" El presidente Alberto Fernández demuestra ser parte del problema y no de la solución a la decadencia argentina"

El nuevo año comenzó sin Presupuesto de Gastos y Recursos, y consecuentemente sin plan integral de gobierno para poder quebrar más de una década con caída neta del PBI, alta inflación y elevados niveles de desempleo y pobreza; pero con intenciones de avanzar hacia el equilibrio de las finanzas públicas, aunque netamente sustentado en la ampliación de la carga tributaria; y el auxilio del Banco Central como prestamista de última instancia para enfrentar los compromisos financieros con el resto del mundo.

José Luis Espert economista, docente, recientemente incorporado a la arena de la política partidaria a través de “Unite por la Libertad y la Dignidad”; y autor de “La Argentina devorada” un libro que a comienzos de 2017 superó los 20.000 ejemplares vendidos con tres ediciones en sólo 6 meses, en el que denuncia el costo que representó para la Argentina el accionar de “los empresarios prebendarios, y sindicatos y políticos corruptos y muchos delincuentes”, y que cree que no cambiará con el nuevo gobierno, al menos dijo, “según los primeros pasos en poco más de 20 días” bajo la presidencia de Alberto Fernández.

- A poco más de 20 días con nuevo gobierno, ¿Cuál es su primera evaluación de lo hecho en política económica?

- La primera evaluación de lo hecho es una reflexión conceptual, filosófica. El presidente Alberto Fernández demuestra ser parte del problema y no de la solución a la decadencia argentina. El programa económico del Gobierno de ninguna manera ataca a las raíces de nuestra decadencia que ya es casi centenaria. Porque no ataca ni a los sindicatos, ni a la política, ni al empresario prebendario. Sino que a los tres los tiene adentro como socios de su programa. Y a los gobernadores les ha dado la bendición de la suspensión de todo lo vinculado con el Pacto Fiscal. Y a los empresarios ya les dijo, “tráiganme en qué sectores tengo que poner licencias automáticas (de importación).

La segunda reflexión es que contrariamente a lo que muchos pensaban creo que Venezuela no es el destino inmediato de la Argentina. La híper inflación no es el destino inmediato de la Argentina. Y el default abierto de la deuda al estilo (Alberto) Rodríguez Saá a fines de 2001 no es el destino inmediato de la Argentina.

Contrariamente a lo que muchos pensaban creo que Venezuela no es el destino inmediato de la Argentina. La híper inflación no es el destino inmediato de la Argentina. Y el default abierto de la deuda al estilo Rodríguez Saá a fines de 2001 no es el destino inmediato de la Argentina

- ¿Por qué está convencido de eso si parecería que se caería en default; y tras el resultado de las PASO se disparó el índice de Riesgo País y forzó que el gobierno de Mauricio Macri decretara el reperfilamiento de la deuda, y hubo que reinstaurar el cepo cambiario, y nada de eso se revirtió, peor aún desde las elecciones de octubre la base monetaria creció en promedio en $450.000 millones?

- No descarto que podamos tener nuevas crisis. Ahora, una híper inflación es 4% de inflación diaria. Eso no lo veo como una cosa inmediata. El default que hizo Rodríguez Saá de alentar el no pago de la deuda, de azuzar al Congreso para que lo apruebe de pie, tampoco lo veo. De hecho, por más que esté reñido contra lo que hay que hacer, Alberto Fernández le ha pegado un zarpazo a las reservas para garantizar el pago de la deuda. O sea, está haciendo todo lo posible para pagar la deuda. Con métodos nada ortodoxos, nada recomendables, pero me parece que Fernández está tratando de evitar un default.

- El nivel de las reservas en el Banco Central es finito. ¿Y después, si no se genera confianza para mover el aparato productivo, para crear riqueza, los próximos pagos con qué recursos cree que contará el Gobierno?

- Lo que digo es que no parecería que es inmediato ese escenario, ya y ahora, que Argentina vaya a Venezuela, vaya a una híper, vaya a un default. En Argentina nunca digas nunca. ¿Pueden ocurrir las tres cosas? Sí, pueden ocurrir las tres cosas. Todo es dinámico. Pero no parece ser que la orientación del Gobierno sea decididamente ir a Venezuela, ir a una híper e ir a un default.

- Perfecto.

