
Este martes es el primer día hábil “de verdad” desde la renuncia de Martín Guzmán como ministro de Economía. Luego del feriado por el 4 de julio en los Estados Unidos, los mercados internacionales recibieron a la nueva titular del Palacio de Hacienda, Silvina Batakis, con una baja de hasta 13% en los bonos y de 10% en las acciones. La designación de la ministra vino acompañada de una suba de los dólares paralelos, a la espera de alguna señal contundente del Poder Ejecutivo a los mercados tras la traumática salida de Guzmán.
¿Continuará tal como está previsto el programa con el Fondo Monetario Internacional? ¿Cuál será el margen político que tendrá la nueva ministra para alcanzar la “solvencia fiscal” que aseguró perseguir este lunes en su presentación como funcionaria? ¿Podrá avanzar en la segmentación de tarifas como intentó Guzmán pero que no pudo atravesar el “filtro” de la Secretaría de Energía? Son algunas de las preguntas que se hace el mercado en estas horas y que explican el contexto de fuerte volatilidad.
Un informe que circula en la city buscó responder algunas de las dudas que sobrevuelan a los inversores, y concluyó que la llegada de Batakis al Palacio de Hacienda no resuelve, de por sí, dos de los problemas centrales que arrastra la economía argentina.
Según explicó la consultora Equilibra que dirige el economista Martín Rapetti, en un documento titulado “Peligro de crisis”, “la renuncia de Martín Guzmán puso a la economía más cerca de nuestro escenario pesimista. El más probable hasta el sábado a la tarde era uno en el que el endurecimiento del cepo por falta de dólares conducía a una aceleración de la inflación y fuerte contracción económica. Veíamos a la inflación algo por encima del 80% a fin de año y una actividad que se retraía un 5% punta a punta (que implica una suba de 1,5% promedio contra 2021)”, consideró.
Ese escenario mutó hacia otro más pesimista que “suponía que a la crisis de dólares se sumaba una crisis de deuda en pesos. Con la retracción del financiamiento del sector privado, el BCRA emergería como financista de última instancia, ampliando la emisión monetaria y la brecha cambiaria. Ante esa situación, se imponían medidas convencionales de estabilización: una devaluación o desdoblamiento cambiario, que derivaban en fogonazo inflacionario. En este escenario la inflación superaría el 100% y la caída de la actividad sería todavía más fuerte (8% entre punta y punta)”, anticiparon desde el centro de estudios que fundó el ex diputado nacional Diego Bossio.

En ese sentido, señalaron el primero de los problemas. “La tensión en el mercado de deuda en pesos se generó por una multiplicidad de causas, pero hay dos que parecen centrales. Una de orientación y otra de gestión. En primer lugar, la orientación de la política económica no daba señales claras de que se estaba buscando corregir el déficit fiscal primario (sin contar el pago de intereses) en línea con el acuerdo con el FMI. La meta pactada es de 2,5% del PIB. Nosotros, como muchos otros colegas, veíamos hasta ahora un déficit algo superior al 3%”, anticiparon.
“Dado que el financiamiento monetario pactado con el FMI es de 1% del PIB, el financiamiento con deuda en pesos ya lucía de por sí muy desafiante. Con un déficit mayor al pactado, la meta de financiamiento voluntario en el mercado de deuda se tornaba difícil de cumplir. Más déficit significa mayor emisión y mayor riesgo de devaluación e inflación”, consideraron desde Equilibra.
El segundo problema que no resuelve la llegada de Batakis al Ministerio de Economía, aseguró la consultora, es la cuestión del soporte político que pueda tener desde ahora la gestión económica del Frente de Todos. “Por más que el ministro y el presidente quisieran acercarse al cumplimiento de la meta fiscal del 2,5% del PIB, el mercado percibía que el Ejecutivo no contaba con el aval político del sector liderado por Cristina Kirchner”, apuntaron.
“Los obstáculos políticos devenían en instrumentales (como, por ejemplo, la puesta en funcionamiento del formulario para quitar subsidios a la energía). La gestión de la política económica no sólo se entorpecía por la falta de aval político sino también por un problema de loteo de la gestión, que le retaceaba acceso al ministro a toda la botonera de comando de la política económica”, continuaron.
Como conclusión, “la designación de Silvina Batakis no resolvió ninguno de los dos problemas. Todavía resta conocer su equipo y plan de gobierno, pero no vemos razones para pensar que se trate de un cambio sustantivo respecto a lo que nos trajo hasta acá. Su cercanía a CFK nos hace pensar que difícilmente implemente una moderación del gasto, como sugería que iba a hacer su antecesor”, anticipó Equilibra.

“Por el contrario, no nos sorprendería una expansión del gasto, principalmente social y a provincias, en especial a Buenos Aires. Tampoco parece resuelto el problema de gestión. La ministra tendrá que coordinar la política económica con el BCRA, AFIP, Anses y el Banco Nación, entre otros. Intuimos que seguirán también los funcionarios del área de energía que colisionaron con la orientación del exministro”, aseguraron.
“Sin resolver los temores previos y con el agravante de que el episodio del fin de semana potenció la percepción de fragilidad del presidente, no vemos aún señales que estabilicen la demanda de la deuda en pesos. La caída en el precio de esos instrumentos y la suba de las cotizaciones alternativas del dólar de este lunes son un indicio. Tememos que esta tendencia pueda seguir”, explicó Equilibra sobre la primera reacción del mercado entre el lunes y hoy.
“Para conciliar el objetivo de cumplir con el acuerdo con el FMI y al mismo tiempo mejorar el bolsillo de la clase media y sectores populares, imaginamos que se intensificarán los controles de precios, y que habrá más presión para que se liquiden los dólares de las exportaciones. El único camino que imaginamos para mejorar las cuentas públicas es por la vía de mayores ingresos (aumento de alícuotas o nuevos impuestos), aunque seguramente surgirán obstáculos de índole político y legal”, concluyeron.
Batakis, por su parte, intentó en las últimas horas plantear distintos mensajes al mercado, principalmente desde el punto de vista del gasto público. La nueva ministra habló de la necesidad del equilibrio en las cuentas públicas, la solvencia fiscal, la continuidad de la segmentación y la readecuación de partidas dentro del presupuesto vigente, con lo que intentó dar a entender que no buscará una meta de reducción del déficit más laxa para lo que resta del año.
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