BlackRock y sus aliados instan a Alberto Fernández a negociar ante la posibilidad de un default

Los fondos de inversión más poderosos de Wall Street enviaron a Martín Guzmán una carta reservada en la que aseguraron que cuentan con la mayoría necesaria para bloquear la propuesta del gobierno. Piden abrir una nueva instancia de diálogo a pocos días de vencer el plazo de negociación formal

Alberto Fernández y Martín Guzmán en la quinta presidencial de Olivos
Alberto Fernández y Martín Guzmán en la quinta presidencial de Olivos

Los fondos de inversión más poderosos de Wall Street enviaron al Ministerio de Economía una carta urgente y reservada instando a abrir una nueva ronda de negociaciones para cerrar un acuerdo de reestructuración de la deuda que beneficie a ambas partes. La carta redactada por BlackRock y apoyada por muchísimos acreedores privados llegó al Ministerio a pocos días de vencer el plazo de vigencia de la oferta oficial presentada en la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC).

“No vamos a mejorar la oferta a favor de los bonistas”, comentaron en la quinta de Olivos.

“La oferta no se toca. Ya hicimos lo necesario para demostrar la buena fe”, agregaron en el Palacio de Hacienda.

La firme posición del Gobierno y la redacción de la carta de los acreedores que Infobae publica en exclusiva, abre un panorama incierto y pone al país muy cerca del default. Alberto Fernández no quiere ceder, y BlackRock y sus aliados aseguran que tienen una mayoría consolidada para bloquear un posible deal exitoso. Si esa mayoría se transforma en una certeza, la negociación emprendida por Guzmán habría fracasado inexorablemente.

La iniciativa del Gobierno establece un Valor Presente Neto (NPV) de los bonos en casi 54 dólares por cada lámina de cien dólares. Y los fondos de inversión, en su última oferta, fijan el NPV de los bonos en casi tres dólares más. Esa diferencia, inexpugnable hasta ahora, pone a la Argentina al borde del default.

Alberto Fernández y Guzmán explicaron a negociadores y lobistas de los acreedores privados que no desean un default y que tienen buena fe para negociar. En este contexto, el ministro avaló ante Jennifer O´Neil, principal representante de BlackRock, una eventual reforma a cierta condiciones jurídicas que se usan para cumplir con la re-asignación de las distintas emisiones de los títulos soberanos.

Esa modificación está bajo estudio del International Capital Market Association (ICMA), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el G20 y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Si la reforma jurídica llega a tiempo, y de verdad no afecta las finanzas del país, Alberto Fernández se comprometió a incorporarla en la oferta ya presentada en la SEC.

Acorde a lo revelado por los bonistas que operan en Wall Street y Londres, la carta que llegó al Palacio de Hacienda también ratifica que no están de acuerdo en la última propuesta presentara por la Casa Rosada. Es decir: rechaza la oferta y propone una nueva ronda de diálogo, pero no avanza en una nueva iniciativa para acortar la distancia de los tres dólares que separa el deal del default.

Larry Fink, CEO, de BlackRock
Larry Fink, CEO, de BlackRock

De todas maneras, en Olivos y el Palacio de Hacienda anotaron el gesto de abrir un nuevo canal de dialogo formal cuando ya hace varios días que las negociaciones sólo transcurren por un backchannel de altísimo nivel y ciertas conversaciones burocráticas que llevan los representantes argentinos -Lazard, BOFA y HSBC- con managers medios de BlackRock y sus aliados.

Frente a la carta reservada y urgente de los bonistas, Alberto Fernández y Guzmán no abrirán la mano para conceder la diferencia de los tres dólares en disputa. Sin embargo, el Presidente y su ministro de Economía no descartan prolongar el plazo de la oferta oficial ante la posibilidad de llegar a un deal que evite el juicio por default en Manhattan.

En pleno partido de ajedrez, Alberto Fernández y Guzmán comentan en Olivos que están cerca de cerrar un acuerdo exitoso con los fondos de inversión, a pesar de los planteos y el lobby cruzado que hace Larry Fink, CEO de BlackRock, en la Casa Blanca y el Departamento del Tesoro.

Al otro lado del tablero, los negociadores de Fink se quejan del lobby de Olivos en Washington y juran que tienen la mayoría necesaria -a través de un Lockup-para trabar un deal del Gobierno con determinados acreedores privados. En la carta que llegará al Palacio de Hacienda, BlackRock y sus adlateres afirman que representan a más del 50 por ciento de los bonistas.

El 4 de agosto cierra el plazo formal para llegar a un acuerdo que aún no existe.

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