- La tercera reflexión, que está vinculada con esto es la posibilidad de estabilizar medianamente la economía. Está muy, muy relacionada a que Alberto Fernández logre mantener esta suerte de congelamiento salarial en el sector público, que no anunció, pero sugirió; que sostenga la caída de los ingresos reales en jubilaciones que implica la suspensión de la movilidad jubilatoria, aunque habrá que ver cuánto de eso es compensado; y la otra cosa que hay que agregar es el paquetazo impositivo y el aumento de subsidios que puede traer el congelamiento de tarifas sobre los servicios públicos.

Más que ajuste fiscal acá creo que hay una especie de ajuste fiscal medio populista, donde parece ser que hay argentinos que no son argentinos, que son los que tienen, a los cuales se los grava para darle a los que no tienen, pero que no me queda claro el efecto neto, pese al aumento de las retenciones sobre las exportaciones. El mayor impuesto a los autos no creo que recaude demasiado. Y sobre el gasto en dólares algo puede recaudar. Pero me parece que no será un paquetazo que realmente traiga mucha recaudación fiscal como para bajar el déficit fiscal total.

"Más que ajuste fiscal acá creo que hay una especie de ajuste fiscal medio populista, donde parece ser que hay argentinos que no son argentinos, que son los que tienen, a los cuales se los gravas para darle a los que no tienen, pero que no me queda claro el efecto neto"

- ¿Cree que pese a estimar que no será significativo el impuestazo y la redistribución forzosa de ingresos, va a ser aceptada socialmente? Porque en campaña Alberto Fernández dijo “voy a aumentar las jubilaciones 20%”, y aumentó 20% sólo a la mínima con un bono transitorio, y a las mayores a $19.608 las congeló? Y ya hay muchas provincias que están pidiendo gobernar con “emergencia económica”, que anticipa también un paquetazo impositivo, o al menos discrecionalidad impositiva. ¿Cómo cree que hará para estabilizar la economía y al mismo tiempo volver a crecer?

- No, no, acá no hay ninguna chance de que en el 2020 la Argentina crezca. De ninguna manera. Creo que deberíamos descorchar champagne si se logra que el PBI caiga menos de lo que lo hizo en 2019. No, no, en 2020 la economía va a volver a caer. Eso es lo que generó una duda acerca de cuán sostenible es el esquema que ha lanzado el gobierno de Fernández.

- Sería el tercer año de recesión, y quedaría de cara a la elección de medio término con un antecedente no muy bueno, entonces ¿También cabe esperar un 2021 complicado para el oficialismo?

- Creo que el interrogante de todo está muy alto. A ver, salvo esas 3 calamidades que mencionaba al principio: default mamarrachesco al estilo Rodríguez Saá, aunque no descarto que Argentina defaultee; hiperinflación, que es pasar de 4% de inflación mensual a 4% diario, y Venezuela, yo no lo veo así ya ahora. Ahora, ¿2020 puede ser complicado? Por supuesto puede ser complicado. Porque como hecho favorable a lo mejor tenemos una renegociación de la deuda exitosa, o no, pero el paquetazo impositivo este yo no sé si va a ser fácil que sea digerido por la sociedad. Hay que ver en marzo, abril, porque la Argentina arranca en marzo.

Acá no hay ninguna chance de que en el 2020 la Argentina crezca. De ninguna manera. Creo que deberíamos descorchar champagne si se logra que el PBI caiga menos de lo que lo hizo en 2019

- Esa va a ser la prueba ácida, cuando se conozcan los nuevos precios de los artículos escolares, el fin o no de los congelamientos iniciales. ¿Cree que es sostenible el congelamiento del precio de los combustibles, por ejemplo?

- No, claramente.

- ¿Pueden volver los apagones, la desinversión en el sector energético?

- Sí. Es una situación muy, muy inestable. Ahora, muy inestable dentro de límites acotados, no es que es inestable y se puede ir a esas tres calamidades así de golpe, no. En 2018 la Argentina tuvo su crisis, 2019 también, y no tuvimos ni híper, ni default abierto ni Venezuela. Más allá de que gobernaba gente más razonable que Fernández.

- ¿Se puede decir que vamos a un camino a repetir la década que termina en cuanto al stop and go, más uno, menos uno, y al final del día termina la economía cayendo más de 10% en una década?

- Sí, si se aplica el modelo de Macri y/o Alberto Fernández a repetición continua 10 años más sin duda que vamos a una década perdida, sí. Bueno, porque eso me remite al primer punto, cuando le decía Alberto Fernández es parte del problema, no de la solución, claramente.

