
El factor distintivo en el inicio de 2026 respecto de la primera mitad de gobierno de Javier Milei es contar con la Ley de Presupuesto sancionada por el Congreso y la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal, que aportan más certidumbre a los agentes económicos. Sin embargo, quedan pendientes la liberación de lo que queda del cepo cambiario a las empresas, la acumulación de reservas del BCRA sin intervención en el mercado de cambios y la reforma de la legislación laboral para inducir a las empresas a la contratación de empleos registrados.
Con ese cuadro, Infobae entrevistó a Lorenzo Sigaut Gravina, socio director de la consultora Equilibra, Magíster en Economía de la Universidad Torcuato Di Tella, profesor de la Universidad de Buenos Aires, quien dio su mirada sobre las expectativas para el tercer año de gobierno de Javier Milei.
— ¿Cómo evalúa el balance de la gestión económica de Javier Milei en 2025? ¿Cuáles considera que han sido los principales aciertos y desaciertos?
— El año 2025 fue complejo ya que se atravesaron dos picos de estrés cambiario con tasas de interés por las nubes, que redujeron al mínimo la previsibilidad. La decisión de bajar de 2% a 1% mensual el deslizamiento del tipo de cambio oficial a inicios del año desembocó en un acuerdo con el FMI que introdujo mayor flexibilización cambiaria -fin del cepo para las personas- junto con un esquema de bandas y metas ambiciosas de acumulación de Reservas Internacionales Netas (RIN).
Pese a que la brecha cambiaria casi desapareció, las autoridades económicas priorizaron la estabilidad del tipo de cambio para profundizar la desinflación frente a la acumulación de reservas en el BCRA.
“El Gobierno logró un triunfo electoral que no sólo despejó dudas sobre gobernabilidad de su mandato, sino que lo acercó a la mayoría para sancionar leyes”
Al terminarse la liquidación estacionalmente elevada de divisas proveniente de la cosecha gruesa y al acercarse las elecciones, la creciente dolarización de activos produjo un segundo pico de tensión cambiaria. Este pudo contenerse gracias a la intervención directa del Tesoro Americano (comprando Pesos/vendiendo dólares) y revertirse tras el contundente triunfo electoral de la administración Milei en las elecciones de medio término.
En este contexto se interrumpió el proceso de expansión de la actividad y de reducción de la inflación iniciados a mediados de 2024. Sin embargo, el Gobierno logró un triunfo electoral que no sólo despejó dudas sobre gobernabilidad de su mandato, sino que lo acercó a la mayoría para sancionar leyes como quedó demostrado a fin de año con la aprobación del Presupuesto 2026 y la Ley de Presunción de Inocencia fiscal.
Además, el Ejecutivo obtuvo un contundente apoyo en las urnas sin apelar a una política fiscal expansiva, lo cual no sólo refleja un cambio de época, sino que consolida el pilar central del esquema económico: el superávit primario fiscal.

— ¿Qué aspectos del modelo implementado distingue como innovadores o rupturistas respecto al pasado reciente?
— Alcanzar un superávit primario fiscal al inicio de la gestión y sostenerlo en un año electoral es la principal diferencia en el plano económico con las últimas presidencias.
— En cuanto al debate cambiario, ¿cómo analiza la mejora del tipo de cambio real y su impacto en el récord de exportaciones y mayor oferta de productos?
— El gobierno de Milei normalizó el comercio exterior -eliminó múltiples restricciones, bajó aranceles de importación y derechos de exportación- que ayudaron al crecimiento de las exportaciones y las importaciones.
En materia de exportaciones hay un boom de ventas de combustibles gracias a la última política de Estado que tuvo la Argentina: el desarrollo de Vaca Muerta que arrancó en 2013 con el acuerdo YPF-Chevron. A esto se le está sumando el florecimiento de la minería que hoy presenta una fuerte expansión en litio y la apuesta futura es el cobre.
“El tipo de cambio real es poco competitivo en un mundo en que las grandes potencias se encuentran cursando una guerra comercial”
Sin embargo, el desempeño del resto de las exportaciones de bienes y servicios (especialmente manufacturas de origen industrial y el turismo receptivo) no es alentadora: la baja de retenciones ayuda, pero el tipo de cambio real es poco competitivo en un mundo en que las grandes potencias se encuentran cursando una guerra comercial.
Por el lado de las importaciones, preocupa la elevada elasticidad al crecimiento del PBI. En términos simples, se están importando muchos bienes de consumo final, gastando divisas en turismo en el exterior, y se está sustituyendo producción local por productos chinos en forma indiscriminada (las exportaciones chinas inundan el resto del mundo cuando EEUU les cierra el acceso a su mercado). Hay que encontrar un punto de equilibrio entre mejorar el poder adquisitivo del consumidor sin destruir entramado productivo valioso en términos de empleo y a nivel regional.
— ¿Qué riesgos identifica en el nuevo régimen cambiario aprobado a partir de enero, especialmente en relación a la brecha esperada entre el techo de la banda y la cotización del dólar mayorista?
— El esquema de bandas ajustado al 1% mensual conducía a una apreciación real del peso que lo tornaba insostenible hasta las elecciones de 2027 y, la imposibilidad de acumular reservas netas hacía muy inestable al esquema pues no había buffers frente a shocks negativos. Lo veíamos los analistas, el FMI y el mercado.

