
El cimbronazo financiero que generó la eliminación de las LEFI (Letras Fiscales de Liquidez) el 10 julio y que detonó un salto en las tasas de interés en pesos tuvo su repercusión también en un aumento de los rendimientos de los plazos fijos, tradicional destino de los ahorros banderizados d los argentinos.
En este contexto, asoma la oportunidad de buscar mayores rendimientos en la cauciones bursátiles, también conocidas como el “plazo fijo en la Bolsa”.
La caución es una operación de crédito en la Bolsa. Una empresa que necesita dinero para cubrir necesidades operativas deposita sus tenencias de bonos en garantía de pago y obtiene a cambio un préstamo a tasa y plazo determinados. Del otro lado de la operación, un inversor cede su dinero para obtener a cambio la tasa pactada, con el reaseguro de que existen activos puestos como aval por parte del tomador. Aunque los plazos varían, lo más común es que estas transacciones se pacten a 1 y 7 días de plazo.
En las últimas ruedas, las cauciones a 7 días se operaron con tasas nominales anuales superiores al 50%, con liquidez inmediata al vencimiento. Este jueves, la caución a 7 días operaba a 59 por ciento.
Esto es unos 15 puntos porcentuales más que lo que está ofreciendo el plazo fijo, en torno al 44% nominal anual.
Si bien la caución bursátil comparte con el plazo fijo la lógica de invertir a tasa fija y recibir intereses al vencimiento, su carácter bursátil le otorga mayor competitividad. Incluso en momentos de volatilidad y cambios en la política monetaria, puede ser un refugio eficiente para pesos, con liquidez casi inmediata y respaldo del mercado.
¿Cómo invierto en caución bursátil?
- Elegir un bróker: Seleccionar una sociedad de Bolsa o bróker que ofrezca este tipo de operaciones y abrir una cuenta comitente.
- Transferir fondos: Depositar el dinero a invertir desde una cuenta bancaria a la cuenta comitente en el bróker.
- Seleccionar “Cauciones”: En la plataforma del bróker, ubicar la sección de cauciones y elegir la opción de “colocador” (para prestar dinero).
- Definir plazo y monto: Indicar el plazo de la inversión (desde 1 día hasta 120 días) y el monto a invertir.
- Establecer la tasa: Se puede elegir una tasa de interés específica o dejar que el sistema busque la mejor tasa del mercado (tasa de mercado).
- Confirmar la operación: Revisar los detalles de la operación y confirmar la inversión.
- Seguimiento: Monitorear el estado de la orden y la tasa obtenida a través de la plataforma del bróker.
- Al vencimiento: Al finalizar el plazo, se recibirá el capital invertido más los intereses acordados en la cuenta comitente.
Las cauciones bursátiles están en el foco del mercado desde hace varias semanas porque ante la eliminación de las LEFI se incrementó con fuerza la demanda de instrumentos de corto plazo que primero hicieron caer con fuerza los rendimientos, pero que a partir de agosto, y en medio de una renovada falta de liquidez, catapultaron las tasas de interés.
La caución bursátil es un préstamo de corto plazo (de 1 a 120 días) y que está garantizado por el mercado, un instrumento que se asemeja al plazo fijo, y es una alternativa para aquellos que buscan inversiones conservadoras, sin estar sujetos a la volatilidad de otro tipo de operaciones.
Cómo se establece la garantía
Sin embargo, a diferencia del plazo fijo, en la caución bursátil no se le presta dinero a un banco, si no a otro inversor, que deja títulos que tenga en su cartera como garantía de pago. Por lo tanto, existen dos partes involucradas: el colocador y el tomador. El colocador es quien aporta el efectivo y al término del período establecido recibe el capital más los intereses correspondientes. Por su parte, el tomador, recibe los fondos dejando títulos en el mercado como garantía de repago.
Cuando vence la caución, el colocador recibe los intereses y el capital pactados, mientras que el tomador devuelve el préstamo más sus intereses y recupera sus activos. Ahora bien, ¿cómo se determinan qué activos y en qué cantidad el tomador deja en garantía? A través de un aforo que establece el mercado, y prácticamente es un porcentaje que fija el límite de fondos que puede obtener el tomador a cambio de los títulos que entregó.
Básicamente, esto significa que si un inversor tiene $1.000.000 en acciones y no quiere venderlas, pero necesita dinero, puede tomar una caución dejando en garantía esos papeles.
Sin embargo, no es necesario que deje el 100% de esas acciones en garantía. El aforo es un porcentaje que el mercado determina según cada instrumento en particular. Supongamos que para esas acciones, es del 80%, entonces el inversor va a tomar caución en el mercado por hasta $800.000, y deja la cantidad de acciones equivalentes a ese valor en garantía, es decir, no va a poder tocarlas hasta que haya devuelto el dinero que tomó en caución.
Las cauciones pueden hacerse sobre títulos públicos (bonos y Letras) locales y extranjeros (bonos y notas del Tesoro de EEUU), y sobre títulos privados (acciones y Cedear) e incluso cuotapartes de FCI (Fondos Comunes de Inversión).
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