
El gobierno argentino avanza en la formulación de un plan económico para la poscuarentena para darle impulso a una economía que no para de mostrar signos de debilidad y decadencia.
Incentivos, planes, sectores centrales y sectores secundarios, rebajas sobre la presión impositiva, todos los lineamientos en los que está trabajando el gabinete económico rumbo a las 60 medidas que el Ejecutivo nacional planea presentar.
Entretanto, se mantiene la discusión por el canje de deuda que, según el economista Rodrigo Álvarez, es muy probable que se vuelva a extender; sin embargo, aclaró que esa posibilidad “no es una mala noticia. Las posiciones están cercanas y significa que se está negociando y los datos del mercado es que se descuenta un acuerdo”.
Pero para Álvarez como para su colega Ricardo Delgado, ambos de la consultora Analytica, ese no es el principal problema que enfrenta el Gobierno. “El core del conflicto es estabilizar la economía. No estamos observando una salida rápida ni vemos un salto del tipo de cambio, lo que estamos observando es que la Argentina va a tener un mercado un 40% más chico medido en dólares, similar al que tenía en 2008″.

Así lo explicaron ambos economistas en una charla que dieron para empresarios y cámaras que en su mayoría son miembros del G6.
Para Delgado, quien se desempeño como subsecretario de obras públicas del ministerio del Interior en la gestión anterior, en esta economía más chica el consumo en los próximos meses se mostrará en niveles “similares” a los de 2013. el desempleo crecerá y será de 14% y “no habrá un rebote” de la economía local similar al que se vivió en el período 2002-2007. Sin embargo, entiende que este contexto generó “una oportunidad” para avanzar en un plan de estabilización.
“Hay señales para avanzar en un plan de estabilización, con un programa fiscal consistente y un programa anti inflacionario; estamos observando que con un programa fiscal consistente en un término de 12 a 18 meses se podría tener una inflación anual de 20% lo que permitiría recuperar impulso. Pero para eso hace falta un programa de estabilización de precios”, señaló Delgado a los empresarios que lo seguían desde sus casas.
En este contexto hizo referencia a que el sindicalismo aceptó reducciones de los ingresos “en términos reales”, con la convicción de conservar los puestos de trabajo.

Ese aspecto, señalaron los especialistas, más “haber moderado la inercia inflacionaria” es “clave” para el proceso de estabilización de precios. Sin embargo, los economistas explicaron que persisten lo que denominaron “incertidumbres” para el mercado.
Pero aún existe incertidumbre dentro de ese esquema. “Con el déficit primario no sabemos qué va a pasar. Nosotros lo calculamos en 8,2%, de los que 6,2% corresponde al Covid -IFE, ATP- y no sabemos cómo se va a desandar ese gasto. Por otro lado la continuidad del congelamiento de las tarifas, que choca con la posibilidad del sendero fiscal y, por último, aún no sabemos la fórmula de indexación de las jubilaciones y pensiones. Frente a esto, la construcción de las expectativas es clave”, explicó Delgado.
En esa línea Álvarez señaló a que aún hace falta saber “cómo se va a trabajar” para ir desarmando esos paquetes. Ambos reconocieron que cuentan con información de que los equipos técnicos del Ministerio de Economía y de Desarrollo Productivo “están trabajando en un plan, en una hoja de ruta” pero que eso es el “qué” y que aún falta el “cómo”.
“No sabemos que va a pasar con el IFE por ejemplo, si va a continuar o no y si eso se va a financiar con, por ejemplo, el impuesto a la riqueza. Lo mismo con el cepo cambiario que el Gobierno dice que lo va a ir flexibilizando, pero en ese caso el momento en que lo haga y cómo lo haga será fundamental Estamos viendo de manera preocupante la salida hacia Uruguay frente a la falta de señales claras”, explicó el CEO de la consultora.

Para finalizar, los especialistas hicieron referencia a que será “muy importante” las señales que de el Gobierno con el afán de generar expectativas. “Hay que revertir la imagen de que esto será lo mismo que lo que se vivió entre el 2011 y el 2015, los empresarios, los inversores, no van a creer en un relajamiento del cepo cambiario hasta que no lo vean”.
Por último, mostraron las proyecciones de la consultora y señalaron que observan una caída del PBI entre el 10,5 y el 11%, que será de alrededor de 375 mil millones de dólares, con una inflación de 37,9% y un tipo de cambio nominal de 86,5 pesos.
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