
Finalmente, tras una serie de reuniones y una negociación en la que todavía restan acordar las compensaciones fiscales que a cambio les dará el gobierno, las empresas de medicina prepaga acordaron mantener sin aumentos las cuotas por noventa días para los grupos familiares con ingresos no superiores a los $2 millones brutos mensuales.
El congelamiento, no obstante, será efectivo en la medida que las familias declaren no poseer capacidad económica que les permita hacer frente a la cuota con el esquema de ajuste actual del índice de costos de salud. Según la letra que se está negociando, las empresas aceptarán que un grupo familiar “no posee capacidad económica” y mantendrá su cuota congelada si sus miembros no poseen dos o más inmuebles ni tres o más vehículos, excepto los hogares donde haya al menos una persona conviviente con Certificado Único de Discapacidad (CUD). Serán excluidos del congelamiento las personas que tengan aeronaves o embarcaciones o sean titulares de acciones “que exterioricen capacidad económica plena”.
De este modo, el sector finalmente se avino a lo anunciado el domingo pasado por el ministro de Economía, Sergio Massa, que había incluido el congelamiento de cuotas entre las doce medidas con las que –dijo– el Gobierno busca “compensar” los efectos de la devaluación dispuesta del 14 de agosto, un día después de las PASO. De hecho, el ministro celebró el acuerdo en un posteo en la red X (ex Twitter).

Las empresas de medicina prepaga dijeron además que la cuota del mes de setiembre ya fue facturada en la última quincena de agosto, con lo cual el acuerdo tiene vigencia a partir de septiembre.
El acuerdo entre el gobierno y las prepagas tiene como contrapartida de parte del Estado una serie de beneficios fiscales, que aún restan conocerse.
Negociación
El representante de las prepagas en la negociación fue la Unión Argentina de Salud (UAS), entidad de tercer grado que nuclea a la mayoría de las Cámaras y Federaciones que a su vez agrupan a entidades que prestan servicios de salud a más del 70% de los argentinos.

Algunas de esas agrupaciones la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas , la de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina, la de Entidades de Medicina Privada, la de Clínicas y Sanatorios de Rosario, la de Hospitales de Colectividades y Particulares sin fines de lucro, además Cámaras como la Argentina de Empresas de Servicios Odontológicos, la Argentina de Laboratorios de Análisis Bioquímicos, la de la Seguridad Social, la de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio y la Entidades de Medicina Privada, entre otras.
Reacción inicial
El congelamiento anunciado por Massa el domingo pasado había tomado por sorpresa y generado preocupación en el sector salud. Los financiadores ya tenían aumentos autorizados y enfrentaban y enfrentan aún dificultades por falta de acceso a insumos, en especial importados, y su primera reacción fue considerar la implementación de copagos o recurrir a medidas judiciales.
Massa había anunciado: “Hemos decidido suspender el incremento de la medicina prepaga por los próximos 90 días, para todos aquellos hogares cuyo ingreso no exceda los $2 millones”, justificando la medida en que “el esfuerzo realizado por los trabajadores y el Estado se vea reflejado en una atención de salud que no afecte el bolsillo del trabajador”, agregó.
Desde el sector privado, la primera respuesta fue que la suspensión de aumentos no resolvía e incluso agravaba el problema del financiamiento del sistema de salud, como dijeron a Infobae desde una de las prepagas más importantes del país, amén de resaltar que los aumentos de los insumos médicos habían llegado hasta 50% en el último mes.
Comprobado el rápido impacto que la devaluación dispuesta el lunes 14 tuvo sobre los precios y la tasa de inflación, cuyo guarismo mensual consultoras y economistas estiman que en agosto sería cercana al 11%, además de dejar un importante “efecto de arrastre” sobre el índice de septiembre, que el Indec difundirá días antes de la primera vuelta de la elección presidencial, el gobierno buscó “compensar” el impacto con las medidas anunciadas por Massa el domingo pasado y procura contener el envión inflacionario con una serie de congelamiento y acuerdos de precios sectoriales.
Al respecto, ya congeló por 90 días el precio de los combustibles y suspendió el aumento que estaba previsto para las tarifas de trenes y colectivos, línea en la que se inscribió el anuncio del congelamiento por 90 días de las cuotas de las prepagas.
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