El economista santafesino Alejandro Bongiovanni, miembro de la Fundación Libertad de Rosario, generó polémica con su visión sobre las medidas tomadas por el Gobierno argentino y por gobiernos de todo el mundo para frenar la expansión de la pandemia del coronavirus. Consideró que se trata de “casi un suicidio colectivo” y lo calificó como el acto de irracionalidad colectiva más grande de la historia contemporánea del ser humano.
“No tiene ningún tipo de proporción la reacción con el problema. Y esto no implica negar el problema. Pero la reacción no tiene proporción. Lo que hizo la humanidad estos meses fue parar una rueda que venía girando de manera compleja desde hace 200 años. Desde la Revolución Industrial, cuando empezó a salir humito por las chimeneas”, señaló en una charla virtual con la politóloga Antonella Marty.
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“No tenemos la más mínima noción de cuáles van a ser los costos. Cuando el año que viene podamos hacer la historia de lo que fue 2020 nos vamos a dar cuenta que no era para tanto. El remedio fue mucho peor que la enfermedad”, opinó.
Según su visión, la situación actual —con medidas de aislamiento que paralizaron la economía— es una “pesadilla de incentivos”, ya que los que tienen trabajo y recursos tienen buenos incentivos para pedir que paren todo. “Piensan que no van a perder su trabajo y recursos”, alertó.
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Como advertencia, el economista destacó que las medidas que se fueron tomando llevaron a un “festival de ilegalidad”, donde se fueron borrando los límites. “La sociedad ya no pide límites de ningún tipo. Cualquier jefe comunal puede poner barricadas para que no entren personas de otro pueblo. Cualquier persona en un consorcio puede hacer lo que se le ocurra con los vecinos. Todo el mundo hace lo que quiere”, remarcó.
Y señaló que en la Argentina, además, se gobierna por decreto. “Alberto Fernández está gobernando con ‘laudato sí’, del Papa Bergoglio, y a nadie le importa. El Congreso no sesiona, la Justicia no trabaja. En mi provincia, Santa Fe, se está hablando de emitir cuasimonedas porque el Gobierno ya no puede pagar los sueldos. Hay un muerto en la provincia de Santa Fe y se está cayendo el sistema a pedazos. Es una falta completa de proporción de lo que estamos hablando”, indicó durante la charla realizada vía Zoom.
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Bongiovanni enumeró que las consecuencias económicas y sociales que van a traer las medidas restrictivas, de aislamiento y de freno de la economía, a las que considero una “sobrerreacción terrible”, no solo en la Argentina si no en el mundo. Entre ellas, un mayor estatismo y un mayor nacionalismo, similar al que se dio durante la época de entreguerras. “Cada vida que se salva tiene el costo per capita más alto. Es como prender fuego una ciudad para salvar a una persona. Es literalmente eso. Es completamente desproporcionada”, alertó.
Sobre los nacionalismos y localismos advirtió que ya se pueden ver algunos ejemplos. “Los gobernadores de una provincia discriminan a ciudadanos que son de otra provincias o no le permiten entrar. Por ejemplo, lo de (Gerardo) Morales me pareció tremendo, diciendo “ustedes estaban afuera entonces no pueden volver a la provincia”. Como si él fuese un patrón de estancia, dueño de la provincia. A esas personas las tenés que dejar entrar, no porque son de tu provincia, sino porque tienen su casa ahí. Su propiedad, ese pedazo de suelo, les pertenece”, argumentó.
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También se mostró preocupado por el aumento de la demanda de un mayor control social. “Gente de izquierda que hasta ayer estaba con el librito de Michel Foucault denunciando todo tipo de control como algo intolerable, hoy pide que por favor pongan a un ejército para impedir que alguien saque a pasear el perro o salga a correr un rato”, señaló.
“Tremendo lo que estamos viviendo. Los impuestos sobre el individuo que vamos a ver en material fiscal van a tender al infinito. Y de las consecuencias sociales, la más grave es que aceptamos considerar al otro como un infectado. De eso no se vuelve. Ese es el germen de todo conflicto”, aseguró.
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De acuerdo con la visión del economista, el miedo llevó a la sociedad a retroceder 200 años por una Es absurda la proporción entre el problema —la pandemia de coronavirus— y la reacción. “El 2020 va a ser recordado como el año en que la humanidad se suicidó ante un problema grave pero manejable. Y no quiero ser peyorativo, pero es una gripe multiplicada por 10”, alertó.
“Es tanto el nivel de bienestar que ha logrado la sociedad por el proceso de capitalismo que nos acostumbramos a pensar que eso era lo dado y que no es algo que hay que conquistar todos los días”, comparó.
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Las consecuencias de esta sobrerreacción global, según Bongiovanni, serás “insospechadamente” más graves en la Argentina, que no cuenta con la profesionalidad y los recursos para hace testeos masivos, como Corea del Sur, o la capacidad hospitalaria de Alemania.
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