El Banco Central consiguió comprar casi U$S 600 millones en diciembre y podría seguir sumando reservas en enero

En el balance del año, sin embargo, terminó con una pérdida de reservas de más de USD 5.500 millones. Ventas en el mercado, pago a organismos multilaterales y caída de depósitos en moneda extranjera, las principales razones

Miguel Pesce, presidente del BCRA
Miguel Pesce, presidente del BCRA

El último mes del año trajo algo de alivio para las arcas del Banco Central. Computando los USD 90 millones de ayer, consiguió comprar USD 600 millones en el mercado y consiguió recuperar reservas. En la entidad son cautelosamente optimistas en relación a enero, especialmente porque la reanudación de las actividades portuarias luego de un paro de veinte días podría generar mayor liquidación de exportaciones que lo habitual en el arranque del 2021. Además, también hay menor demanda por turismo ya que mucha menos gente viaja al exterior.

Finalmente el titular del BCRA, Miguel Pesce, pudo mostrar este mes el funcionamiento del cepo, en su versión recargada a partir de septiembre. Con menos acceso al mercado para la compra del dólar ahorro, el objetivo era cuidar mejor las escasas reservas netas que conserva la entidad, pero tanto en octubre como en noviembre había terminado con fuerte saldo negativo.

El BCRA tuvo ayuda extra a lo largo del año, ya que los viajes al exterior (y las compras fuera del país) se redujeron a una mínima expresión, por lo que el fuerte déficit de la balanza turística se achicó hasta volverse prácticamente neutra.

La reapertura de los puertos luego de haberse superado el conflicto gremial que paralizó la actividad por 20 días podría generar un flujo adicional de divisas en enero. En el BCRA confían en que esas divisas permitan volver a acumular reservas y ganar tiempo hasta la liquidación de la cosecha gruesa

Detrás de esta tendencia se encuentra el hecho de que los exportadores retrasan todo lo posible las liquidaciones de divisas al tipo de cambio oficial, mientras que los importadores tratan de comprar todo lo posible aprovechando lo que queda del acceso al dólar “barato”. De hecho, las cifras de noviembre marcaron un salto en las importaciones del orden del 20%, a pesar de la fuerte recesión que sigue afectando a la economía.

Pero en diciembre la tendencia se dio vuelta y sobre todo en la última parte del mes se aceleró la acumulación de divisas. Uno de los objetivos centrales del BCRA para 2021 es justamente mejorar su stock de reservas y de esta manera alejar los temores de una devaluación abrupta del tipo de cambio oficial.

No le resultará para nada sencillo a Pesce lograr una acumulación de reservas importante a lo largo de 2021. La condición será mantener las fuertes restricciones de acceso al mercado cambiario. Le juega a favor el fuerte aumento de la soja, que superó la barrera de los USD 550 la tonelada en esta última semana del año. Sin embargo, la brecha cambiaria cercana al 100% juega en contra de lograr un mayor flujo de divisas por vía de las exportaciones.

Todo indica que el Gobierno logrará el objetivo de <i>aguantar</i> con un tipo de cambio oficial que sube en línea con la inflación, pero sin un salto discreto

El balance del 2020 fue claramente negativo en relación a ese objetivo de acumulación de dólares. Las reservas cayeron USD 5.500 millones y el BCRA se quedó con un nivel mínimo de “reservas netas”, es decir aquellas que genuinamente posee la institución. En ese monto aparecen casi USD 20.000 millones del swap de monedas con China y más de USD 8.000 millones correspondientes a los encajes de depósitos en dólares. En diciembre también hubo una recomposición de estos últimos ya que muchos inversores aprovecharon las exenciones del impuesto a los Bienes Personales, cuya “foto” a reflejar ante la AFIP es la del 31 de diciembre. Hasta el día 20 la cifra alcanzaba los USD 670 millones, pero podría acercarse a los USD 1.000 millones cuando se compute el volumen total.

En 2020 también resultó negativo en más de USD 2.500 millones el saldo con los organismos multlaterales, incluyendo FMI, BID y Banco Mundial. Nada parece indicar que el año que viene la Argentina esté en condiciones de recibir flujos positivos, mucho menos en la medida que se demore el acuerdo con el FMI.

Pese a este escenario complejo, todo indica que el Gobierno logrará el objetivo de “aguantar” con un tipo de cambio oficial que sube en línea con la inflación, pero sin un salto discreto. A partir de abril, se supone que el ingreso de dólares de la cosecha gruesa debería ayudar al Central al menos parcialmente con este objetivo de mejorar su volumen de reservas.

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