Según un relevamiento en 20 barrios populares, la caída de ingresos y la cuarentena frenaron el precio de los alimentos en el conurbano bonaerense

Después de una fuerte suba en el primer cuatrimestre, entre mayo y junio los precios subieron apenas 0,13% según un relevamiento de 57 bienes básicos en 420 negocios de cercanía. El aumento acumulado fue 23,14% en el primer semestre y 50,42% en los últimos 12 meses

Las carnes aumentaron en promedio 0,9%, pero con grandes variaciones. El espinazo aumentó 23,1% y la carnaza 6,7%,
Las carnes aumentaron en promedio 0,9%, pero con grandes variaciones. El espinazo aumentó 23,1% y la carnaza 6,7%,

Entre mayo y junio los precios de los alimentos se mantuvieron estables, según el Índice Barrial de Precios (IBP) que elabora el Instituto de Investigación Social, Económica, Política y Ciudadana (Isepci) en base al relevamiento de 57 productos de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en 420 negocios de cercanía de barrios populares de 20 distritos del conurbano.

En mayo, dice un informe de Isaac Rudnik y Juan Fresno, la CBA conurbanita había tenido una leve baja, de 0,45%, y en junio hubo una suba, aún más leve, de 0,13%, con lo que en el bimestre el valor de la canasta cayó un 0,32%.

La reciente evolución significa un cambio de tendencia respecto del primer cuatrimestre del año cuando el mismo relevamiento había marcado un aumento del 23,53%.

El informe precisa que en junio los productos de verdulería tuvieron una baja de 1,55%, en buena medida por la variación del precio de algunos productos estacionales, como las naranjas (-12,8%) y las mandarinas (-1,96%), aunque el relevamiento detectó también disminuciones importantes en el precio del tomate (9%) y de la lechuga (-5,3%).

Distinto fue el caso de los productos de almacén: subieron en promedio 0,26%, pero incluyeron algunos aumentos “significativos” como la polenta (7,14%), las lentejas (7,3%) y la harina de trigo (3,1%).

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Las carnes

Las carnes aumentaron en promedio 0,9%, pero con variaciones muy grandes entre los cortes más consumidos en los barrios populares: el espinazo aumentó 23,1% y la carnaza 6,7%,mientras el precio del pollo cayó 7,7%.

Según el análisis del Isepci, los fuertes aumentos que se habían verificado hasta abril en los negocios de cercanía “no se justificaban con combustibles y tarifas congeladas hace varios meses y un valor del dólar relativamente estable, a lo que se agregaba una caída general de las ventas –agravada por la cuarentena- en los comercios pequeños y medianos”.

Igualmente, constataron, en ese período aumentaron los volúmenes de venta en los supermercados, que absorbieron buena parte del aumento del consumo derivado de la “tarjeta alimentaria” y los refuerzos en asignaciones sociales e bajos ingresos. Según Rudnik y Fresno, eso mostró “una vez más” que las cadenas de precios “son formadoras de precios”.

Con la leve reducción del bimestre, el valor de la canasta relevada, que en junio costó $ 17.905,23) cerró con un aumento de 23,14% en el primer semestre y de 50,42% en los últimos doce meses.

Pese a la desaceleración del último bimestre, la canasta básica relevada aumentó más de 23% en el primer semenstre y más de 50% en el último año
Pese a la desaceleración del último bimestre, la canasta básica relevada aumentó más de 23% en el primer semenstre y más de 50% en el último año

Aquellas subas de precios y las restricciones que impuso la cuarentena a la movilidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) afectaron fuertemente los ingresos y determinaron una caída del poder adquisitivo de los hogares de medios y bajos ingresos, incluso aquellos que recibían tarjeta alimentaria y refuerzos de ingresos, que no se repitieron. A eso se agregaron luego reducciones salariales, cierres de negocios y despidos, con lo que la reducción del consumo alcanzó a los supermercados y centros mayoristas y fue frenando los aumentos de precios, lo que contribuye a explicar los resultados de mayo y junio.

El informe pide “reforzar los controles de precios para que este respiro de las subas no se termine rápidamente ante futuros eventuales incrementos del consumo, habida cuenta que algunas de las principales variables que influyen directamente en la evolución de los precios, como los valores de las tarifas y combustibles, permanecerán congeladas o tendrán aumentos moderados, hasta fin de año”.

Rudnik, el director del Isepci, fue uno de los fundadores del “Movimiento Libres del Sur” (junto a Humberto Tumini y Jorge Ceballos) y durante los dos primeros gobiernos kirchneristas trabajó en la subsecretaría de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería, área bajo la la influencia de Eduardo Sigal, del Frente Grande, que también se había integrado al kirchnerismo. En 2010, Sigal fue eyectado por el entonces canciller Héctor Timerman a raíz de un cable en el que mencionó la “embajada paralela” en Venezuela denunciada por el ex embajador argentino en ese país, Eduardo Sadous. Libres del Sur se había ido en 2008 y Rudnik mantuvo intercambios con Horacio González fundador del grupo kirchnerista “Carta Abierta”. De esa correspondencia nació “Cómo juzgar al kirchnerismo, dos miradas contrapuestas sobre la Argentina de la última década”, libro editado en 2012 por el Isepci.

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