La modificación de la política cambiaria y monetaria era indispensable. Este cambio refleja un menor énfasis oficial en el objetivo de desinflación, ya que el tipo de cambio deja de moverse por debajo de la inflación y pasa a moverse a igual ritmo, agregando un elemento de inercia inflacionaria.
No está claro que estas modificaciones alcancen si ocurren un deterioro del contexto internacional y/o de la confianza en la administración Milei, pero este rebalanceo es positivo: una desinflación más lenta a cambio de un esquema más sostenible es un trade off que vale la pena asumir.
— Con la ola de desregulaciones, ¿cree que efectivamente se está produciendo un “cambio de época” en la industria argentina? ¿Qué sectores son los grandes ganadores y perdedores de este nuevo esquema?
— Si bien era necesario sacudir la estructura económica de la Argentina y remover muchas restricciones y regulaciones para volver a tener un normal funcionamiento de la economía donde las firmas compitan en igualdad de condiciones, la apreciación cambiaria, la apertura comercial sin contemplar la guerra comercial entre las principales potencias mundiales y los principales incentivos estatales alineados hacia las actividades extractivas (RIGI), configuran un esquema de ganadores (minería, energía, agricultura, intermediación financiera, etc.) que no crean empleo de calidad en grandes centros urbanos.
“La Argentina es un país muy amplio territorialmente como para no proteger con inteligencia algunas actividades productivas, en vez de seguir subsidiando regímenes especiales”
Las actividades relegadas -como la industria, la construcción y el comercio- están destruyendo puestos de trabajo de calidad en los aglomerados. Argentina es un país muy amplio territorialmente como para no proteger con inteligencia algunas actividades productivas, en vez de seguir subsidiando regímenes especiales.
— A pesar del crecimiento de la economía, la industria de origen no agropecuario muestra un escenario muy heterogéneo. ¿A qué atribuye este fenómeno?
— En términos generales, la industria prácticamente no creció en 2025 y se destruyeron puestos de trabajo formales. No obstante, se observa dinamismo en algunas ramas fabriles vinculadas a la energía/combustibles y a la agroindustria, mientras que en el resto mostraron estancamiento o caída.
— Se observa una mejora de los principales indicadores socioeconómicos, pero con mayor peso del empleo informal y estancamiento del empleo registrado. ¿Esto es sostenible en el mediano plazo?
— En Equilibra realizamos junto con el Observatorio Económico de la Universidad Nacional de La Pampa un profundo análisis de la serie oficial de pobreza del Indec. Tras corregir por una Canasta Básica Total actualizada por la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (Engho 2017/18 en vez de la vigente de 2004/05) y por la mejora de captación de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) -el desempeño de los ingresos registrados fue mucho menor a lo captado por la EPH en los últimos dos años-, la baja de la pobreza en la gestión Milei no ha sido significativa como arroja la serie oficial.

Hacia adelante, la destrucción de empleo de calidad (asalariado privado formal) y la saturación de nuevas fuentes de trabajo cuentapropista relacionada a las aplicaciones digitales, puede convertirse en un obstáculo infranqueable para la reducción de la pobreza.
— ¿Cómo valora la aprobación del primer Presupuesto de Milei, con la regla del déficit fiscal cero? ¿Qué impacto espera en la sociedad y sobre el índice de riesgo país?
— La aprobación del primer Presupuesto de la administración de Milei, junto con la sanción de la “Ley de Presunción de Inocencia Fiscal” antes del cierre de 2025, fue una señal importante para los inversores porque demuestra la fortaleza del oficialismo en el Congreso: tejiendo alianzas con gobernadores puede construir mayorías para aprobar leyes. Esto es muy relevante de cara a las reformas estructurales (legislación laboral y tributaria) que planea introducir el Ejecutivo en 2026.
En cuanto al compromiso del Déficit Fiscal Cero, en el pasado se han sancionado leyes en este sentido que luego cayeron en saco roto. Pero esta vez es creíble, porque el Gobierno hizo un ajuste fiscal fenomenal -res non verba- al inicio de su gestión, que sostuvo en un año electoral.
— ¿El objetivo de acumular reservas es compatible con la actual política cambiaria y comercial? ¿Es tan relevante, considerando el respaldo del Tesoro de EEUU al plan económico?
— Como he mencionado, el BCRA dio un paso en la dirección correcta recalibrando la política cambiaria y monetaria ajustando el techo de la banda a la inflación pasada y comprometiéndose a comprar USD 10.000 millones en 2026 sin esterilizar todos los pesos que surjan de dicha operatoria. Pese al contundente apoyo del FMI y del Tesoro estadounidense, es muy importante que Argentina vuelva a tener reservas netas positivas para no depender de Wall Street (como mencionó el ministro de Economía recientemente) ni tampoco de Washington.