- ¿Ve similitudes entre el arranque de Alberto Fernández respecto de lo que fue Macri? Me refiero, una Jefatura de Gabinete que quiere actuar aparentemente como ministerio coordinador del resto de las carteras?

- En el sentido que optó también por 21 Ministerios, es parecido.

- ¿Y respecto al gradualismo, porque usted dijo que no comenzó atacando los problemas de raíz; y además optó por profundizar la dependencia del Banco Central?

- Le diría que en ese sentido es distinto porque debuta con un paquetazo impositivo a diferencia de Macri que debutó con una baja de impuestos financiando el déficit resultante con deuda. A la larga Macri terminó también con un paquetazo impositivo ¿no? O sea, acá lo interesante de este experimento es que la suba de impuestos no se le niega a nadie. La suba de impuestos la hace Domingo Cavallo en el 95; la hace Fernando De la Rúa cuando asume a comienzos de 2000; la hace Eduardo Duhalde con las retenciones en 2002; la hace Mauricio Macri en el 2018; y la hace Alberto Fernández en 2019. A ninguno se le niega una suba de impuestos acá. Esto es lo grave. Creo que toda esta gente, y se lo digo por haberme asomado en 2019 a la arena política, es parte del problema, no es parte de la solución. Es parte del sistema. Ellos nunca van a tocar el gasto público en serio. Van a hacer una cosa así simbólica, me congelo la dieta 180 días. O sea, se le encaja un paquetazo impositivo al sector privado de 2 puntos del PBI y ellos se congelan la dieta durante 180 días que es 0,000001 del producto.

- ¿Tanta acumulación de suba de impuestos puede derivar en una suerte de rebelión fiscal, como ocurrió en 2008 con la protesta del campo?

- Yo diría que la respuesta la vamos a empezar a tener a partir de marzo y si las provincias ahora que por el derretimiento del pacto fiscal de Macri van con suba en Ingresos Brutos ahí puede ser que tengamos una rebelión fiscal. Es más, a esta altura le diría que la política merecería una rebelión fiscal. Ahí le di un título.

"Si las provincias ahora que por el derretimiento del pacto fiscal de Macri van con suba en Ingresos Brutos ahí puede ser que tengamos una rebelión fiscal"

- ¿Cuál sería la consecuencia?

- Es que evidentemente la política no toma conciencia del desastre. La verdad que nada de lo que yo hago y digo lo hago sin fundamento, le digo la verdad. Me equivocaré, por cierto, por supuesto que me equivoco, pero yo cuando escribí La Argentina devorada hice un diagnóstico que yo amasé durante una década. Acá hay un sistema que se devora a la sociedad y es un sistema gerenciado por un triunvirato de sindicatos, políticos y empresarios prebendarios. Entonces ese triunvirato jamás va a entregarle la posta si no se la saca la posta. Porque lucran con eso, viven de eso. Entonces una manera sería que no se pagaran más impuestos, basta, rebelión fiscal.

- En ese escenario, porque hay una corriente de pensamiento que se la encasilla dentro del sector liberal, los neoliberales, que alienta el ajuste del sector público, pero que la sociedad no lo comprende, y por lo tanto lo desaprueba, ¿no sería el momento de impulsar incentivos para desalentar la economía informal, bajar los impuestos laborales; en lugar de empezar por la reducción del empleo público, o es más complejo ir por ese camino?

- Yo no sé, a ver, de nuevo, La Argentina devorada parte de la hipótesis, que yo creo que está probada, de que hay un triunvirato que devora a la sociedad, políticos, sindicalistas y empresarios prebendarios. Yo creo que el ataque en esos tres frentes debería ser simultáneo. O sea, hay que ir contra estas las viejas leyes laborales, pero creo que también hay que ir contra el gasto público innecesario, y también ir contra el empresariado prebendario que ya está consiguiendo favores de nuevo con Alberto Fernández. Para mí debería haber una suerte de simultaneidad. Por lo menos en lo filosófico creo que hay que ir contra los tres. A lo mejor cuando haga una política concreta creo que podríamos discutir la secuencia.

La Argentina devorada parte de la hipótesis, que yo creo que está probada, de que hay un triunvirato que devora a la sociedad, políticos, sindicalistas y empresarios prebendarios. Yo creo que el ataque en esos tres frentes debería ser simultáneo

- ¿Ahora, con quién empezaría?

- Los sindicatos.

- ¿Con una nueva legislación laboral?

