
El ordenamiento de la macroeconomía que propuso el gobierno de Javier Milei desde su llegada al poder generó una fuerte caída de los ingresos que impactó en el consumo y profundizó la caída de la actividad.
La apuesta oficial es que antes de que finalice el segundo trimestre se de una importante recuperación de la mano de la baja de la inflación a partir del sendero de equilibrio fiscal, una eventual salida del cepo, la recuperación de las exportaciones tras el final de la sequía y un crecimiento de la inversión.
Los economistas y consultoras esperan que, en caso de que exista un rebote, tenga lugar más cerca del segundo semestre aunque los riesgos de ese horizonte no son pocos. Allí se encuentra la viabilidad política y social del ajuste, la posibilidad de acumular reservas y el éxito que tenga el plan de estabilización del que aún no hay precisiones.
El director asociado de Eco Go, Sebastián Menescaldi, proyectó que la economía caerá fuerte este primer trimestre y, tras la baja que se observó en el último de 2023, la Argentina ingresará formalmente en una recesión. “En el segundo trimestre de 2024 puede que la recuperación del agro después de la sequía suavice el proceso, al revés de lo que sucedió el año pasado”, destacó.
“En el primer semestre es probable que veamos una retracción de la actividad, es lo más seguro. La recuperación en el segundo dependerá de cómo sea el plan de estabilización. Eso dependerá de la continuidad en el programa fiscal del Gobierno, más teniendo en cuenta el contexto social, de que el BCRA acumule reservas y de la posibilidad de salir del cepo. Este último punto no lo veo factible para 2024. Nuestra estimación base es una caída de 3,5% en el PBI de este año y del 4,4% si la estabilización no es exitosa”, precisó Menescaldi.

El director de Analytica, Claudio Caprarulo, consideró que el fuerte crecimiento que se espera en las exportaciones no será suficiente para compensar el desplome en el consumo privado, público y la inversión. “No vemos que haya un repunte de la inversión, tanto por la dinámica macro como por la fuerte caída de la demanda interna. Nadie invierte si no va a vender o si no tiene previsiones de que su negocio será rentable”, resaltó el economista.
“Obviamente que como siempre pueden haber algunos sectores que empujen inversiones particulares, sobre todo las relacionadas con el mercado externo, como vimos en los últimos años: hidrocarburos, minería, economía del conocimiento o agro”, puntualizó Caprarulo.
Para Econviews, del ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel, la actividad deberá tocar un piso en el transcurso del segundo trimestre en la medida que no existan escenarios políticos o climáticos muy adversos.
“Difícilmente antes de abril, pero no debería llegar más allá de junio. La lógica es que si la inflación sigue bajando y dadas las pautas salariales que se empiezan a discutir es posible que una parte de los trabajadores empiecen a recuperar al menos parte de lo perdido en diciembre y enero. Al mismo tiempo la baja de la inflación supone la caída de un impuesto muy regresivo que se cobra a las personas”, destacó el economista.
La consultora destacó que el objetivo de que la recuperación tenga forma de “V”, es decir un rebote sustancial tras la recesión, dependerá de tres variables claves de la macroeconomía: La posibilidad de unificar el mercado de cambios y salir del cepo, un cambio de régimen, que puede ser la dolarización, que permita una baja sostenida de la inflación; y la posibilidad de alcanzar el equilibrio fiscal a pesar del “riesgo social”.

“Si esas tres cosas salen bien, la confianza de inversores y consumidores jugará muy favor, bajará el riesgo país y todo fluirá mejor. Es importante señalar que como ésta no fue una crisis de crédito, la salida puede ser más rápida. En segundo lugar, si la pendiente de baja es abrupta en estos meses, posiblemente también lo será la pendiente de recuperación”, agregaron los economistas de la consultora de marras.
En concreto, Econviews proyectó: “Lo que sí podemos decir es que problemas en la macro y demoras en la micro harán que probablemente la recuperación sea más tenue. Nuestro escenario base de caída de 2,6% del PBI está armado con una recuperación fuerte que prepare para un 2025 robusto. Si las cosas no se dan conviviremos con una caída superior al 3% este año y arrancaremos el 2025 muy de abajo. La implementación política y económica, la comunicación, el clima y la suerte serán los condimentos para ver qué plato nos comemos”.
Para Caprarulo, el objetivo oficial de mayores exportaciones también requieren mayores inversiones pero todo eso tiene como condición principal una macroeconomía estable.
“Para eso se requiere una política que sea estable y me parece que hoy en día ahí se abren dos grandes interrogantes respecto a la sostenibilidad que tienen las políticas que está llevando adelante el Gobierno: Si son sostenibles políticamente, por ejemplo, el fuerte ajuste fiscal que está llevando adelante o se va a terminar teniendo que revertirlo y, al mismo tiempo, si los cambios en la política pública que estamos viendo están basados en acuerdos que los hagan perdurar más allá de este mandato”, concluyó Claudio Caprarulo.
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