La ayuda excepcional del Treasury para que el gobierno de Milei atraviese la corrida de las semanas previas a la elección no debería repetirse. No sólo porque tuvo un costo político elevado para la administración Trump (fue atacado por el “Bailout a la Argentina”), sino porque una cosa es una ayuda puntual y otra un salvataje continuo, que demuestra inconsistencias de política económica. Estimo que tanto el FMI como el Tesoro estadounidense celebraron las recientes modificaciones de la política cambiaria y monetaria local.
— ¿Qué opinión le merece la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal para fomentar la bancarización y el crédito? ¿Ve señales de mayor profundidad financiera y acceso al crédito tras su implementación?
— La elevación de los montos mínimos a partir de los cuales se considera delito penal la evasión -de 1,5 a 100 millones de pesos para la simple y de 15 a 1.000 millones de pesos para la agravada- limitando el accionar legal de ARCA y acortando los plazos de prescripción, más la simplificación del régimen de ganancias, buscan fomentar el consumo durable y la inversión mediante un “blanqueo” permanente. Con blindaje legal y con el Banco Nación como punta de lanza (no va a pedir requisitos informativos y aceptaría dólares cara chica sin descuento) el ingreso de depósitos en dólares podría ser relevante en 2026.
— La baja de la inflación mensual al 1,5% se revirtió en el segundo semestre, aunque la desaceleración interanual se mantuvo. ¿Cuán resiliente es este proceso?
— El proceso de desinflación se interrumpió en el segundo semestre: la tasa de inflación alcanzó el 2,5% en noviembre y la variación interanual trepó mínimamente (de 31,3% en octubre a 31,4%) y los cambios de política cambiaria/monetaria recientemente introducidos le suman inercia al proceso. Por ende, es probable que la desaceleración del alza de precios se reanude, pero a un ritmo lento. De hecho, en Equilibra esperamos una baja acotada ya que la inflación acumularía 20 y pico por ciento en 2026.
“Es probable que la desaceleración del alza de precios se reanude, pero a un ritmo lento. De hecho, en Equilibra esperamos una baja acotada ya que la inflación acumularía 20 y pico por ciento en 2026″
No creo que esto sea un problema, porque como siempre me dice la mia mamma: “piano piano si va lontano” y es probable que se requiera otro mandato presidencial para alcanzar una inflación anual de un dígito. En este sentido, no ayuda a las expectativas que el Gobierno repita con distintas fechas la inminente llegada de la inflación 0% que finalmente no se concreta.
— ¿Qué rol juega el “viento de cola” internacional, con bajas tasas de interés y altos precios de materias primas, en el desempeño actual de la economía?
— El contexto internacional y otros factores exógenos -como el clima en las principales zonas agrícolas- están alineados favorablemente, ayudando a que Argentina logre crecer bajando la inflación por segundo año consecutivo. Caídas significativas de precios internacionales de nuestras commodities de exportación (principalmente soja y petróleo) y/o problemas climáticos que afecten negativamente a la cosecha gruesa, complicarían la estrategia de acumulación de divisas, generando mayores tensiones cambiarias.
— ¿Cuáles son sus expectativas para la economía argentina en 2026? ¿Qué riesgos y oportunidades destaca en el horizonte?
— Si la confianza en el programa económico de Milei se robustece -gracias a la acumulación de reservas netas en el primer semestre y la sanción de reformas estructurales- el Gobierno concretaría el ansiado retorno a los mercados de capitales a mediados de año, recuperando la senda del crecimiento con reducción de inflación.

Con un tipo de cambio oficial manteniendo una distancia prudencial con el techo de la banda (ajustando tendencialmente al ritmo de la suba de precios), la tasa de inflación debería seguir una trayectoria levemente descendente que permitiría volver a subas mensuales en torno de 1,5% para finales de 2026.
Asimismo, el nivel de actividad crecería alrededor de 3%, empujada por una suave mejora del poder de compra de los salarios y un mayor empuje del crédito. Pero esta mejora no se vería homogéneamente repartida entre sectores y no esperamos que genere muchos puestos de trabajo (de calidad).
Con tipo de cambio real poco competitivo y una economía cada vez más abierta en un mundo cada vez más proteccionista, vemos muchas ramas de actividad estancadas y sin generar empleo. Esto es un riesgo socioeconómico que puede socavar el elevado apoyo popular de la gestión Milei durante su segunda mitad de mandato.
Fotos: Jaime Olivos
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