
Pese a la fuerte resistencia por parte de la molinería, el Gobierno confía en que en los próximos días podrá poner en marcha el Fondo Estabilizador del Trigo y lograr que los panaderos puedan comprar la harina más barata y, de esa forma, trasladar ese menor costo al precio del pan. Como consecuencia de la disparada de precio que tuvo el commodity a partir de la guerra en Ucrania, el pan en abril trepó 11%, de $ 265,71 a $ 295,24 el kilo en el promedio de panaderías del Gran Buenos Aires (GBA), según el Indec.
En este contexto, y para evitar un aumento de las retenciones, se dispuso la creación de este fideicomiso que apunta a subsidiar el costo de la harina y, finalmente, los valores de todos los productos derivados. Desde la Federación de la Industria Molinera (FAIM) lo rechazaron de entrada. Además de la molestia por el intervencionismo estatal que implica la medida, el fracaso de un subsidio similar en el pasado y el alto costo financiero que tendrán los molinos que participen son parte del combo de argumentos que las empresas expusieron para evitar ser parte de este fideicomiso. Aseguran que este esfuerzo no se verá reflejado en las góndolas. Pero el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, insiste y busca que las firmas más grandes se sumen primero para que luego arrastren a las más chicas.
Hasta ahora, Molino Cañuelas fue la única que admitió ante sus colegas que se adheriría, pero en el Gobierno aseguran que “son varias más las compañías que han presentado documentación y otras que terminaron el proceso de inscripción”. En el encuentro que mantuvieron este lunes con Feletti, los representantes de la industria molinera (FAIM) le volvieron a plantear su rechazo como institución, pero al mismo se le dijo al secretario que convoque a las empresas individualmente para que cada una analice si le conviene o no ser parte de la propuesta oficial. Y este es el proceso que encarará el funcionario en las próximas horas, con el objetivo de sumar más voluntades. ¿Lo logrará?
Mientras tanto, ayer mantuvo un encuentro con cámaras de de pastas frescas, propietarios de pizzerías, casas de empanadas y actividades afines, fideeros y asociaciones de panaderos, a quienes “brindó detalles y precisiones sobre el modo en que operará el Fondo e informó que el fideicomiso ya está en condiciones de empezar a funcionar”, según explicó la secretaría en un comunicado. Además, agregó que en los próximos días, el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) -que opera como el administrador del fideicomiso-realizará las primeras transferencias y llegarán las primeras bolsas de harina a los comerciantes.

Luego de la reunión con la molinería, trascendió que el Gobierno analiza cambios en los precios establecidos en los anexos de la resolución que dispuso la conformación del fideicomiso. Según esos valores, los molinos que se sumen al fideicomiso deberán vender la bolsa de harina 000 de 25 kilos a $1.200, correspondiente con un precio del trigo previo a la guerra, de $25.800 la tonelada. Hoy ese valor ronda los $ 45.000, por lo que el subsidio estatal, que se financiará con el aporte del 2% de retenciones al aceite y la harina de soja, deberá cubrir la diferencia. Hoy ese precio de $1.200 está en revisión, pero aún si lo subieran a $1.300, como se especulaba en las últimas horas, el nivel de subsidio será muy grande.
Por ende, el riesgo para las empresas es altísimo; no sólo por el hecho de que se convierten en acreedores del Estado, con los antecedentes de la experiencia de hace doce años -cuando no sólo los molinos no cobraron, o lo hicieron con un bono, sino que tampoco se vio el efecto en el consumidor-. También por el costo financiero que deberán afrontar por el delay entre que pagan el trigo y el tiempo que cobran el subsidio. Si bien reciben un anticipo del 75%, el sector asegura que no es suficiente.
Por otro lado, en el sector molinero aseguran que los USD 420 millones que se recaudarían hasta fin de año -el fideicomiso ya comenzó a fondearse desde que fue creado, el 7 de abril- no alcanzarán para cubrir los subsidios en ese período. En la FAIM aseguran que “la plata alcanza hasta octubre”, pero en el círculo de Feletti están confiados en que este esquema estará vigente hasta diciembre. La gran pregunta es de dónde saldrá el dinero cuando el fondo se agote. Porque el aterrizaje deberá también ser suave. ¿Será posible que los molinos comiencen a vender la harina al precio real de un día para el otro, una vez que cese el fondeo?, se preguntan en la industria.
Esta convocatoria generó mucho ruido al interior de la propia FAIM. Si bien la gran mayoría de los molinos se opuso de entrada, y todavía siguen dando pelea, Molino Cañuelas ya avisó a la comisión directiva de la entidad, semanas atrás, que entraría al fideicomiso. Y al ser el más grande -en los últimos tres años, produjo el 25% de la harina que se vende en el mercado interno-, ello generó una fuerte molestia y mucha presión para analizar el ingreso. ¿Por qué? Sencillamente porque será difícil que mientras esa empresa venda harina a $ 1.200/1.300 la bolsa de 25 kilos, otros puedan hacerlo a $ 2.000. Muchos se preguntan qué llevó a esta empresa a sumarse cuando se sabe que el análisis económico financiero no es consistente (el costo financiero para algunas firmas sería de $3.000 millones).
¿Bajará el pan?
Contra subsidiar la oferta, la propuesta de FAIM fue hacerlo con la demanda. “Todos sabemos que hay que ayudar, por eso propusimos hacerlo a través de la Tarjeta Alimentar, o mediante una baja de impuestos al pan. La molinería sostiene que, al ser la harina entre 15 y 20% del costo del precio del pan, esta medida ni siquiera va a lograr mantener el precio del pan, ya que el resto de los costos suben mucho”, dijo un representante del sector. Y agregó: “Hacer este movimiento, con el costo financiero y de capital de trabajo que implica, para que sólo baje $33 el pan no tiene sentido”.
El fideicomiso apunta a tener un pan que ronde entre $220 y $270 el kilo y el Gobierno asegura que en el Conurbano ya se encuentra a $ 400. Sin embargo, esa no es la realidad de todo el país. En el interior se ubica entre $230 y $250, admiten en la industria.
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