- Bajar impuestos al trabajo para reducir la economía informal. Sí, podría ser. Creo que deberíamos ayudar a eso, yo se lo compro, con una medida de decir acá tenemos que tener menos municipios y menos provincias para bajar el gasto en la política. Además de echar ñoquis y suprimir Direcciones, Secretarías y Ministerios innecesarios.

- Esa transformación a nivel federal es más compleja…

- Claro, es mucho más compleja.

- Aún el Congreso no fue capaz de discutir una nueva Ley de Coparticipación, como dispuso la Reforma de la Constitución en 1994…

- Porque requiere una reforma de la Constitución, sí.

- ¿Descartado ese escenario, porque es inviable, porque la sociedad no lo entiende, no lo comprende y no lo acepta, dentro de lo posible, cuál es su propuesta?

- Creo que dentro de lo posible hay que ir contra los sindicalistas bajando impuestos al trabajo, e ir contra el empleo público innecesario, los ñoquis, esas son políticas que pueden ser viables.

- ¿Y la apertura de la economía? ¿Es buena? ¿Es mala? ¿O se corre el riesgo de una apertura siempre muy discrecional y nunca efectiva?

- Lamentablemente, todas las aperturas económicas que nosotros hemos hecho han sido mal acompañadas, por eso terminaron mal. Pero si usted mira los ejemplos de apertura económica en el mundo bien hechas todas terminaron bien.

- ¿Qué significaría hacer una apertura económica bien hecha?

- Y, significa que si baja los aranceles de importación tiene que devaluar; tiene que tener un programa fiscal de baja del gasto público para poder bajar impuestos; y una reforma laboral muy profunda. O sea, de nuevo, abrir la economía es atacar al empresariado prebendario. Esa concepción filosófica está todo bien, pero cuando vas a diseñar en concreto la política hay todo un tema de secuencia, de cómo va haciendo las cosas. Creo que hay que devaluar fuerte; en paralelo hacer una fuerte baja del gasto público, o por lo menos de congelamiento, para proponer una baja de impuestos; y, en simultáneo abrir la economía al comercio.

- ¿Cree que de esa forma se podría amortiguar el efecto sobre los precios de la devaluación?

- No, inicialmente va a tener una suba de precios, pero con un fisco equilibrado, bajando el gasto público, se asegura que no haya espiralización. La espiralización de los precios siempre viene por un Estado que no tiene el presupuesto equilibrado.

"Dentro de lo posible hay que ir contra los sindicalistas bajando impuestos al trabajo, e ir contra el empleo público innecesario, los ñoquis, esas son políticas que pueden ser viables"

- ¿Cómo lo ve al ministro de Economía, Martín Guzmán, lo conoce?

- No, no lo conozco.

- ¿Los primeros pasos que ha dado lo ve que son sólidos o está muy focalizado en juntar caja y pensar en la reestructuración de la deuda, porque todavía no se conoce el plan fiscal, el financiero, el plan para el sector externo y las necesidades de divisas?

- Creo que está haciendo esfuerzo para equilibrar las finanzas públicas. A ver, la política claramente a Guzmán le impone un límite. Él no es un ministro que haya venido a decir al Presidente mire, éste es el programa económico que yo quiero. Es un ministro totalmente sometido a los objetivos e intereses políticos de Alberto Fernández. ¿Esto qué significa? un paraguas dentro del cual éste es un programa claramente populista tradicional: Impuesto a los ricos para darle a los que no tienen, a los que supuestamente no tienen. Supuestamente digo porque acá los que más tienen son los políticos ¿no?

Lo veo a Martín Guzmán como un ministro muy, muy, muy funcional a los intereses políticos de Alberto Fernández. Creo que Alberto Fernández es consciente en algún lugar de que un default de la deuda al estilo Rodríguez Saá sería muy pernicioso para él. Por lo tanto, está tratando de evitar un default de la deuda de ese estilo, pero dentro del límite que impone que no quiere un acuerdo con el Fondo Monetario, ergo tiene que echarle mano a la Anses, al Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que es en realidad un impuestazo. No, una cosa media bizarra, media cavernícola, pero no payasesca como Argentina ya tuvo con un Rodríguez Saá. Y vuelvo a ese ejemplo porque me parece importante poner el ejemplo de la breve presidencia de Adolfo Rodríguez Saá, está intentando evitar eso.

- ¿Está seguro de que con este esquema lo evita, porque el día después, en abril, en junio, cuando se agote el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para seguir financiando al Tesoro; o la capacidad de financiarse con las reservas líquidas en el Banco Central, con qué se va a financiar el Gobierno si la economía no crece?

