
El ministro de Economía, Martín Guzmán, estrenó la cinta de capitán dentro del gabinete económico con una relajación parcial de las trabas que pesan sobre las operaciones con dólares financieros, el contado con liquidación, el dólar MEP y las transferencias de bonos. Las medidas, leídas como tímidas y de corto alcance por operadores y analistas, están lejos de atacar el problema que mantiene a la brecha cambiaria por encima del 120% pero en el Gobierno la ven como una simple “señal en la dirección correcta” a la que buscan sumarle nuevas en el futuro cercano con foco en el control de la emisión monetaria en medio de la negociación para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El primer día de las nuevas regulaciones para el contado con liqui y el dólar MEP -la reducción del período de parking de entre 5 y 15 días que pesaba según el caso a un plazo de 3 días, el regreso de la posibilidad de operar por parte de no residentes y la emisión de un bono para dar salida a fondos internacionales- fue de todo menos dorado. Las cotizaciones financieras del dólar saltaron a pesar de la relajación de los controles, en lo que entienden en el Gobierno fue un salto en la cantidad de operaciones que estaban frenadas por las normas previas y se concentraron todas en un sólo día.
El movimiento fue tomado con calma por el gabinete económico. Lo consideran un costo lógico de las trabas reforzadas que había decidido el Banco Central a mediados del mes pasado pero, creen, esa tendencia va a diluirse con el paso de los días para permitir transacciones cambiarias más fluidas, con más volumen operado y por lo tanto más estables.
En el equipo económico del Gobierno aseguran no esperar que una pequeña relajación de las trabas cambiarias achique la brecha. Según explican, en línea con declaraciones públicas de Guzmán, cerrar aún más el cepo sólo le quitó liquidez al mercado, volviendo más volátiles a las cotizaciones financieras del dólar. Y empezar a revertirlo, aunque sea marginalmente, era necesario para no agravar la corrida contra el peso.
Sin embargo en el mercado no hay tanta calma ni tanta paciencia. Temen que cada nuevo escalón que suba el dólar después sea difícil de bajar, más allá de que un avance puntual se de por cuestiones técnicas. Y esperan señales contundentes, no pequeños pasos.
“Mientras los dólares financieros siguen subiendo, el mercado aguarda otras noticias. Quitaría presión si los exportadores del sector agro liquidaran más divisas, si hubiera un pronto acuerdo con el FMI, o si se convirtiera una parte del swap con China”, analizó un informe de Research for Traders los escasos resultados iniciales de las medidas.
La solución a la corrida, aseguran entender en el Gobierno, tiene que llegar por definiciones de otro tipo.
Una de las claves más repetidas por operadores y analistas es la excesiva oferta de pesos que existe en el mercado. La masiva emisión monetaria que, en total, le transfirió más de $1,7 billón al Tesoro en lo que va del año.
En ese rubro, Guzmán ya empezó con sus señales en voz baja la semana pasada, cuando canceló adelantos transitorios -una suerte de préstamos que implican expansión monetaria- que el Tesoro había tomado del Banco Central. Devolvió unos $8.000 millones, apenas el 0,5% de lo que lleva recibido en el año tanto a través de adelantos transitorios y transferencias de utilidades. Otra “señal en la dirección correcta” minúscula por su tamaño respecto a la que el mercado tomó nota pero no valoró demasiado.

Lo que sigue, además del intento de atraer dólares a un blanqueo orientado a impulsar la construcción, aspira a apuntar más al meollo de la cuestión.
Primero, Guzmán está revisando el mix de financiamiento al que puede recurrir en 2021. Las definiciones al respecto están contenidas el el proyecto de presupuesto 2021 que ayer tuvo dictamen. Se quejan en Economía respecto a que los números incluidos en ese programa no recibieron suficiente atención por parte de analistas y operadores.
Allí se contempla que el déficit llegue a 4,5 puntos del PBI el año que viene, una reducción respecto de estimaciones que rondan 8,5 puntos para este año. Pero todavía un rojo abultado.
Para financiar esa brecha, establece el presupuesto, se recurrirá a dos fuentes: más emisión monetaria del Banco Central y colocaciones de deuda en pesos. Un 60% de emisión y un 40% de deuda en el mercado local.
A ese mix, sin embargo, se llega a través de montos máximos autorizados. Si el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, y su sub, Ramiro Tosi, consiguen colocar más deuda en el mercado local, se puede reducir la parte financiada con emisión monetaria.
Mucha expectativa está puesta entonces en la próxima licitación de deuda de corto plazo, programada para el 27 de octubre, el martes próximo. La última colocación, un bono dollar-linked recaudó unos $136.000 millones, la mayor parte de los $200.000 millones que vencen este mes y el Tesoro tiene que financiar. Casa peso que consiga por encima de esa cifra a renovar es financiamiento fresco que el BCRA no tiene que emitir.
No sólo el mercado interno proveería. También el recurso a líneas de crédito disponibles de organismos financieros internacionales podría aportar algo de dinero fresco
Para el año próximo, si los resultados de las licitaciones en pesos y las líneas de financiamiento internacional acompañan, la intención es reducir al 40% del déficit la emisión monetaria para asistir al Tesoro, el resto con deuda. Como en el caso del déficit, otra pequeña señal que prevé más emisión monetaria futura pero confía en que al reducirla en el margen mejore expectativas negativas ya lanzadas que no dan descanso en el frente cambiario.
Lo que sigue tiene con tratar de apurar un borrador del programa que se busca acordar con el FMI. En danza están metas cuantitativas de emisión monetaria descendentes, un esquema de objetivos de reducción del dinero transaccional -billetes y monedas más depósitos a la vista- el agregado monetario que siguen los especialistas para anticipar los movimientos de los precios.
Para ello, conviene apurar todo lo posible las charlas con el Fondo. El mes que viene llega de visita la segunda misión de técnicos y urge mostrar algunas de las cartas que están en la mesa.
Todavía, sin embargo, no hay noticias de otros dos temas clave que mira el mercado: uno, un esfuerzo por reducir el déficit fiscal que todavía parece insuficiente y, dos, cómo se va a estimular las exportaciones para que reviva la oferta de divisas en el mercado oficial.
“Para que un plan de estabilización con agregados monetarios pueda ser exitoso se necesitará reducir significativamente el financiamiento monetario del déficit fiscal (¿será por eso que el BCRA celebró el viernes que el Tesoro canceló $8.000 millones en Adelantos Transitorios?), lo que en este contexto requeriría una consolidación fiscal más acelerada que la planteada en el Presupuesto 2021”, analizó un informe de SBS.
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