa que acompañe trayectorias educativas continuas. Nuestra población es vulnerable. Muchísimos casos —la mayoría— son primera generación con título secundario. Yo siempre digo que uno no elige lo que no ve. Nosotros tuvimos la posibilidad de tener contextos amplios y de decir: “Bueno, tengo todas estas posibilidades en mi vida”. Trabajamos con chicos a los que les abrimos esa puerta, ese mundo de posibilidades que tienen para que puedan planificar su futuro.

Vos venís de una trayectoria de organizaciones civiles. ¿Qué aprendiste en ese camino y qué estás llevando a Cimientos?

—Yo soy abogada y, después de un paso por la profesión corporativa, decidí que mi lugar en este mundo y las horas que le dedico a mi trabajo tenían que tener un propósito. Ahí decidí hacer un cambio de carrera y empezar a trabajar con organizaciones sociales. Llevo muchísimos, muchísimos años. Soy una convencida de que en forma articulada podemos generar cambios. Todos los que trabajamos en ONGs, en fundaciones, en asociaciones, somos optimistas por naturaleza. Vemos los indicadores, que son terribles, pero estamos convencidos de que llevando adelante nuestra misión y nuestro propósito, vamos a lograr cambios.

¿Por qué Cimientos tiene tanto prestigio?

—Cimientos, desde el día uno, tuvo muy en claro cuál era su misión. No dejamos de tener foco en lo que hacemos, pero además tenemos un área específica de evaluación y monitoreo con un equipo dedicado a mirar lo que hacemos, introducir mejoras, hacer cambios de rumbo y llevarlo a nuestra operatoria. Hace relativamente poco hicimos una transformación digital para ponernos a tiro con los contextos, y eso nos va a permitir ya no trabajar en silos, sino tener toda la data agregada para tomar mejores decisiones estratégicas.

La métrica al 100%.

—Es la métrica de la métrica. Esto al sector privado, a los donantes, a la cooperación internacional y a los gobiernos, les interesa un montón. Si te digo que los estudiantes que pasan por el programa de Cimientos, un año después de egresar, el 83% está estudiando, trabajando o ambas cosas, es una métrica muy interesante para compartir. Eso lo podemos hacer porque seguimos el desarrollo de los chicos a través de los programas.

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