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A los seis meses ya decía algunas palabras. Al año se arrancó por su cuenta los pañales. Cuando empezó el jardín, no hacía lo que la maestra le pedía porque le aburría. Sus compañeros, entonces, le colgaban la mochila lejos para que no llegara a la merienda. A los 3 años ya escribía, pero se portaba mal. El director citó a los padres y le dijo que el chico no tenía límites. Lo que en realidad tenía era altas capacidades intelectuales.

En la Argentina no hay estadísticas. Embajadores ACI, una de las pocas asociaciones en el país, que nuclea 500 familias, lleva un censo desde hace dos años con las familias que se acercan a sus oficinas. "Muchas no quieren darse a conocer o compartir el diagnóstico por temor a que sus hijos sean etiquetados o excluidos", apuntó a Infobae su vocera Laura Diz, madre de dos chicos con ACI. Se estima que, a nivel mundial, entre un 15 y 18% de los niños presenta precocidad, talento o superdotación.

Se los confunde, pero no son lo mismo. Paula Irueste es docente en la facultad de Psicología de la Universidad de Córdoba. La experta en diagnóstico y educación de alumnos con ACI explicó a Infobae que un chico puede ser precoz a la hora de adquirir ciertas habilidades, de superar las expectativas de su edad, pero no significa que sea superdotado. Los superdotados presentan un rendimiento intelectual "frecuentemente superior, en todas las áreas en las que se lo evalúa" y tan solo conforman el 2% de la población. El talento, por su parte, alude a la excelencia en un campo específico.

Se los identifica por medio de tests de detección y por psicodiagnósticos. Las altas capacidades no dependen solo del número de coeficiente intelectual, sino que el profesional analiza y evalúa todas las áreas del desarrollo.

"Mucho se habla de los niños con talentos especiales pero poco se sabe sobre ellos. El tema está rodeado de mitos y estereotipos que la sociedad armó", dijo a Infobae Adriana Orellana, responsable de Alta Inteligencia en Jujuy, única en su tipo por depender del ministerio provincial. "Cuando un padre o docente intuye que los problemas de conducta de su hijo o alumno son producto de un desarrollo intelectual superior, se encuentra con que las instituciones educativas, en su mayoría, no tienen las herramientas necesarias para abordarlo", agregó.

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Una vez que se detecta la alta capacidad, se suelen aplicar tres estrategias: adecuación curricular, agrupamiento y aceleración. Las tareas repetitivas los llevan a la apatía, no se pueden acostumbrar a rendir por debajo de su potencial. Por ello, el salteo de grado es uno de los cursos de acción, aunque -aclaran- no todos los niños están preparados. Además de su intelecto, se revisan sus emociones, su nivel de sociabilidad.

Siempre son los padres los que notan algo diferente en sus hijos. Hay distintos indicios: una dicción avanzada a muy temprana edad, la capacidad de leer y escribir sin ayuda, una memoria por demás eficiente, falta de motivación o aburrimiento, pocas horas de sueño e hipersensibilidad ante ruidos, luces, texturas de los alimentos e incluso etiquetas de la vestimenta. "Sus cerebros trabajan más y con menos esfuerzo", coinciden.

En las estadísticas que Embajadores ACI pudo relevar, hay números preocupantes. Las necesidades del 93% de los chicos no son atendidas. El 100% requiere un tratamiento, principalmente psicológico. El 80% sufre bullying en la escuela. "Realmente no se lo deseo a nadie. Es muy duro ver a tus hijos sufrir", dijo Diz.

Cuando uno de sus hijos estaba en cuarto grado, la maestra pidió a cinco alumnos que juntaran sus reglas para llegar a un metro. "Esto es un metro", anunció. El chico respondió: "Eso no es un metro. Ahí hay 98,7 centímetros". No pudo evitar contenerse ante el error, para él, evidente. La maestra, tampoco. Le pegó un cachetazo y lo tiró al piso. Su madre decidió sacarlo del colegio durante un año. Optó por darle clases en su casa, por el homeschooling; una alternativa recurrente en estos casos.

La situación en Argentina

El artículo 93 de la Ley Nacional de Educación, sancionada hace once años, contempla: "Las autoridades educativas jurisdiccionales organizarán o facilitarán el diseño de programas para la identificación, evaluación temprana, seguimiento y orientación de los/as alumnos/as con capacidades o talentos especiales y la flexibilización o ampliación del proceso de escolarización".

Las agrupaciones que nuclean padres de niños con ACI reclaman el incumplimiento de la ley. "Existe falta de formación docente y falta de capacitación por un lado y por otro, desconocimiento por parte de las autoridades, falta de voluntad y negación de la existencia de las altas capacidades", remarcó Diz, quien se quejó por las respuestas "evasivas" ante el pedido de aplicación de los programas específicos.

Jujuy se convirtió en una provincia pionera en la atención de las altas capacidades. Desde 1999, funciona un programa especial liderado por la licenciada Orellana, que se encarga de la evaluación diagnóstica integral, de orientar a los chicos, supervisar su trayectoria escolar en forma mensual y de elaborar informes.

"En Jujuy, las características diferenciales del alumno con ACI supone no solamente abocarse a su nivel intelectual, sino en situarlo como una persona que siente, que comparte, que disfruta y no solo definirlo por su inteligencia. Es decir, tener en cuenta sus disincronías típicas, lo cual exige que la escuela y el resto de la comunidad educativa contemplen su abordaje", explicó Orellana.

En Córdoba también hay un caso de excepción. El Servicio de Neuropsicología, Área Infantil, de la Facultad de Psicología de la UNC utiliza las baterías de aptitudes diferenciales y generales para obtener un "perfil intelectual". De acuerdo a la doctora Irueste, la evaluación es más integral. Excede al simple número que se logra en el test de coeficiente intelectual.

"Encontramos casos en los que se envían a tratamientos psicológicos, neurológicos o psicopedagógicos a niños o niñas que, en verdad, no necesitan más que sus necesidades educativas específicas atendidas adecuadamente", sostuvo Irueste, quien también advirtió: "Uno de los mitos más comunes dice que porque son altamente inteligentes deberían poder sortear sus dificultades sin problemas. Sin embargo, en algunos casos pueden incluso llegar al fracaso académico".

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