La decisión del Gobierno de suspender el corte de servicio por 180 días a los segmentos más vulnerables de la sociedad tendrá consecuencias en la mora.
La decisión del Gobierno de suspender el corte de servicio por 180 días a los segmentos más vulnerables de la sociedad tendrá consecuencias en la mora.

En los próximos días vence la mayor parte de las facturas de las compañías de servicios públicos. Pero este sector se encamina a una situación particularmente complicada. Entre un 50% y 70% de la gente paga esas facturas en efectivo, a través de las compañías especializadas en cobranza. Pero por la cuarentena los más de 15.000 locales distribuidos en todo el país están cerrados, por lo que resulta casi imposible reemplazarlos en semejante contexto.

Algunas pocas “bocas” de cobranza habían quedado abiertas, por ejemplo en algunos supermercados o almacenes de proximidad. Sin embargo, el Gobierno ordenó que debían cerrarse porque no está comprendida en los rubros que pueden seguir abiertos.

Compañías como Pago Fácil, Rapipago o Cobro Express reemplazaron con los años la tarea que efectuaban los bancos, que fueron restringiendo los pagos de facturas, en muchos casos negándose a procesarlos y en otros atendiendo sólo a clientes. Hoy esas empresas procesan 80 millones de facturas y mueven alrededor de 100.000 millones de pesos por mes.

No sólo sufrirán las compañías gasíferas, eléctricas, de telefonía o televisión por cable. También las provincias y municipios cobran una parte relevante de sus impuestos a través de los pagos en efectivo que hacen los contribuyentes.

Muchos usuarios optarán por como mínimo postergar el pago de sus facturas ante la necesidad de hacer frente a otras obligaciones con muy escasos recursos, como el alquiler o las compras del supermercado.

Pero estos $ 100.000 millones que se canalizan a través de las compañías de cobranza quedarán ahora flotando, sin destino. En otras palabras, la morosidad derivada por la dificultad para pagar las facturas podría crecer de una manera desmesurada.

Pero además, la decisión del Gobierno de suspender el corte de servicio por 180 días a los segmentos más “vulnerables de la sociedad (beneficiarios de la AUH, monotributistas A y B, jubilados y otros sectores) también tendría consecuencias en la mora. Muchos de estos usuarios de servicios optarán por como mínimo postergar el pago de sus facturas ante la necesidad de hacer frente a otras obligaciones con muy escasos recursos, como el alquiler de la vivienda o compras del supermercado.

Ante este escenario, varias compañías especializadas en ofrecer servicios financieros, como es el caso de las fintech, salieron a ofrecer el servicio de pago de facturas directamente desde la app. El procedimiento es muy simple, ya que el propio teléfono lee los códigos QR y debita directamente desde la cuenta. Sin embargo, esta opción por ahora está reservada para público más familiarizado con la tecnología, quedando afuera una proporción importante de la población.

Otra de las soluciones disponibles es la que ofrece Pago Mis Cuentas, que permite pagar miles de servicios a través de medios digitales, ya sea a través de una cuenta bancaria o ingresando directamente al portal.

La ausencia de canales físicos para pagar servicios e impuestos impulsará los canales electrónicos. Pero la brecha es aún demasiado grande y en el medio las compañías deberían hacer malabares para conseguir ingresos y sobrellevar los próximos meses.

Seguí leyendo: