En el marco de las Jornadas de Alfabetización organizadas por Ticmas en la 50° Feria Internacional del Libro, expertos de distintas áreas expusieron acerca de los desafíos que enfrenta la educación en un contexto atravesado por cambios constantes y desigualdades profundas.
A partir del informe “Progresiones de aprendizaje en lectura hacia trayectorias lectoras más equitativas”, la investigadora del CONICET Valeria Abusamra propuso repensar la enseñanza de la lectura desde una perspectiva que articule la planificación pedagógica y las condiciones sociales: “Es difícil pensar en progresiones de aprendizaje si no se buscan condiciones más equitativas”, afirmó.
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Esto representa un desafío central para el sistema educativo. Según Abusamra, el potencial igualador de la educación solo puede concretarse si se generan condiciones más equitativas desde el inicio. En ese sentido, la alfabetización no es solo una habilidad escolar, sino que representa una condición indispensable para la participación plena en la vida social y cultural.

Brechas cada vez más amplias
Según estudios regionales, una proporción significativa de estudiantes no alcanza niveles adecuados de comprensión lectora en los primeros años de escolaridad. Estas brechas, lejos de reducirse, tienden a ampliarse con el tiempo.
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Frente a este escenario, Abusamra propuso pensar la enseñanza de la lectura a partir del concepto de “progresiones de aprendizaje”. Se trata de modelos que describen cómo se desarrollan, de manera gradual, habilidades complejas como la lectura de palabras, la fluidez y la comprensión de textos.
Sin embargo, advirtió que estas progresiones no deben confundirse con los grados escolares ni pensarse como puntos de llegada: “No deben ser entendidas como metas terminales, sino como representaciones de un proceso de avance”, explicó. En este sentido, subrayó que el aprendizaje debe concebirse como un continuo, atravesado por trayectorias diversas.
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Entender cómo aprende cada estudiante
Uno de los aportes centrales de este enfoque es la posibilidad de identificar “perfiles lectores”, que permiten comprender en qué etapa del proceso se encuentra cada estudiante.
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En relación con esto, la investigadora destacó que la decodificación, es decir, la capacidad de leer palabras, es una condición evaluativa necesaria pero no suficiente. En ese sentido, Abusamra explicó que la automatización de la lectura permite liberar recursos cognitivos claves para la comprensión de textos. Sin embargo, a diferencia de la decodificación, la comprensión no se automatiza sino que requiere un esfuerzo constante y activo por parte del lector, según explicó.
Además, remarcó el carácter cultural de la lectura y la escritura: “Nadie nace sabiendo leer y escribir”, señaló, y puso especial énfasis en el desarrollo temprano de la oralidad. Diversos estudios muestran que la cantidad y calidad de las interacciones en los primeros años de vida inciden directamente en la adquisición del vocabulario, lo que a su vez impacta en los procesos posteriores de alfabetización.
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El rol de la enseñanza y las políticas educativas
Desde esta perspectiva, las políticas educativas adquieren una centralidad indiscutible. Para Abusamra, es fundamental que el acompañamiento a los docentes cuente con un conocimiento de base profundo acerca de las habilidades prácticas sobre las que se va a trabajar y lo que se va a evaluar.
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Las progresiones de aprendizaje, en este sentido, pueden funcionar como una guía para orientar la planificación, el diseño curricular y la toma de decisiones pedagógicas.
Enseñar en contextos complejos
Sin embargo, también advirtió que estas herramientas deben ser utilizadas con criterio, atendiendo a los contextos específicos en los que se enseña. “Trabajamos con habilidades extremadamente complejas”, sostuvo, y enfatizó la necesidad de comprender el entorno en el que se desarrollan los estudiantes.
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En un escenario atravesado por la hiperconectividad, la investigadora también invitó a revisar el rol de los adultos. “Tenemos que preguntarnos qué estamos haciendo”, afirmó, en relación con los hábitos de lectura y el uso de la tecnología. Lejos de rechazar estos cambios, propuso aprovechar las herramientas disponibles para formar lectores críticos.
De esta manera, Abusamra propuso un enfoque en el que enseñar a leer no sea solo transmitir una habilidad técnica, sino acompañar un proceso complejo, progresivo y profundamente ligado a las condiciones sociales.
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