Borrar la app para evitar deudas y otras 5 creencias erradas que perjudican a los usuarios de billeteras digitales

Muchos mitos circulan en grupos y redes sociales sobre la forma en que funcionan los créditos en plataformas financieras digitales. La desinformación puede generar problemas legales y económicos para miles de personas

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Imagen ilustrativa que representa la conveniencia de la billetera virtual para pagos digitales y compras en comercios. Esta tecnología está impulsando a las pymes y facilitando el cobro con celular. (Imagen ilustrativa Infobae)
Borrar la app de una billetera digital no elimina la deuda ni impide futuros reclamos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance de las billeteras virtuales en Argentina transformó los hábitos financieros de millones de personas. Y entre el crecimiento de su uso, más los problemas financieros y económicos que cuadriplicaron la mora en el último año surgieron creencias erradas sobre cómo funcionan las obligaciones con estas plataformas, en un contexto de morosidad creciente y tasas elevadas.

  1. Eliminar la app o dar de baja la cuenta no cancela la deuda

Una de las creencias más difundidas sostiene que eliminar la aplicación o cerrar la cuenta de una billetera digital basta para dejar atrás cualquier deuda pendiente. La viralización de este mito cobró fuerza en redes sociales y foros, donde algunos usuarios cuentan experiencias de “desaparecer” borrando la app. Esta costumbre no tiene ningún efecto real sobre la obligación financiera. Cuando una persona solicita un préstamo o utiliza saldo de una billetera, firma un contrato digital con validez legal. La deuda queda registrada en los sistemas de la empresa y en la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), sin importar si la aplicación está instalada o no en el dispositivo. Desinstalar la app sólo elimina el acceso al software, pero la obligación persiste.

En caso de intentar dar de baja la cuenta, la deuda tampoco desaparece. Las empresas suelen impedir la baja de usuarios con cuotas impagas o saldos negativos. Incluso si alguien logra cerrar su cuenta, la obligación de pago sigue vigente, porque el contrato ya se ejecutó.

  1. Ocultarse o evitar el contacto no resuelve la deuda

Otra costumbre perjudicial consiste en evitar cualquier tipo de contacto cuando la deuda entra en mora. Algunos usuarios optan por ignorar los llamados, mensajes y notificaciones de la billetera o las firmas de cobranza tercerizadas. La estrategia de “hacerse el desaparecido” no sólo no resuelve el problema, sino que lo agrava. Las empresas continúan sumando intereses moratorios y punitorios sobre el monto adeudado, reportan la situación en la Central de Deudores del BCRA y pueden llegar a iniciar acciones legales. Los datos personales, como teléfono, correo electrónico y domicilio, quedan almacenados en los sistemas, por lo que el contacto puede persistir incluso sin la app instalada.

El deterioro en el historial crediticio es otro efecto directo de la morosidad prolongada. En la medida que pasan los días de atraso, la persona cae en categorías de mayor riesgo y se cierran las puertas para acceder a nuevos créditos en el sistema financiero, tanto bancario como no bancario.

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La morosidad en créditos no bancarios superó el 27% en enero de 2026, según datos del sector
  1. Intentar abrir una nueva cuenta para “empezar de cero” no funciona

La idea de crear una nueva cuenta en la misma billetera digital con otro número de teléfono para escapar de una deuda anterior circula como una “salida” en algunos foros y redes. Esta estrategia resulta inviable en la práctica. Las billeteras digitales exigen la validación de identidad mediante DNI y datos biométricos, por lo que no es posible abrir otra cuenta a nombre de la misma persona. Incluso si alguien logra eludir los controles iniciales, la deuda previa permanece asociada al CUIL/CUIT en la Central de Deudores del BCRA, lo que impide cualquier tipo de reinvención dentro del sistema financiero formal.

  1. Mudarse al exterior no borra las deudas en Argentina

Otra creencia perjudicial sostiene que emigrar elimina las obligaciones financieras pendientes en el país. La deuda sigue existiendo y permanece registrada en la Central de Deudores del BCRA y en bases como Veraz. Si la persona regresa a la Argentina, la deuda sigue vigente y suma intereses. Además, la situación crediticia puede generar trabas para operar con el sistema financiero desde el exterior, ya que las entidades suelen consultar el historial local. Mudarse sólo posterga el problema, pero no lo elimina.

  1. No analizar el costo financiero total al pedir un préstamo

El crecimiento de los créditos en billeteras virtuales llevó a que muchos usuarios soliciten préstamos sin evaluar el Costo Financiero Total (CFT). Un error frecuente es fijarse únicamente en la tasa de interés, sin considerar comisiones, impuestos y otros cargos incluidos en el CFT. Dos préstamos con igual tasa pueden tener costos finales muy distintos si varían los cargos adicionales. Las tasas nominales anuales promedian el 115%-120%, con CFT que en muchos casos supera el 200% anual y puede acercarse al 300%. No analizar el costo total puede llevar a sobreendeudamiento y dificultades para afrontar los pagos.

Los simuladores de préstamos que ofrecen muchas apps permiten comparar montos, plazos, cuotas y el costo final, y resultan una herramienta útil para decidir si el crédito es conveniente.

  1. Solicitar más dinero del necesario incrementa el costo de la deuda

Solicitar un monto superior al estrictamente necesario agrava el costo de los intereses a pagar. Cada peso extra pedido se traduce en intereses adicionales, lo que impacta en el valor final de la deuda. Especialistas recomiendan calcular con precisión el monto a solicitar y no dejarse tentar por sumas mayores si no existe una necesidad real. El endeudamiento innecesario puede derivar en dificultades adicionales para cumplir con las cuotas y agravar la situación financiera del usuario.

Los plazos también influyen en el costo: más cuotas implican pagos mensuales más bajos, pero un costo total mayor. Menos cuotas aceleran la cancelación, aunque elevan el valor de cada pago.