Heikki Uusitalo, jefe de gabinete y asesor político de la ministra de educación finlandesa
Heikki Uusitalo, jefe de gabinete y asesor político de la ministra de educación finlandesa

Una historia de amor hizo que abandonara su Sastamala, Finlandia, natal para instalarse en Buenos Aires. De ahí surgió su interés por Argentina, por su sociedad. Desde 2008 hasta 2013, Heikki Uusitalo estudió en la UBA. Hizo distintos cursos, tanto de filosofía como de español. "Cuando llegué la única cosa que sabía decir en español era 'Yo no soy marinero, soy capitán'", cuenta a Infobae entre risas.

En la Ciudad trabajó como profesor particular. Daba clases de apoyo de distintas materias. Enseñó inglés, francés, matemática. En su experiencia se topó con alumnos desmotivados, sin interés, que no lograban aprobar, pero que al mismo tiempo, sus carpetas estaban perfectas, con las anotaciones de cada clase. "Eso me llamó la atención porque en Finlandia si hay un chico sin motivación, sus apuntes no están bien, pero acá sí porque eso es lo que se controla", explica.

Desde 2016, Uusitalo se desempeña como jefe de gabinete y asesor político de la ministra de educación finlandesa, Sanni Grahn Laasonen. Se dedica a la preparación de material para su análisis posterior, asiste a reuniones locales e internacionales y se encarga de responder a los pedidos de información de la prensa. En resumidas cuentas, busca garantizar que se cumplan las metas educativas del gobierno. Hoy está de regreso en Buenos Aires por lo que marca la agenda del G20.

—En los años que vivió, estudió y trabajó en la Ciudad, ¿qué diferencias notó con el sistema educativo finlandés?

—En general, acá la enseñanza se basa en copiar, en imitar los contenidos que da el maestro. En esa pedagogía el enfoque está en el maestro. Nosotros cambiamos el foco. Se trata de dar ánimo para que los alumnos apliquen los conocimientos y no repitan lo que les enseñan. La pregunta es con cuál pedagogía aprobás la materia. El pensamiento moderno insiste en fomentar un rol activo del alumno.

—Ahí aparece el tema de las habilidades del futuro.

—Nosotros renovamos las currículas cada diez años. Los políticos no se meten en los contenidos de la enseñanza. Tenemos expertos que se dedican exclusivamente a eso por fuera del ministerio. El futuro pide buenos conocimientos de base. Necesitamos lectura, matemática, historia, ciencia, todas las materias tradicionales. Pero por encima de eso se necesitan habilidades como pensamiento crítico, creatividad, competencias socioemocionales y entender otras culturas.

—En Finlandia apostaron por el trabajo por proyectos.

—El trabajo por proyectos o lo que se conoce como phenomenon learning. Ojo: hay muchas falsas noticias que dicen que Finlandia eliminó las materias. No es así. La mayor parte se pasa estudiando las materias tradicionales. Lo que hicimos fue agregar conocimientos transversales donde se investiga un fenómeno en base a las distintas materias. Por ejemplo, el cambio climático se puede estudiar desde geografía, biología, sociología, historia, también matemática.

—¿De quién depende la elección de esos temas?

—Depende de cada escuela. Nosotros tenemos un sistema descentralizado. El currículum fundamental es nacional. Eso pone objetivos de mínima. Después cada localidad desarrolla un currículum local en base a, por ejemplo, tradiciones propias. El trabajo por proyectos ocurre cada tanto, pero los conocimientos transversales involucran a todas las materias.

“Es mentira que Finlandia eliminó las materias”
“Es mentira que Finlandia eliminó las materias”

—¿Por ejemplo?

—El deporte. Los chicos no se mueven lo suficiente. Cada vez más les gusta la Play Station. Tenemos un programa con el objetivo de que todos los chicos tengan una hora de ejercicio todos los días. Pero no son clases de educación física, sino la idea es que también en las clases de biología se puedan levantar y ver las clases que crecen en el bosque. Además, cuando se mueven un poco, no se aburren tanto.

