Esta tarde en la Secretaría de Trabajo gremios y cámaras empresarias se reunirán para determinar un nuevo piso de salario mínimo, vital y móvil, una discusión que había fracasado en febrero. En aquella ocasión, el Gobierno decretó una suba que llevó el piso remunerativo hasta los $202.800. En ese contexto, un indicador preliminar salarial muestra que en marzo el ritmo de variación de los ingresos podría haber superado a la inflación de ese mes.
Se trata del índice Ripte, elaborado por la cartera laboral y que mide la variación de los ingresos “estables” de la economía, es decir aquellos asalariados que hayan tenido continuidad en su puesto de trabajo en los últimos 13 meses. En marzo el indicador mostró una variación de 14% para este segmento del mercado laboral, contra una inflación que fue de 11% en ese mismo mes.
Esto implicaría una mejora del poder de compra de esos salarios algo menor al 3%, aunque al alejar un poco el panorama se registra una caída aún marcada de los ingresos. Según estimaciones del economista Amílcar Collante, la distancia entre el IPC acumulado desde diciembre y los salarios medidos por Ripte es de 17% de recorte en el poder adquisitivo.
En diciembre ese índice salarial había dado como resultado una pérdida muy pronunciada: 8,3% de mejora nominal en los ingresos contra un 25,5% de inflación. En enero los salarios avanzaron 14,7% contra 20,6% de IPC; y en febrero los números fueron de 11,5% y 13,2%, respectivamente. El índice Ripte, de todas formas, es una de las maneras que tiene el Estado de medir la variación salarial y algunos economistas consideran que, en contextos de volatilidad marcada de precios como los últimos meses, puede ser un indicador poco representativo.
El macroeconomista y profesor de la UBA Federico Pastrana consideró, hace algunos días, que el Ripte subestima los aumentos salariales, ya que al ser un indicador que mide cuál es el salario promedio sujeto a impuestos, es una cifra que está influenciada por los aportes a la seguridad social, que tienen topes que se actualizan con la fórmula de movilidad. Con una inflación por encima de esa fórmula, los números quedarían así muy distorsionados.

La propia Secretaría de Trabajo aclara en la publicación de ese indicador que “no refleja necesariamente la evolución de los salarios del empleo registrado privado”. “Este indicador fue elaborado como un insumo para determinar la movilidad jubilatoria (uno de los dos indicadores salariales que utiliza el índice de movilidad) pero no necesariamente refleja el comportamiento de los salarios correspondientes al empleo asalariado registrado del sector privado”, aclararon.
Por esa razón, otros economistas y consultores prefieren observar otros dos indicadores salariales más abarcativos. Uno es elaborado también por la cartera laboral y otro por el Indec, que discrimina entre los asalariados formales privados y públicos y los informales. A pesar de que suelen ser más utilizados para medir la variación salarial, esta última medición también tiene, como asterisco, que los porcentajes de los trabajadores no registrados suelen tener algunos meses de rezago, por lo que podrían no implicar una foto del todo actualizada de su situación de ingresos.
Con esas aclaraciones, los datos más actualizados del índice salarial del Indec, que llegan hasta febrero, mostraron la semana pasada que los asalariados del sector público aumentaron en promedio 15,1%, con lo que superaron por 1,9 puntos porcentuales a la inflación. Los trabajadores del sector privado registrado, por su lado, tuvieron un aumento salarial promedio del 14,1 por ciento. La suba nominal medida para los informales fue de solo 5,7 por ciento. El indicador SIPA, de la Secretaría de Trabajo, tiene un rezago aún mayor y solo llega hasta enero.
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo aseguraron en apariciones públicas recientes que el salario empezaba a mostrar una mejora en términos reales y que esa tendencia debería continuar en los próximos meses, en la medida en que la inflación siga en desaceleración. “La recuperación de los salarios es clave y ya está empezando, va a continuar a lo largo del año. Ya no hay razones macro para que haya inflación, la mayor causa en los últimos años fue la huida del peso y ese sobrante de pesos no está. La expectativa cambió notoriamente, no hay necesidad de convalidar cualquier precio”, dijo Caputo en la Bolsa de Comercio.
Esta tarde, por lo pronto, el consejo del salario mínimo, vital y móvil se reunirá, de manera virtual con la mediación de la cartera laboral que encabeza Julio Cordero. La Central de Trabajadoras la Argentina Autónoma (CTA) buscará una suba del 51,7% para abril. De convalidarse el pedido, según adelantaron fuentes de la entidad a Infobae, en abril el Salario Mínimo llegaría a los 307.607 pesos.
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