
La negociación por el canje entró en una etapa decisiva, tras la decisión del Gobierno de volver a postergar el cierre de la transacción hasta el 12 de junio. Pero todavía hay una distancia para recorrer entre la oferta que divulgó informalmente Martín Guzmán y la que presentaron los distintos grupos de bonistas. Esa diferencia podría ser saldada al menos parcialmente por el ofrecimiento de un cupón PBI asociado a los nuevos títulos, algo que el ministro de Economía sigue viendo como una alternativa aceptable.
Algunos acreedores, incluso, plantearon la posibilidad de que la Argentina incorpore un cupón PBI en la oferta y Guzmán también aceptó que es una opción que está sobre la mesa. Pero uno de los problemas que presentaría esta alternativa está relacionada con la valuación: ¿cuántos dólares sumaría a la propuesta un instrumento que sólo “gatilla” el pago en caso de que el PBI crezca por encima de un determinado nivel?
El peligro es que suceda lo del 2005. Los inversores prácticamente no le asignaron valor y por lo tanto no fue considerado como un activo que mejore sustancialmente la oferta que habían elaborado el tándem Roberto Lavagna-Guillermo Nielsen. Sin embargo, a la Argentina le costó una verdadera fortuna, ya que la economía creció muy por encima del nivel objetivo de 3% durante los años siguientes. Luego el producto se desvirtuó, porque la manipulación de los números del INDEC también contaminó a los niveles de actividad. A partir de 2012 ya nunca más hubo desembolsos.
Por ahora las diferencias continúan siendo amplias, a pesar de que tanto el Gobierno como acreedores vienen expresando la voluntad de llegar a un acuerdo. Según un análisis realizado por Grupo Cohen, el mayor esfuerzo por acercarse lo hizo el propio Guzmán. La oferta original de U$S 41 fue elevada en la segunda a poco más de USD 47. En cambio, los distintos grupos de bonistas se movieron muy poco. La propuesta conjunta de Ad Hoc y Exchange Bondholders pasó de U$S 62,96 a USD 62,77.
Las diferencias todavía son significativas, pero se espera que los bonistas reduzcan a menos de U$S 55 su propuesta para poder cerrar. Según señalaron el grupo Ad Hoc y Exchange Bondholder, la diferencia representa 1,5% del PBI distribuido hasta el 2030 y luego otro 1% del PBI entre 2030 y 2040. Sobre el final del lunes, desde ambos grupos de bonistas hubo declaraciones bastante duras para acompañar esas estimaciones. El primer grupo puso del lado argentino la responsabilidad de alcanzar el acuerdo; en la misma línea, desde Exchange Bondholder dijeron que “depende de Argentina mostrar un serio deseo de cerrar la brecha restante y será desafortunado si Argentina endurece su posición en respuesta a la declaración del FMI”.
Por otra parte, difícilmente en caso de introducirse un cupón PBI se contemple un posible pago por el eventual crecimiento de 2021. Esto se debe a que es muy probable que el año que viene la recuperación económica resulte muy significativa luego del derrumbe de la cuarentena, pero no será crecimiento real sino justamente un repunte.
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