El premio Nobel de Economía Paul Krugman se sumó a las duras críticas de varios expertos internacionales a la iniciativa de Brasil y la Argentina de pensar en una moneda común.
“Con todo lo demás que está pasando, no he comentado sobre la propuesta de unión monetaria entre Argentina y Brasil. Pero es una buena oportunidad para aplicar la teoría de las áreas monetarias óptimas, lo que nos dice que es una idea terrible”, indicó Krugman, que recibió el premio Nobel de Economía en 2008.
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“Una moneda compartida puede tener sentido entre economías que son los principales socios comerciales de los demás y son lo suficientemente similares como para no enfrentar grandes shocks asimétricos”, indicó el economista nacido en 1953 que dio clases en MIT y Princeton.
“La Argentina envía más a Brasil, porque la economía de Brasil es más grande, pero aun así solo el 15%. Y la estructura de las exportaciones de los dos países es muy diferente”, aclaró el experto que publicó 27 libros y tiene un doctorado del MIT.
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“Las exportaciones argentinas son básicamente todas agrícolas; más de la mitad de las brasileñas son manufacturas o combustibles. Entonces, es probable que los shocks en la economía mundial causen grandes cambios en el tipo de cambio real de equilibrio”, indicó Krugman.
“No sé a quién se le ocurrió esta idea, pero seguramente no fue alguien que supiera algo de economía monetaria internacional”, disparó Krugman, en sintonía con otros economistas.
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Otros cuestionamientos
En una nota del Financial Times, se recordó que “Olivier Blanchard, ex economista jefe del FMI, sólo necesitó tres palabras para responder a la noticia de que Brasil y Argentina iban a iniciar los trabajos preparatorios para crear una moneda común. “Esto es una locura”, tuiteó”. “Mientras que los economistas han cuestionado la viabilidad de la idea, los analistas políticos se han mostrado menos despectivos, señalando que no deben subestimarse los deseos de los presidentes sudamericanos, en su mayoría de izquierdas, de promover la integración regional y desafiar el dominio del dólar estadounidense”.
“Por primera vez en más de siete años, Brasil y Argentina están alineados políticamente bajo líderes de izquierdas, y tanto Luiz Inácio Lula da Silva como Alberto Fernández desean presentar un frente unido. El presidente brasileño declaró a la prensa en Buenos Aires que, “si Dios quiere”, los ministros de Economía y los dirigentes de los dos bancos centrales tendrían “inteligencia, competencia y sentido común” para empezar a trabajar en la creación de una moneda común”.
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“Su homólogo argentino dijo que, aunque no sabía “cómo funcionaría una moneda común con Brasil y la región”, las dos naciones tendrían un “vínculo estratégico mucho más profundo” que duraría décadas”. “Los dos líderes dejaron claro que una eventual moneda común se limitaría, en un principio, a su uso en el comercio y funcionaría en tándem con el real brasileño y el peso argentino, en lugar de sustituirlos”.
De todos modos, ya en el gobierno de Jair Bolsonaro, el entonces ministro de Finanzas, Paulo Guedes, había defendido la idea en varias ocasiones “alegando que la moneda ayudaría a imponer disciplina fiscal y que en el futuro habría menos monedas mundiales, por lo que sería beneficioso que la región estableciera la suya propia”.
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“Guedes sugirió incluso un nombre, el “peso real”, y predijo un plazo de 15 años para un proyecto de este tipo en Latinoamérica”. A su vez, el ex presidente del Banco Central de Argentina, Federico Sturzenegger, quien se desempeñó entre 2015 y 2018 bajo la administración de Mauricio Macri, “apoyó el establecimiento de un banco central entre los miembros del bloque comercial Mercosur”.
“Con aproximadamente 30.000 millones de dólares en 2022, los flujos entre Brasil y Argentina son inferiores al nivel de 40.000 millones de dólares registrado hace una década. Esto se debe en parte a que Argentina tiene una escasez crónica de dólares estadounidenses -la moneda común de los mercados mundiales de exportación- para comprar exportaciones brasileñas. “No cabe duda de que una moneda común facilita el comercio, y la eliminación de los riesgos cambiarios aporta ventajas”, afirmó Nannette Hechler-Fayd’herbe, responsable mundial de economía e investigación de Credit Suisse. Sin embargo, destacó que las uniones monetarias también plantean retos a los Estados miembros, como demuestra la historia del proyecto de moneda única de la UE.
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