Un grupo de 174 economistas argentinos firmaron una carta apoyando la renegociación de la deuda y pidiéndole buena fe a los acreedores

Luego de la misiva de catedráticos extranjeros, los locales destacaron que “una resolución responsable sentará un precedente positivo, no sólo para la Argentina, sino para el sistema financiero internacional en su conjunto”

Alberto Fernández y Martín Guzmán (@alferdez)
Alberto Fernández y Martín Guzmán (@alferdez)

“Creemos que un acuerdo sostenible beneficia a ambas partes: a una nación soberana de 45 millones de habitantes que enfrenta dificultades y a los propios acreedores. Llegó el momento de que los acreedores privados actúen de buena fe. Una resolución responsable sentará un precedente positivo, no sólo para la Argentina, sino para el sistema financiero internacional en su conjunto”, asegura la carta con la que 174 economistas locales apoyaron al renegociación que lleva adelante el gobierno de Albero Fernández por la deuda pública.

El texto se titula: “Carta abierta a la comunidad financiera internacional en apoyo a la posición argentina para la reestructuración de su deuda”. El tono es de acompañamiento a las negociaciones del Gobierno por la deuda, similar a la misiva de ayer firmada por economistas de todo el mundo y que encabezaron Joseph Stiglitz, el premio nobel Edmund Phelps, Carmen Reinhart, Thomas Piketty y Jeffrey Sachs, entre muchos otros.

La carta lleva la firma de un espectro amplio, con presencia de muchos economistas radicales, profesores de la UBA y dos ex ministros, José Luis Machinea y Jorge Remes Lenicov, y un vice, Emmanuel Álvarez Agis. En total, son 174. No hay miembros de la rama más ortodoxa y liberal de la economía vernácula.

También se destacan el dirigente Diego Bossio y Héctor Torrés, ex representante argentino en el FMI durante los gobierno de Néstor Kirchner y Mauricio Macri.

El texto describe el contexto de emergencia global por la pandemia y destaca que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las Naciones Unidas (ONU) impulsaron iniciativas para aliviar la carga de la deuda pública en esta situación extraordinaria. “Como un primer paso, los países del G20 han acordado otorgar una moratoria a la deuda oficial bilateral de las 76 naciones más pobres del mundo”, dicen y aseguran que “este momento constituye una prueba definitiva para la arquitectura financiera internacional”.

“'Sostenibilidad’ se convirtió en un término omnipresente en las finanzas e inversiones globales, y por buen motivo. Los principios de sostenibilidad –como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas– hablan sobre la construcción de un mundo mejor. Y esos principios son sumamente relevantes cuando se trata de la deuda soberana de países en desarrollo en dificultades”, explican.

<b>En este momento excepcional de la historia mundial, la postura de Argentina también presenta una oportunidad para que la comunidad financiera internacional demuestre que es capaz de resolver una crisis de deuda soberana de manera ordenada, eficiente y sustentable</b>

Aseguran que la estrategia local de reestructuración es constructiva, de buena fe y que tiene el respaldo de todo el arco político. “Cuando el país recuperó el acceso a los mercados internacionales, los acreedores externos hicieron una apuesta adquiriendo deuda con altos rendimientos que dependía de tasas de crecimiento extremadamente robustas que no se materializaron. En febrero, antes de que se agudizara la crisis de Covid-19, el FMI concluyó que la deuda pública argentina es ‘insostenible’. Hay consenso en que la deuda es impagable, con pagos de intereses que se han duplicado en relación a los ingresos del gobierno, y que el costo de refinanciación se ha tornado excesivamente alto”, describen.

José Luis Machinea, ex ministro de Economía radica, uno de los firmantes
José Luis Machinea, ex ministro de Economía radica, uno de los firmantes

También se destacan conceptos como que “una renegociación requiere el compromiso de todas las partes” y que la oferta “se encuentra en línea con el análisis técnico realizado por el FMI, que establece que la reestructuración requiere de “una contribución apreciable de los acreedores privados” para restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”.

“En este momento excepcional de la historia mundial, la postura de Argentina también presenta una oportunidad para que la comunidad financiera internacional demuestre que es capaz de resolver una crisis de deuda soberana de manera ordenada, eficiente y sustentable. La ausencia, a nivel internacional, de un marco legal que permita reestructurar deudas soberanas no debería privar a los países endeudados de la posibilidad de proteger a sus pueblos y de reencauzar su recuperación económica durante la mayor crisis mundial de la que tenemos memoria”, resume el texto.

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