- Bueno, ellos están esperando tener cerrada la negociación de la deuda, como tarde, a mediados de año. No sé si lo van a lograr. No es fácil.

Están esperando tener cerrada la negociación de la deuda, como tarde, a mediados de año. No sé si lo van a lograr. No es fácil

- Sin embargo, los mercados financieros reaccionaron muy positivamente, contradictoriamente a lo esperado porque fue el sector al cual se le apuntó en campaña, porque se lo consideró el más favorecido por el anterior gobierno...

- Esto es parecido a lo que pasó después de las PASO. Qué pasó en las PASO, el mercado se equivocó, no esperaba 15 puntos de diferencia negativa entre Mauricio Macri y Alberto Fernández. Claramente, el mercado se equivocó. Cuando alguien dice che, cuándo se equivoca el mercado. Claramente el mercado financiero se equivocó en ese momento y por eso el derrumbe posterior a las PASO. Ahora fue al revés en algún lugar. El consenso era íbamos a Venezuela, íbamos al default, a la híperinflación, y aparece una persona que dentro de métodos cavernícolas, no nos lleva a Venezuela, a la híperinflación y al default ya. Hace una cosa populista, retrógrada, pero no bizarra, que es con impuestos, congela tarifas, baja la movilidad jubilatoria. Entonces por eso el mercado se ve sorprendido para bien ahora. Porque venía muy jugado a que esto iba a Venezuela.

- ¿Cómo ve a la economía real con este escenario?

- Y, mal. Mal.

- ¿Cree que el campo, por ejemplo, va a sembrar más o lo mínimo e indispensable para subsistir, tras el aumento de las retenciones a las exportaciones?

- Lo mínimo, lo mínimo e indispensable. Es falso que la producción agrícola sea inflexible a la política impositiva. Que el productor agropecuario siembra independientemente de los impuestos que le cobren, de las intervenciones. No, no, la economía 2020 se presenta con gran signo de interrogante cómo termina todavía. Ahora, tampoco hay que olvidarse de que gobierna el peronismo.

- ¿A qué se refiere, que es pragmático?

- Pragmático. Además, claramente el peronismo en la oposición siempre fue desestabilizante, lo fue con Raúl Alfonsín; lo fue con Fernando De la Rúa, claramente también lo fue con Mauricio Macri. A Macri cuando trató de imponer la Reforma Jubilatoria ya sabemos lo que pasó en el Congreso. Hasta ahora no pasó nada, creo que va a pasar, pero vamos a ver en marzo o abril. O sea, no es lo mismo el peronismo en el poder que el peronismo fuera del poder. El peronismo a la larga es malo siempre, pero en el muy corto plazo, en el muy, muy corto plazo, no es lo mismo el peronismo en el poder que el peronismo en el llano. Eso me parece que da en el corto plazo, a pesar que en el largo plazo siempre es malo, alguna garantía de estabilidad.

- ¿Cómo ve a la oposición, ha aprendido a convivir con el peronismo, o está desorientada?

- Por un lado, tenemos al radicalismo que ya está mostrando que lo apoya a Alberto Fernández. La otra pata de Cambiemos es el PRO, el PRO es Macri. Y al PRO le va a costar, a Macri le va a costar mantenerse como líder de la oposición después de que por culpa de su mal gobierno terminamos en manos de Alberto Fernández, en manos del kirchnerismo. En ese sentido creo que, ya tocando un poco el tema político, para gente como yo que defiende ideas del sentido común, liberales si usted quiere, se nos abre un espacio interesante para 2021.

"Para gente como yo que defiende ideas del sentido común, liberales si usted quiere, se nos abre un espacio interesante para 2021"

- ¿Qué le falta al liberalismo para que prenda en la sociedad, frente a tantas experiencias fallidas, ya 30, 40 años, 50 años que prácticamente no logra constituirse en una alternativa de peso?

- El liberalismo tiene, creo, que dos problemas esenciales y después puede tener problemas instrumentales. Los esenciales, los dos esenciales son, como decía Maquiavelo, “cuando una sociedad se acostumbra a vivir mal le cuesta más salir de lo que uno cree”. Es como que la sociedad Argentina tiene un poco la cabeza quemada ya. No ve nada posible fuera de lo que viene haciendo en los últimos 70 años. Ese es el primer problema estructural. El segundo problema es que las pocas experiencias que tuvieron algo, algo, algún toque liberal, terminaron mal, como Martínez de Hoz y Menem.

