
El dólar libre llegó a perder $250 respecto a su récord histórico en la rueda de este viernes y tocó los $1.005 para la venta a media rueda. El billete decorado con el hornero resurge así de sus cenizas y, aunque sigue perdiendo valor a pasos agigantados en comparación con los productos de la góndola del supermercado, gana terreno medido en moneda dura. Pero más allá del golpe para los pequeños ahorristas que apostaron por el billete y el beneficio para los que quieren sumar nuevos a sus colchones, la apreciación del peso puede dar señales de qué está pasando con la economía argentina y sobre qué esperar para el futuro próximo.
Infobae consultó a especialistas respecto a las causas pero, más que nada, a los efectos que puede tener sobre la marcha de las medidas que lleva adelante el ministro de Economía, Luis Caputo, y para la vida cotidiana en los meses por venir.
“No hay algo muy taxativo que el precio del dólar, aunque sea sensible, te pueda indicar. Aunque pensando un poco cómo llegamos acá creo que tenemos que hacer un balance positivo, al menos parcial”, dijo Andrés Borenstein de Econviews.
“Y eso es porque si me pregunto si me gusta que el dólar esté bajando, me tengo que decir que sí, en comparación con la alternativa. Entonces, como mínimo, me gusta como señal de confianza. Porque si familias y empresas temieran un estallido inmediato, por más que no alcance la plata para llegar a fin de mes estarían comprando y el dólar subiendo. Ahí ya hay algo positivo, no estamos ante un escenario límite en la mente de las personas y eso no es poco”, comentó.
“Respecto de qué nos dice de la inflación, bueno, es poco. Seguro que ayuda, en algún nivel, a desacelerar precios. Pero es una ayuda, no algo central, porque no nos olvidemos que todavía estamos acomodando precios relativos y no estamos en ese momento del proceso de desinflación”, agregó el especialista.
“Y por último, el tercer dato que te da no es positivo y tiene que ver con la recesión. Las empresas no venden lo mismo, las familias no tienen disponible para comprar y con menos actividad hay más incentivos a vender para cubrir gastos. Eso también está jugando”, concluyó Borenstein.
Sin dudas una baja de las cotizaciones paralelas del dólar es mejor vista que una disparada o una corrida. Pero las preguntas de los economistas rondan alrededor de en qué etapa estamos del plan de Caputo y del presidente Javier Milei. Hasta ahora, los especialistas no ven la aplicación de un plan de estabilización y consideran, con mucho de fundamento en los dichos de funcionarios, que el Gobierno transita una primera etapa previa a ese tipo de paquetes en la que se reacomodan precios relativos y, en este caso particular, se busca licuar gasto y stocks en pesos antes de aplicar un esquema monetario con un horizonte temporal más largo.
En ese sentido, el proceso es visto más bien como temporario.
“Si tu moneda es muy requerida se aprecia. Ahora, esta no es una apreciación porque tu economía está más sana y todos quieren tu moneda. Es una apreciación porque mantenés todas las restricciones que tenía (Sergio) Massa para ir al dólar y el 20% de lo que liquidan los exportadores va al contado con liquidación. Además, los importadores ya no no te demandan dólares en el mercado financiero porque descargaron por el Bopreal”, dijo Sebastián Menescaldi de EcoGo.

“Son todas medidas de política y están perfectas. Pero la apreciación no está provocada por algo positivo. Porque si vos pensás que esta apreciación es sostenible entonces tener que pensar que va a bajar rápido la inflación, que la actividad se recupera rápido, aunque puedas tener algún lío con exportadores por el tema de competitividad, pero no veo que se lea como sustentable”, explicó.
“Y si no lo veo como sostenible, yo no voy a bajarte el precio mío en dólares porque estoy alto. Vemos que muchos precios en dólares quedan altos y, si esto fuera perdurable, lo lógico sería que esos precios tengan que bajar para competir. Como nadie lo ve como definitivo, es algo transitorio y los precios no bajan. Te ayuda si a que no sigan subiendo, pero no a que bajen”, agregó el especialista.
“El proceso no es malo, pero los fundamentos son endebles. Es por los flujos, y cuando el flujo va para un lado no te pares adelante, pero no es más que eso. Está desequilibrado el mercado. Ojalá este sea el tipo de cambio de empalme, es difícil pero ojalá. Pero para que lo pasajero sea sustentable tiene que venir atrás una apertura del mercado de deuda, una baja de la tasa en dólares, una tasa real positiva en pesos, es decir un esquema monetario, transformar esto en un plan de estabilización”, concluyó el economista de EcoGo.
“Evidentemente es una cuestión de flujo porque a todo eso de la previa también le tenemos que agregar que reestructuraron las importaciones más allá del freno que hay en la actividad, con lo cual en promedio estamos recién activando las importaciones, entonces falta, no hay flujo, por eso es que puede comprar de reservas el Banco Central”, coincidió Juan Manuel Truffa de Outlier.
“Ahora, si se enamoran de esto, quizás no funcione bien, ¿por qué? Porque si se enamoran de esto, no van a seguir acumulando reservas, acumulás reservas porque estás frenando las importaciones, pero con cepo no acumulás reservas. Entonces si ellos están esperando llegar a reservas netas positivas para poder salir del cepo, me parece que con esto no están llegando tan fácilmente”, añadió.
“Entonces nosotros creemos que hay una cuestión un poco momentánea, muchos flujos están favoreciendo eso, mucho flujo intentó acelerar, mucho flujo de dólar intentó acelerar su liquidación porque sabía que lo iban a dejar pisado, entonces le convenía liquidar rápido, y hay mucho flujo paradito en pesos todavía, toda la plata está ahí tratando de hacer tasas, el día que estos se espanten van a salir todos corriendo, por eso es que empezamos a mostrar que vemos bien que lentamente se vaya hacia un escenario de tasas reales positivas”, concluyó.
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