
El poderoso grupo Vicentín anunció que inicia un proceso de reestructuración de su deuda estimada en 300 millones de dólares. Mediante un comunicado, el principal exportador de harina y aceite de soja y socio del gigante mundial Glencore de la planta de crushing (molienda del poroto) más importante de la región anunció que sus negocios “se han visto negativamente afectadas por un contexto de crisis recurrentes, aumento de tasas de financiamiento, cierre de mercados y el incremento permanente del costo argentino”.
A partir de la comunicación, la compañía de capitales locales y con 90 años en el mercado señaló que “evaluando distintas alternativas y trabajando para poder cumplir los compromisos adquiridos” lo que significa que comienza un proceso de reestructuración de sus pasivos.
Desde la compañía explicaron que están atravesando un “stress financiero” y que “es un tema de liquidez no de solvencia”. Es decir, hace hincapié en que el problema que los aqueja es de caja y no de falta de ingresos. Pero en el mercado entienden que el conflicto podría crecer.
“El problema es importante por el tamaño del jugador. Vicentin es el de mayor capacidad de molienda, junto a Glencore tienen la planta más importante para exportar soja con valor agregado –aceite, harina, pellets de cáscara, aceite desgomado y lecitina– y esto lo deja en las puertas del default”, explicó un hombre fuerte del sector.
Para que se entienda su peso, durante el 2018 las exportaciones de la empresas en lo que se refiere a granos y subproductos significaron 6,3 millones de toneladas lo que 8% del total nacional y ocupando el sexto lugar detrás de Cargill, Cofco, ADM, Bunge y AGD.

El otro inconveniente que presenta es que el principal acreedor de la compañía es el Banco Nación. Aunque Vicentín contaba con algunas líneas de crédito del exterior para exportar, el 80% de su deuda ($18.400 millones) son con el Nación.
Respecto de este punto, el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, señaló en el agasajo a la prensa que Vicentin “enfrenta un problema de liquidez por una tormenta perfecta de concentración estacional de pago de cosechas a productores, con baja de precios de mercado, reducción de la prefinaciacion de exportaciones de luz bancos por la caída de depósitos en dólares y alto costo del crédito en pesos, junto a la aceleración de la liquidación de divisas de exportadores para escapar al posible aumento de retenciones”.
Por su parte, la compañía emitió un comunicado en donde señala que “Vicentín lleva invertidos más de 900 millones de dólares en la actividad productiva en el país en los últimos 10 años, esas inversiones efectuadas en sus plantas de molienda, biodiesel, etanol y en los puertos para promover la logística operativa han tenido un correlato positivo en el aumento significativo de las toneladas de molienda y exportación”.
En el sector señalan dos problemas como el inicio de los conflictos de la compañía. El primero fue la definición del Gobierno de quitar el diferencial en las retenciones que incentivaba la exportación de harinas de soja versus los envíos de porotos. El segundo fue la corrida que se generó con el default de la corredora de granos Agrofinanciera BLD. “Vicentín trabajaba mucho con BLD y con su caída comenzaron los problemas”, señaló otra fuente conocedora de la operatoria
Además del negocio de la producción bajo la marca Vicentín, la empresa también es dueña de la Algodonera Avellaneda, a través del desarrollo de sus actividades integra verticalmente la totalidad del proceso algodonero: acopio, desmotado e hilado y tejido. En sociedad con Glencore posee Renova, la primera planta desde donde se realizó una exportación de biodiesel y que lidera actualmente el ranking nacional de producción de biodiesel con 480 mil toneladas anuales. Además, administra directamente ENAV, una planta elaboradora de jugo concentrado de uva ubicada en pleno corazón de la cuenca vinífera en San Juan; la compañía de feed lot “Los Corrales de Nicanor”; la bodega Vicentín Family Wines que exporta vinos a Estados Unidos, México, Perú, Bolivia, Suiza y Brasil y Promiel, un acopio de miel que destina toda su producción a Alemania, Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Italia, España, Canadá y Japón.

En febrero de este año el presidente Mauricio Macri visitó la planta de Renova y en sus instalaciones en Timbúes se realizó la primera mesa de trabajo para la industrialización de la soja. Ayer el presidente volvió a la localidad, pero para seguir inaugurar la playa del Ferrocarril Belgrano Cargas en los puertos exportadores santafesinos.
En medio de esta situación la empresa seguía recibiendo camiones. Un productor de granos le confió a Infobae que hoy le recibieron en esa planta de nueve camiones cargados de cereal.
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