
El peso argentino es una de las monedas que más terreno perdió frente al dólar estadounidense desde fines de 2019 a esta parte, según un monitor privado que sigue la suerte de algunas de las divisas que peor desempeño tienen en el mundo. El ranking, que incluye al bolívar venezolano, a la libra libanesa y al dólar de Zimbabue no compara a los tipos de cambio oficiales sino a los paralelos, en los países donde existen controles de cambio como la Argentina.
Según el “Currency Watchlist” (Observatorio de Divisas) que elabora el economista Steve Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, EEUU, al 27 de agosto, la moneda que más se depreció en términos nominales desde el 1 de enero de 20202 fue el Bolívar de Venezuela, con una baja del 98,76 por ciento.
Luego le siguen la libra libanesa (-86,76%), el dólar de Zimbabue (-84,47%), la libra sudanesa (-80,45%), la libra siria (-73,10%) y en sexto lugar está el peso argentino con un retroceso del 57,69% frente al dólar estadounidense. El Top 10 de pérdida de valor nominal de la moneda se completa con el rial iraní, el manat de Turkmenistán, la birr de Etiopía y la naira nigeriana.
Hanke es el autor del “Índice de Miseria”, que fue publicado este año en la revista conservadora “The National Review” y que combina datos de inflación con números de desempleo para hacer un ranking de cuáles son las economías que más sufren el contexto macro.
Tanto el ranking de monedas que más se deprecian como el de “miseria global” del académico de EEUU, un verdadero “halcón” monetario, ponen al tope a Venezuela y otros países con graves problemas internos. El Líbano sufrió en 2020 un episodio de hiperinflación y una explosión que devastó su capital, Beirut. Zimbabue está bajo la dictadura de Emmerson Mnangagwa, un émulo de Robert Mugabe, que rigió entre 1980 y 2017, cuando lo derrocó el Ejército. Sudán es uno de los países más pobres del mundo y sufre una crónica escasez de agua y Siria atravesó una guerra civil en la que los insurgentes no pudieron prevalecer sobre el dictador Bashir.
En el caso de la “Lista de vigilancia de divisas”, Hanke se diferencia de sus colegas en otro punto. En aquellos países en los que existen controles de cambio y múltiples tipos de cambio, el economista opta por tomar el tipo de cambio del “mercado negro” o “libre”.
Así, por ejemplo, el precio por dólar que toma para la Argentina es -dada la fecha de la comparación- de $182 por unidad, lejos de los $98 por billete que figura en bancos y casas de cambio y que, sin impuestos, sería el tipo de cambio oficial.
Por eso es que se da la paradoja de que si bien el Gobierno pisa el dólar oficial para intentar paliar el avance de la inflación, y por lo tanto atrasa al tipo de cambio comercial en relación con la inflación, de todas formas el peso argentino está entre los que más se devalúa en el mercado “libre”.
Mientras tanto, el Gobierno no abandona el ancla cambiaria en el mercado formal. En agosto, dice un informe de Equilibra, hubo más intervención del BCRA y el “crawling peg” (deslizamiento de la cotización oficial) se aceleró, en buena medida porque el techo que tocaron las reservas netas a mediados de julio quedó atrás. D

Desde entonces, precisa la consultora que dirige Martín Rappetti e integran también los economistas Lorenzo Sigaut y Lorena Giorgio, las reservas netas cayeron USD 1.300 millones debido a la mayor intervención que debió asumir el Central, que en 5 días hábiles (al 2 de septiembre) acumuló ventas netas por USD 360 millones. El informe añade que si se consideran también la intervención diaria de la entidad en el mercado de bonos “para controlar la brecha” entre el tipo de cambio oficial y los dólares “alternativos”, la pérdida fue de USD 500 millones en una semana.
Según la consultora, “ante un stock limitado de reservas netas (rondan los USD 6.500 millones), el ritmo de drenaje de la última semana no es sostenible. Por eso, el Central pisó suavemente el acelerador y el crawling-peg del tipo de cambio oficial pasó de 12% a 17% (variación diaria anualizada) y no descartamos que cierre un poco el grifo para importadores”.
Según los cálculos del informe, en agosto el tipo de cambio promedio aumentó 1% respecto de julio, frente a una inflación que estima en 2,9% para el período. De ese modo los precios le ganaron la carrera nominal al dólar oficial por séptimo mes consecutivo. Si además se tiene en cuenta la inflación de EEUU, resulta que “el tipo de cambio real bilateral contra el dólar estadounidense se apreció 1,5% en el mes, y llegará a las elecciones primarias con una apreciación real en torno al 9,5% en el acumulado del año”, dice el informe.
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