—¿Se apunta también a la felicidad del chico?

—Una de las cosas más importantes de nuestro sistema es la alegría. Aprender es bueno. Debido a los cambios tecnológicos, la formación va a tener que ser continua. Si la escuela no es un lugar de alegría, vas a tener fea actitud desde el comienzo.

—Más allá de eso, en las últimas pruebas PISA tuvieron una leve caída. ¿A qué lo atribuyen?

—Es un fenómeno que se detectó en casi todos los países de Europa. Se explica por el rendimiento de los varones que está disminuyendo. Todos se preguntan por qué pasa eso.

—¿Qué hipótesis se barajan?

—Yo hablé con los investigadores de PISA. Su diagnóstico es que es cultural. Los varones rechazan el modelo de aprendizaje que promueve la escuela. Si a un chico de hoy le decís "tenés que leer esto", es más probable que no le interese. En nuestro país, el estado de los aprendizajes se vincula muy fuertemente con la motivación. En los varones notamos que está bajando.

—¿Cómo creen que lo pueden solucionar?

—Dos soluciones principalmente. Primero la individualización del aprendizaje. El profesor tiene que ser más capaz de tener en cuenta los deseos y tiempos de cada alumno. Ya no se puede dar lo mismo para todos. En segundo lugar, hacer uso de la tecnología en el día a día de la escuela.

—¿Cómo se forma a un docente para que logre individualizar cada aprendizaje?

—Es un desafío. En Finlandia el factor clave para el éxito en educación es tener un personal capacitado. No hay otra manera de garantizar la calidad. Si faltan maestros de calidad, falta todo. Los maestros tienen estudios universitarios que les permiten evaluar sus propios trabajos. Hay técnicas didácticas para individualizar el aprendizaje, pero se trata de darles más libertad a los alumnos para elegir los temas que más les interesen.

“El factor clave para el éxito en educación es tener un personal capacitado”
“El factor clave para el éxito en educación es tener un personal capacitado”

—¿No se descuidan otros conocimientos de ese modo?

—Si les das libertad para que desarrollen los proyectos que les interesan, no solo aprenden la temática de ese proyecto, sino que también adquieren otros conocimientos. Por ejemplo, con un trabajo grupal sobre dinosaurios, además de la prehistoria se adquieren habilidades socioemocionales. En el diseño de la educación involucramos también a los profesores a través de su sindicato.

—¿Cuál es la relación con los dirigentes sindicales?

—En Finlandia tenemos un solo sindicato. Nosotros colaboramos mutuamente y, en general, la relación es buena. Cada vez que se reúnen expertos, el sindicato envía uno o más representantes para formar parte del grupo de trabajo. Pese a que en la educación no tenemos clientes, más allá de la sociedad, se convoca a las distintas industrias, ONG, sindicatos. Se buscan consensos.

—La gran inquietud parece ser preparar a los alumnos para trabajos que no existen. ¿Cómo lo hace Finlandia?

—Ese es un gran tema. Estoy muy contento porque es un tema que también se está hablando acá en Argentina. También saben que un chico que está hoy en la escuela, en su vida adulta va a tener siete trabajos, de los cuales cinco aún no se inventaron. Nosotros consideramos que se necesitan fuertes conocimientos de base sobre los cuales construir los conocimientos especiales de cada trabajo. Por ejemplo, nosotros dejamos de llamarle "lectura" y pasamos a una "multilectura".

—¿Por qué?

—Porque no todo lo que leés es cierto. Hay falsas noticias. Hay hechos, pero también hay hechos alternativos. Queremos que el alumno lo logre discernir. También el mundo se controla cada vez más con imágenes y videos. Entonces la lectura del futuro trata de entender todo esto con un rol activo en el proceso. El sistema educativo pone los ladrillos, pero vos tenés que ir construyendo tu casa por tu cuenta. Sucede que cuando la terminás te das cuenta de que no es suficiente, de que necesitás más ladrillos. Necesitamos un sistema flexible que permita a una persona adquirir nuevos conocimientos a lo largo de su vida.

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