
Martín Guzmán, quien durante 31 meses fue ministro de Economía del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner (CFK), se reunió con directores del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial a los que presentó un reciente paper escrito junto a su mentor académico y premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, sobre cómo evaluar correctamente la “sostenibilidad” o “insostenibilidad” de las deudas soberanas.
Se trata, explicó, de evitar que el Fondo y otros organismos internacionales hagan préstamos “que no deberían ocurrir”, y puso como ejemplo el préstamo del FMI a la Argentina durante la presidencia de Mauricio Macri.
“Me reuní con directores del FMI y del Banco Mundial para discutir los problemas en los análisis de sostenibilidad de deuda del organismo, herramienta que en 2018 permitió que a Argentina se le otorgara el préstamo más grande de la historia, y que se usase para propósitos que violan las reglas del propio Fondo.”, posteó el ex ministro en la red X, adjuntando un video de su recorrido por Washington y un link al paper que escribió recientemente con Stiglitz y que fue publicado por la oficina en Nueva York de la Fundación Friedrich Ebert, vinculada a la socialdemocracia alemana, y la norteamericana Jubilee USA Network, que abogan por el alivio o condonación de deuda, en particular en países pobres.
Durante la semana, Guzmán desató una polémica a raíz de sus declaraciones por la extensión de la cuarentena por la pandemia durante el gobierno de Alberto Fernández y CFK, al reconocer que la misma se extendió más allá de lo aconsejable porque “fue una bandera política que hacía más fuerte al Gobierno”. Las restricciones sanitarias adoptadas, dijo el entonces ministro, “fueron más largas de lo que debieron haber sido”.
A raíz de esas declaraciones, el fiscal Guillermo Marijuan denunció a Alberto Fernández y los funcionarios firmantes de los DNU de la cuarentena por “abuso de autoridad” y a posteriori el fiscal Carlos Stornelli imputó judicialmente al expresidente y ordenó llamar como testigos a diferentes economistas.
Cabe recordar que, como informó recientemente Infobae, los días de aislamiento y distanciamiento obligatorio dispuestos mediante 22 decretos durante 15 meses por el gobierno de los Fernández entre 2020 y 2021 sumaron 336 días en los que hubo todo tipo de restricciones de movimientos y actividades.
Guzmán, que a fines de agosto de 2020 terminó de restructurar la deuda con los acreedores privados y a fines de 2021 negoció un nuevo acuerdo con el FMI, del que luego, ante diversos incumplimientos, se fueron renegociando metas y vence a fines de este año, llegó al ministerio de Economía con el respaldo de Stiglitz, al que luego sumó el del Papa Francisco, que -también a fines de 2021, lo sumó incluso a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.

En el video que adjuntó a su posteo en X, Guzmán cuenta que se reunió con los directores del FMI y del Banco Mundial para discutir un tema que -afirma- “es clave para la estabilidad económica del mundo y la estabilidad de los países que tienen problemas de deuda”.
Según el ex ministro, los análisis de sostenibilidad de deuda del Fondo deben ser revisados, “porque cuando el FMI presta puede ocurrir que preste para motivos que son siempre malos. Eso termina desestabilizando a las sociedades. Se supone que cuando presta los países tienen que ser capaces de poder repagar esa deuda y lo común o algo que viene pasando es que a veces se hagan préstamos que no deberían ocurrir y no se restructuren deudas que se deberían restructurar. Así como que el dinero de los préstamos del FMI se use para lo que no se tiene que usar”. Eso dice, superponiendo imágenes del expresidente Mauricio Macri, “fue un enorme problema en el préstamo que el FMI le dio a la Argentina en el año 2018. La forma en que se hizo ese análisis de sostenibilidad de la deuda permitió que se prestase dinero que después se usó para financiar la salida de los capitales especulativos de la Argentina y para pagar deudas que tendrían que haber sido restructuradas”.

El punto al que Guzmán quiere llegar y llega es el siguiente: “Esto sigue siendo importante para la Argentina, porque el gobierno de Milei ya ha anunciado que está pidiéndole más dinero al FMI. Dinero mal usado significa menos oportunidades para las argentinas y los argentinos. Es muy importante mirar muy de cerca esos análisis para que no vuelvan a darse situaciones como las que ocurrieron en la Argentina en 2018, para que después no quedemos atrapados en situaciones de deudas insostenibles”, concluye.
Aunque su incorporación al gabinete del gobierno anterior se fundamentó en sus pergaminos académicos y sus papers sobre cómo restructurar deudas soberanas “insostenibles”, Guzmán nunca logró, pese a la restructuración de 2020, que el nivel de riesgo país de la Argentina fuera inferior a los 1.100 puntos básicos. Peor aun, al momento de su renuncia, a principios de julio de 2022, el riesgo país argentino se situaba en 2.400 puntos, unos 1.000 puntos por encima del nivel actual, volviendo inviable cualquier posibilidad de refinanciación.
Es cierto, de todos modos, que desde 2018 la Argentina es el principal deudor del FMI, seguido por Ucrania, Egipto, Ecuador y Pakistán. Según las cifras que informa el Fondo en su página web, la deuda argentina con el organismo es de 31.100 millones de “Derechos Especiales de Giro” (DEGs), que al tipo de cambio actual equivale a USD 41.700 millones y explica el 27,6% de la actual cartera crediticia del FMI.

Según los más recientes datos de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía, la deuda total de la Argentina (Tesoro y BCRA), equivale, entre deuda en pesos y en moneda extranjera, a USD 456.267 millones, por lo que la deuda con el Fondo equivale al 9,1% de la deuda total, aunque es considerada más comprometedora debido a la escasez de reservas del Banco Central respecto de los vencimientos de deuda en divisas de 2025.
Guzmán no está solo en su crítica al FMI. En un enfoque algo diferente pero que apunta al mismo problema, en una reciente columna “por invitación” de la influyente revista The Economist, el expresidente del Banco Central de Pakistán (quinto mayor deudor del FMI), Murtaza Syed, consideró “sorprendente” que los análisis de sostenibilidad de deuda del Fondo no se reflejen adecuadamente en el diseño de sus programas. En un pasaje, Syed afirma que el propio FMI ya demostró en un documento “la futilidad de la consolidación fiscal y la primacía de la restructuración para reducir los excesos de deuda, en especial cuando las condiciones globales son débiles”.
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