- Eso en la Argentina, pero en el mundo hay experiencias exitosas…

- Sí, pero al argentino me parece que no le importa lo que pasa en el resto del planeta, donde las empresas compiten en economías abiertas, con un fisco que cobra impuestos razonables, con sindicatos que no tienen el poder que tienen acá. Esas tres cosas elementales a nosotros nos parecen ser que como ir caminando a la luna. Sin embargo, el mundo que prospera al menos hace esas tres cosas básicas.

Pero bueno, volviendo a su pregunta sobre el liberalismo, creo que el liberalismo tiene esos dos problemas, los que le decía. Después, más allá de los problemas más de fondo, el problema es probablemente de corto plazo. Por ejemplo, la alternativa nuestra en el 2019 pintaba muy bien hasta que la gente empezó a tener mucho temor a la vuelta del kirchnerismo. Yo encuentro mucho votante cambiemista que nos hubiera votado, pero no nos votó por miedo a que volviera el kirchnerismo, que finalmente volvió. O sea, la campaña del miedo que montó Cambiemos fue muy exitosa, por eso terminó siendo la primera vuelta en los hechos un balotaje. Piense que entre Mauricio Macri y Alberto Fernández se llevaron el 91% de los votos, qué quedó, 9% para cuatro candidatos. Fue un balotaje anticipado con cuatro invitados.

Al argentino me parece que no le importa lo que pasa en el resto del planeta, donde las empresas compiten en economías abiertas, con un fisco que cobra impuestos razonables, con sindicatos que no tienen el poder que tienen acá. Esas tres cosas elementales a nosotros nos parecen ser que como ir caminando a la luna

- ¿Por qué cree que el liberalismo no penetra en el sector justamente que le sería el más favorecido a la sociedad si vinieran esas políticas? O sea, los sectores populistas, los sectores postergados, los sectores marginados por estas políticas prebendarias que los han conducido al estancamiento secular..

- Le di dos respuestas de fondo y una de corto recién. Creo que volvería a las mismas, volvería a responderte de la misma manera. Pero me da la sensación de que si los liberales hacemos las cosas bien para 2021 y 2023 me parece que tenemos una chance de tener una cantidad de votos como la que alguna vez el liberalismo tuvo. Creo que tenemos chances.

- ¿Hay convicción dentro del liberalismo en cuanto a su esencia de liberalismo, o hay un predominio del personalismo, que termina dividiéndolo y nunca logra hacer una fuerza uniforme a nivel nacional?

- No, creo que el liberalismo, el desafío que tiene el liberalismo, es hablarle a la gente de cosas concretas. A la gente no le importa Hayek, Friedman, Von Mises. Nos puede interesar a quién tiene más liberalismo en sangre, pero a la gente lo que le interesa es tener un trabajo digno, que no le roben el fruto de su esfuerzo con impuestos, o impuestos al trabajo, que cuando va a comprar algo las cosas salgan una cantidad razonable, no el disparate que sale todo acá, en fin. Hablarle en concreto qué significa una política liberal para la gente, significa que no tenga miedo si lo despiden, mire, si lo despiden va a encontrar trabajo en otro lugar si la economía es flexible. ¿Usted quiere pagar las cosas lo que valen afuera en lugar de tener que viajar a Miami o a Uruguay para pagar a precios razonables lo que acá sale un ojo de la cara?, tiene que tener la economía abierta.

¿Usted quiere pagar las cosas lo que valen afuera en lugar de tener que viajar a Miami o a Uruguay para pagar a precios razonables lo que acá sale un ojo de la cara?, tiene que tener la economía abierta

¿O sea, el mensaje del liberalismo sería la economía es una economía de oportunidades?

- Claro. Sí, que no es el sálvese quien pueda, el canibalismo. No, eso no es la política. Si no el mundo viviría haciendo lo que hacemos nosotros. O sea, si lo nuestro fuera el ejemplo del mundo y no la antítesis de lo que hace el mundo, lo que prospera, el mundo haría lo que hacemos nosotros. Sin embargo, el mundo hace la antítesis de lo que hacemos nosotros. Lo que tenemos que hacer nosotros es conectarnos un poquito con el mundo. Mirar al mundo que prospera. Póngale el nombre que quiera, liberal, no liberal, pero a la gente hay que llevarle ese mensaje, el mundo que prospera es éste. Coincide que lo que hace el mundo tiene mucho que ver con lo que decimos los liberales.

Fotos: Santiago Saferstein

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