Foto de archivo. El logotipo de Fitch Ratings se ve en sus oficinas en el distrito financiero de Canary Wharf en Londres, Inglaterra, 3 de marzo, 2016. REUTERS /Reinhard Krause
Foto de archivo. El logotipo de Fitch Ratings se ve en sus oficinas en el distrito financiero de Canary Wharf en Londres, Inglaterra, 3 de marzo, 2016. REUTERS /Reinhard Krause

La calificadora de riesgo Fitch Ratings se sumó a su par Moody’s al rebajar esta tarde la nota soberana de la Argentina a una categoría de default restringido, por la decisión del Gobierno de postergar el pago de los bonos en dólares emitidos bajo ley local por unos 9000 millones de dólares.

“La rebaja de la calificación soberana de la deuda extranjera argentina a Default restringido es consecuencia del decreto del gobierno argentino de posponer los próximos pagos de la deuda en divisas emitida bajo ley local. Para Fitch, este hecho constituye un intercambio de deuda forzado y un default de las obligaciones soberanas del país”, expresó la firma desde Nueva York.

Moody’s había bajado la calificación de la deuda soberana previamente a que se conociera el decreto y, con esta medida, reafirmó su visión negativa sobre las perspectivas de repago del país.

Por su parte, Fitch sostuvo que "el nuevo perfil unilateral de la deuda en dólares emitida localmente se lleva a cabo en medio de una discusión en curso con los acreedores extranjeros para reestructurar los bonos extranjeros de Argentina. Las autoridades han publicado nuevas proyecciones que indican que la deuda soberana de Argentina es insostenible, lo que requiere un alivio sustancial de los acreedores comerciales”.

Martín Guzmán había prometido un tratamiento igualitario a los bonos bajo ley local y extranjera; ya postergó el pago de los primeros y queda por chequear qué hace con los segundos
Martín Guzmán había prometido un tratamiento igualitario a los bonos bajo ley local y extranjera; ya postergó el pago de los primeros y queda por chequear qué hace con los segundos

De inmediato, aclaró que “todavía no se ha presentado una oferta de intercambio formal; la pérdida que los acreedores estarían dispuestos a aceptar sigue siendo muy incierta, y si se pueden lograr las mayorías necesarias para alcanzar las cláusulas de acción colectiva” y evitar un acuerdo sin caer en default.

Esta situación, según Fitch, “plantea riesgos de negociaciones prolongadas y de incumplimiento de pago directo, dado que las autoridades han expresado un apetito cada vez menor por seguir prestando servicio a los intereses de los bonos con reservas internacionales”, tal como lo explicó la semana pasada el ministro de Economía, Martín Guzmán.

En tanto, los bonos en moneda local de Argentina siguen calificados como ‘RD’ por Fitch, “dado que las autoridades han continuado con una estrategia de canjear instrumentos de deuda denominados en pesos en términos que Fitch ha considerado en dificultades”.

Todd Martínez, director de crédito soberano de Fitch, dijo a Infobae desde Nueva York que la reducción fue para toda la deuda en dólares, porque “no importa la jurisdicción del bono, sino la moneda; al cambiar los términos de la ley, el país cayó en un default restringido, que significa una cesación de pagos o un canje forzoso”.

Esta decisión oficial, agregó, “se entiende como el producto de una negociación del Gobierno con los bonistas en el exterior, pero se hizo en forma unilateral”.

Fitch podría subir temporalmente la nota nuevamente si los tenedores recibieran un nuevo bono, pero, de inmediato, la volvería a bajar si el país cae en cesación de pagos o posterga el pago de los bonos locales.

Martínez dijo que “es cierto que esta postergación de los bonos bajo ley local le genera mucho más alivio al Gobierno para pagar los cupones bajo ley extranjera, pero el ministro ya expresó que no tiene una paciencia infinita de pagar los intereses para siempre con las reservas del Banco Central; su margen es limitado”.

“Esta postergación compra tiempo para negociar los bonos extranjeros, pero no quiere decir que las tenedores locales reciban una oferta peor. Puede aplicar la misma estrategia para ambos grupos”, aclaró.

Además, Martínez indicó que, dentro de la región, la Argentina tiene la peor calificación en su deuda soberana (CC), en situación de default al igual que Ecuador. “A Venezuela ya ni la calificamos”, aclaró. En cambio, Chile está en el techo con la nota de grado de inversión (A), seguido por Perú, México y Panamá.

La pandemia es una mala noticia para todo el mundo, pero es más grave para países con condiciones preexistentes, como la Argentina. Aunque el Gobierno anunció medidas para ayudar a los sectores afectados, sin acceso al mercado necesitará más emisión para financiarse, lo cual aumentará la inflación y hará caer los ingresos reales”, advirtió.

“La pandemia es una mala noticia para todo el mundo, pero es más grave para países con condiciones preexistentes, como la Argentina”, indicaron en Fitch

En tanto, Gabriel Torres, vicepresidente de Moody’s para la región, explicó a Infobae desde Nueva York que para esa calificadora la decisión de hoy también constituye un “default selectivo”, dado que se trata de un canje no voluntario para los tenedores de estos bonos.

Torres recordó que Moody’s ya bajó el viernes la calificación de la deuda argentina al anteúltimo escalón posible, CA, por las pérdidas para los bonistas que se esperan en el canje que el Gobierno presentaría la semana próxima, que “van del 35 al 65 por ciento”.

Gabriel Torres, de Moody's, dijo que la decisión de postergar el pago de los bonos emitidos bajo ley local refleja las dificultades para renegociar toda la deuda argentina
Gabriel Torres, de Moody's, dijo que la decisión de postergar el pago de los bonos emitidos bajo ley local refleja las dificultades para renegociar toda la deuda argentina

“La decisión de hoy refleja la dificultad de llegar a un acuerdo. De hecho, el Gobierno iba a empezar con los bonos bajo ley extranjera y luego avanzar con los de la ley local, pero tuvo que hacerlo al revés. Es algo similar a lo que tuvo que hacer Jamaica”, explicó.

Para nosotros este es un evento de default, al igual que otros que ocurrieron desde diciembre. Todo cambio unilateral que resulta en una perdida deriva en un default” , dijo Torres.

Respecto del canje que debe llevar a cabo el Gobierno, sostuvo que “es una negociación que va a llevar bastante tiempo, no será rápida”.

“No queda claro cuál es el interés de los inversores. Esto va a llevar meses y por lo tanto más eventos de default. ¿Qué diferencia le hace al país?: Argentina no tiene acceso a los mercados y no lo tendrá por cierto tiempo”, indicó.

Además, consideró que difícilmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) pueda ser una fuente de recursos, más allá de los que pueda obtener el Gobierno si hay una distribución de los derechos especiales de giro, por unos 3500 millones de dólares.

“El FMI ya dijo que la deuda es insostenible, que el país debe reducir sus pagos de la deuda, así que difícilmente le pueda prestar a menos que cambie el escenario”, concluyó.

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