
Mientras que en marzo el Gobierno logró obtener un superávit primario de $930.284 millones que, tras el pago de intereses se tradujo en un superávit financiero de $484.789 millones, datos oficiales dieron a conocer ayer que en el mismo período la deuda flotante -gastos realizados pero no pagos- creció unos $2 billones. El retraso de pagos es una herramienta habitual del Tesoro, que según especialistas tiende a acentuarse cada mes de marzo, pero las dimensiones de la variación sorprendieron en un contexto de caída de la recaudación porque sugieren que la disciplina fiscal requiere cada vez de mayores esfuerzos por parte de la cartera que conduce el ministro de Economía, Luis Caputo.
El informe de deuda exigible publicado por la Tesorería General de la Nación correspondiente al tercer mes del año mostró que el pasivo pendiente de la administración central se ubicó en $4.044.758,20 millones, cuando en febrero había cerrado en 1.950.414,50 millones de pesos.
La variación sorprendió por su volumen, aunque especialistas plantean que el aumento de la deuda flotante registrado en marzo podría estar vinculado a factores estacionales. A modo ilustrativo, el año pasado se observó un comportamiento similar, con un fuerte incremento de los gastos pendientes de pago durante marzo que luego se revirtió en abril, cuando el mix de ingresos y gastos mejoró. Por ese entonces, gran parte de la suba se compensó el mes siguiente y el Estado logró alcanzar un nuevo superávit fiscal mensual. Por este motivo, no descartan que el crecimiento actual sea transitorio y se corrija durante el mes corriente.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda flotante constituye un pasivo del Estado, en la medida que representa obligaciones ciertas pendientes de pago.
“Los gastos pendientes de pago comprenden tanto obligaciones que están dentro de su plazo de pago como obligaciones ya vencidas (atrasos), que involuntaria o intencionalmente no fueron canceladas a su fecha de vencimiento. La acumulación excesiva de pagos atrasados genera consecuencias negativas para las operaciones del gobierno y para el funcionamiento de la economía”, define la OPC.
No obstante, aclaran especialistas, si bien se acerca, no tiene relación lineal con el sector público no financiero -fragmento del Estado sobre el que se calcula el salgo fiscal- ya que son datos de la administración pública nacional, un universo más amplio.
Esa diferencia hace que los números publicados ayer funcionen como una aproximación, permiten deducir que en marzo se “pisaron” pagos y, por los números, que esos pagos postergados fueron voluminosos.
Subió la deuda flotante en marzo
El salto en la deuda flotante generó un intenso debate entre economistas y analistas del sector privado, en el marco de un superávit financiero de 0,2% durante el primer trimestre de 2026. Según el jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli, “la deuda flotante creció en marzo, aunque hay que quitarle la estacionalidad. Si lo miran interanual, creció 13,5% interanual, impulsado por bienes y servicios y transferencias. Si se mira desestacionalizado, la variación mensual fue del 28,3%”.
Las estadísticas oficiales de la Tesorería General detallan que las mayores subas de marzo correspondieron a los rubros de bienes y servicios y transferencias. Los compromisos exigibles por bienes y servicios ascendieron de $53.293 millones en febrero a $314.966 millones en marzo. Las transferencias, por su parte, pasaron de $885.236 millones a $1.658.142 millones en el mismo período. Estos dos conceptos explicaron la mayor parte del incremento mensual observado en la deuda flotante.
El crecimiento mensual de la deuda flotante mostró particularidades propias del período. Vitelli señaló que, “si bien crece 100% mensual la deuda flotante en marzo, la realidad es que hay que mirarlo desestacionalizado porque normalmente en marzo tiende a crecer el número. El año pasado también creció. Hay que mirarlo de manera interanual, en donde crece en términos reales o desestacionalizados y en donde aumentó un 28,3%”.
El economista advirtió que este aumento de gastos respecto al resultado base caja podría derivar en un déficit. Sin embargo, recordó que el año pasado ocurrió una situación similar: en marzo hubo un salto en el gasto impago, pero en abril se compensó gran parte de ese incremento y se logró cerrar ambos meses marzo y abril- con superávit fiscal.
“Para obtener una conclusión fehaciente y consecuente con la realidad, hay que esperar el dato de abril para ver si cae y si fue la estacionalidad propia o bien hay un trasfondo de esto que hace que esté aumentando de manera genuina”, concluyó el analista.
Estos datos se conocen luego de un mes en el que la situación de las deudas del Gobierno con distintos sectores tomó mayor visibilidad pública. Tal fue el caso del conflicto con las empresas que gestionan los colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) o la deuda con proveedores de PAMI, dos casos públicos en los que el retraso en las partidas fue evidente y hasta conflictivo.
Otra fuente del mercado, que prefirió conversar con Infobae en off the record, analizó el fenómeno a la luz de los resultados fiscales oficiales. “Viendo que el resultado financiero de marzo fue de $500.000 millones y casi $1 billón el primario, suponiendo que el aumento de la deuda flotante es de $2 billones (en donde una parte son transferencias figurativas, pero hay una parte en donde no se pagan bienes y otras transferencias), muestra la debilidad de las cuentas teniendo en cuenta que hay una caída importante del nivel de actividad. Pateaste pagos de bienes y servicios y de transferencias, lo hiciste financieramente para cerrar el base caja y que te de positivo”, expresó.
Algunos analistas señalan que, aunque la deuda flotante registró un incremento considerable en marzo, todavía existe margen para que continúe aumentando. “La deuda flotante de la administración central creció 13,5% respecto a un año atrás. Si bien aún se encuentra lejos del límite que se acordó con el FMI (cerca de $ 8 billones), es una muestra del mayor desafío que enfrenta el Gobierno en el frente fiscal”, destacó el economista de Analytica, Claudio Caprarulo.
El detalle
La Tesorería General de la Nación, desglosando por rubros, informó que los compromisos vinculados a personal sumaron $428.140 millones en marzo (en febrero, $358.869,24 millones), mientras que los bienes de uso alcanzaron $50.319 millones (en febrero, $11.407,99 millones). La adquisición de títulos y valores representó $43.379 millones (versus $1.837,61 millones) y la inversión financiera, 50.721 millones de pesos.
Dentro del total, los gastos figurativos (corrientes y de capital) registraron un salto significativo: de $347.731 millones en febrero pasaron a $1.266.483 millones en marzo. Los gastos figurativos para aplicaciones financieras se mantuvieron estables, con $39.560 millones tanto en marzo como en febrero. El salto mensual de la deuda flotante impactó en todas las partidas principales, aunque el mayor peso recayó sobre bienes y servicios y transferencias. El monto total de deuda exigible de marzo triplicó el nivel de febrero, según las estadísticas oficiales.
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