El milagro del joven que logró vender más criptomonedas que la mayor plataforma digital de Estados Unidos

Estudió informática, trabajó en esa gran empresa y luego abrió su propia compañía a los 24 años, que ya factura sumas millonarias

Antonio Juliano
Antonio Juliano

Antonio Juliano, el fundador y director general de la plataforma de criptoderivados Dydx, de 28 años, afirmó que su empresa posiblemente alcance los 80 millones de dólares de beneficio neto este año.

Según Forbes, en paralelo a la fuerte suba del Bitcoin, hasta acercarse a su máximo histórico, una creciente cantidad de empresas de criptodivisas “están demostrando que pueden tomar un conjunto minúsculo de recursos y convertirlos en empresas altamente rentables muy rápidamente”.

En este caso, Dydx, una empresa nueva de San Francisco de tan solo cuatro años de existencia, que permite a los traders fuera de Estados Unidos comprar y vender productos financieros basados en criptodivisas, llegó a procesar “recientemente más volumen de transacciones que Coinbase, la empresa de criptodivisas más importante de Estados Unidos. En particular, el 27 y 28 de septiembre, Dydx registró 18.600 millones de dólares en transacciones, frente a los 5.900 millones de Coinbase, según CoinGecko.

Este salto, según el artículo de Forbes, le permitió a Dydx a obtener 75 millones de dólares en ingresos en lo que va de 2021 y prevé alcanzar los 125 millones de dólares antes de que termine el año, con 81 millones de dólares de ganancia neta, según el fundador y CEO de 28 años, Antonio Juliano, lo que equivale a un margen de beneficio neto altísimo, del 65 por ciento.

FOTO DE ARCHIVO: El logo de Coinbase Global Inc en Nueva York
FOTO DE ARCHIVO: El logo de Coinbase Global Inc en Nueva York

El joven creció en Pittsburgh y estudió informática en Princeton. Al igual que el criomillonario Sam Bankman-Fried, “no tenía un interés apasionado por las criptomonedas antes de entrar en el sector. Sólo sabía que quería unirse a una empresa emergente tecnológico y más tarde convertirse en empresario”.

Hace siete años, “el capitalista de riesgo Fred Wilson visitó una de las clases de emprendimiento de Juliano en Princeton y habló sobre Coinbase, lo que brindó a Juliano una idea de dónde trabajar después de la universidad, de la que se graduó en 2015 y se unió a Coinbase como ingeniero de software, para convertirse en su empleado número 100″. Sin embargo, solo se quedó un año, pasó luego una breve temporada en Uber y luego comenzó un motor de búsqueda para aplicaciones de criptomonedas, que fracasó. Luego se inclinó por construir “algo sobre Ethereum, el popular software de criptodivisas que actúa como un ordenador descentralizado con aplicaciones que se ejecutan encima”.

Luego de estudiar “los mercados financieros y observar el crecimiento de Coinbase, se le ocurrió la idea de Dydx”.

“La forma en que evolucionan la mayoría de los mercados financieros es, en primer lugar, la creación de un activo y, a continuación, su negociación en las bolsas al contado”, afirma, en referencia a las plataformas que permiten poseer directamente un activo, como hace Coinbase con el bitcoin. Con el paso del tiempo, nacen productos derivados sobre un activo que la gente quiere negociar. “Así que parecía algo bastante lógico para construir”, afirma.

Brian Armstrong
Brian Armstrong


A finales de 2017, con el auge de las ofertas iniciales de monedas en criptomonedas, captó dos millones de dólares en financiación inicial de Andreessen Horowitz, Polychain Capital y los cofundadores de Coinbase Brian Armstrong y Fred Ehrsam, entre otros patrocinadores. Dydx se lanzó en 2018 y permitió a los usuarios comprar Ether “con margen”, o sea que podían pedir dinero prestado a través de la plataforma Dydx para comprar cripto, una estrategia que los comerciantes utilizan para obtener un apalancamiento adicional y maximizar sus ganancias (las pérdidas potenciales también se magnifican).

En 2019, Dydx estaba procesando alrededor de un millón de dólares al día en transacciones. Al año siguiente, se focalizó en los “swaps perpetuos”, un derivado popularizado por el criptointercambio de Hong Kong Bitmex, que están alineados con el precio del bitcoin, pero no requieren que se posea el bitcoin real. “A diferencia de los futuros, los derivados financieros que se han utilizado ampliamente durante más de un siglo, los perpetuos no tienen fecha de caducidad”.

Luego de arrancar el año pasado, Dydx pronto creció hasta negociar entre 10 y 30 millones de dólares al día. Pero hubo dos grandes cambios que le permitieron el pico de volumen de Dydx este año, según Juliano: en abril, comenzó a utilizar una tecnología blockchain llamada StarkWare, que acelera en forma notable las transacciones de criptodivisas realizadas a través de Ethereum. Previamente, las personas que operaban en los intercambios descentralizados basados en Ethereum a menudo tenían que esperar 60 segundos para que las operaciones se finalizaran, y debían pagar tasas de transacción de “gas” de Ethereum de entre 50 y 100 dólares. Ahora, las tasas “son mucho más bajas, y Dydx las paga”.

La otra clave fue que Dydx “se asoció con una fundación con sede en Suiza para lanzar un token de criptomoneda Dydx, y luego persiguió agresivamente una táctica de marketing llamada minería de liquidez, un concepto elegante para ofrecer recompensas monetarias para que la gente comercie en un intercambio”. Así, Dydx ofrece la moneda acuñada como recompensa y genera una forma de bajo costo para financiar los incentivos. “Los tokens pueden echar leña al fuego para el crecimiento de un producto que ya se ajusta al mercado”, afirma Juliano.

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