
La puesta en marcha del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es uno de los principales retos en materia de política exterior que deberá afrontar el Gobierno de Alberto Fernández.
Sucede que el acuerdo entre los bloques regionales firmado en junio del año pasado plantea interrogantes sobre los efectos concretos que tendría en la industria nacional, lo que movilizó a los empresarios pyme a advertir sobre los riesgos y la pérdida de competitividad en sectores industriales sensibles ante una apertura irrestricta. Las inquietudes también se extienden al vínculo con Brasil, principal socio comercial de Argentina y destino del 70% de las exportaciones industriales.
PUBLICIDAD
En cuanto a la relación comercial con Brasil, asunto que despierta gran interés y plantea incertidumbre de cara al futuro, después de que el presidente Jair Bolsonaro anticipó que firmará el acuerdo y advirtió que podría romper con el Mercosur si la Argentina se baja del pacto.
“Bolsonaro apuesta a tratados de libre comercio con otros países y dejar de lado el Mercosur -al menos desde lo verbal ya que aún no lo materializó-. En este sentido, la pregunta es cómo se va a desarrollar la relación bilateral en un contexto en el que Brasil parece mirar para otro lado”, destaca Juan Negri, analista político, docente en la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad de San Martín. “Este podría ser el principal desafío de economía política exterior de Argentina ya que dependemos mucho de Brasil como nuestro principal socio comercial”, agregó.
PUBLICIDAD
Por otro lado, Negri explicó a Infobae que el país vecino tiene una capacidad industrial más sofisticada que la nuestra y estaría en mejores condiciones para insertarse eventualmente en el mercado europeo.
Sin embargo, agregó: “la UE es muy exigente con el tipo de regulaciones que impone a los productos que ingresan. Tiene estándares -por ejemplo ambientales- que son más altos y que muchas empresas y actores relevantes del Mercosur no cumplen”. Por esta y otras razones, “es altamente improbable que el acuerdo entre en vigencia”, concluyó.
PUBLICIDAD
En ese marco, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, recibió el 22 de enero a los dirigentes de la Confederación General Empresaria (Cgera) con el objetivo de analizar el impacto de la apertura en los sectores industriales.

El secretario general de Cgera, Raúl Zylbersztein, dijo: “En la reunión nos enteramos de muchos puntos que desconocíamos. No se consultó previamente con los representantes de los sectores afectados y no se realizó ningún estudio del impacto que tendrá en las economías y cadenas de valor de la Argentina”.
PUBLICIDAD
Durante el encuentro, los empresarios manifestaron las dificultades y posibles riesgos en particular para los sectores industriales sensibles como calzado, textil, marroquinería y juguetes, entre otros.
Asimismo, el acuerdo establece la quita progresiva de aranceles de importación a productos europeos que en muchos casos compiten en precios con productos argentinos y que podría afectar la subsistencia de las pyme. “La UE no necesita proteger su industria por el mecanismo de aranceles, pero el Mercosur tiene tasas del 20% al 35%. Bajarlos a cero es una gran asimetría para los sectores de mano de obra intensiva”, destacó el directivo.
PUBLICIDAD
En esas condiciones, “habrá una absoluta diferencia de competitividad a favor de los productores europeos para ingresar al mercado latinoamericano. Ellos cuentan con políticas de subsidios, créditos y un mayor avance tecnológico”, dijo a Infobae Miguel Ponce, director del Centro para el Comercio Exterior del Siglo XXI y ex subsecretario de Industria y Comercio.
Federico Moll, director de la consultora Ecolatina, sostiene que es entendible que ciertos sectores no lo vean como algo positivo ya que “un acuerdo con este tipo de características plantea la desaparición de ciertos sectores productivos locales y la pérdida de puestos de trabajo”. De esta forma, en el corto y mediano plazo habría tensiones sociales.
PUBLICIDAD
Sin embargo, sugiere que en términos generales “el acuerdo sería favorable ya que busca una reconversión productiva y, en el largo plazo, se estarían asignando los recursos de forma óptima lo cual implica una mayor productividad”. A su vez, supone una ganancia para el consumidor que pagaría los productos más baratos. En síntesis, asegura que es fundamental realizar un análisis detallado sector por sector para comprender cuáles serían las ganancias y las pérdidas.
Seguí leyendo:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La soja volvió a repuntar y superó los USD 450 la tonelada, el valor más alto desde mayo
La recuperación de la oleaginosa en el mercado de Chicago renueva las expectativas de un mayor dinamismo en las ventas, en un contexto de comercialización todavía lenta a nivel local

Vista Energy solicitó la adhesión al RIGI de un proyecto de inversión por USD 5.800 millones en Vaca Muerta
La empresa impulsa el desarrollo de una nueva iniciativa en la Cuenca Neuquina, con planes de perforación y obras de infraestructura en una de las áreas clave para la producción de hidrocarburos en Argentina

La era cuántica dejó de ser el futuro para convertirse en el presente
Si bien todavía no existen computadoras cuánticas capaces de comprometer a gran escala los algoritmos criptográficos de clave pública actualmente desplegados, el problema ya no puede analizarse tomando como punto de partida esa posible fecha. El riesgo empieza antes

Más gasto público en junio: el aumento de los subsidios a la energía se sumó al pago del aguinaldo
El Tesoro tuvo déficit primario por cerca de $700.000 millones en junio, por primera vez en el año. Para el próximo mes ya se garantizó un incremento en la recaudación



