Guibert Englebienne, uno de los fundadores de la empresa Globant
Guibert Englebienne, uno de los fundadores de la empresa Globant

Los números actuales de la economía argentina parecerían motivo suficiente para descartar cualquier idea de emprender o crear una nueva empresa. Sin embargo, para Guibert Englebienne —cofundador de la empresa Globant y presidente de Fundación Endeavor— es un buen momento para empezar. Y recuerda que su propia empresa nació en pleno 2003 y llegó a convertirse en una de las cuatro empresas unicornios argentinas, con un valor por encima de los USD 1.000 millones.

—¿Cómo es el ecosistema emprendedor local en medio de la situación económica actual? 

—Definitivamente buscamos emprendedores que armen equipos sólidos y se enfrenten a un ambiente que nunca es todo lo ideal que quisiéramos. La Argentina recurrentemente tiene crisis y, en mi experiencia, mirar el largo plazo es lo único que te hace sobrellevarlo. Para pensar en largo plazo hay que invertir en generar equipos y buscar grandes oportunidades. Hay que estar mirando con lentes bifocales: un ojo en la coyuntura y el otro siempre más allá. Esa es una de las recetas de éxito de muchos emprendedores de la red de Endeavor.

La Argentina recurrentemente tiene crisis y, en mi experiencia, mirar el largo plazo es lo único que te hace sobrellevarlo

—¿Cómo es la situación hoy de las empresas jóvenes que buscan crecer?

—El ecosistema local es de primer nivel. Tenemos una actividad emprendedora vibrante. Los emprendedores dedican tiempo a ayudar al emprendedor que está al lado. Todos somos cofundadores del futuro de nuestros hijos.

—¿Qué ventajas tienen en comparación con los que arrancaron 10 o 20 años atrás?

—No hubiéramos sospechado hace 20 años que la compañía de mayor valuación del país (Mercado Libre) iba a ser la de un emprendedor Endeavor. Los emprendedores crecen y su relevancia les permite influir sobre políticas públicas y mostrar que hay otra Argentina posible. La Argentina está en un momento muy interesante en su historia donde puede cambiar y empezar a cristalizar todo ese potencial que siempre supimos que tenía.

Englebienne preside la Fundación Endeavor, especializada en crear redes de emprendedores
Englebienne preside la Fundación Endeavor, especializada en crear redes de emprendedores

—¿Qué medidas faltan para ayudar al sector emprendedor? 

—Hay algunas factores que facilitan que surjan nuevos emprendedores. El acceso al talento, al capital, a los mercados, la calidad de vida. En ese sentido, en el acceso al talento definitivamente hay mucho que hacer en términos de formar a la gente que necesitamos, en una época en la cual la automatización de los empleos y la globalización nos abre puertas.

Tenemos a favor una globalización del empleo, porque podemos capturar oportunidades que se dan en otros lugares del mundo. Pero, por otra parte,  el desafío de la automatización obliga a los emprendimientos a pensar en la formación de talento. Nuestros sistemas educativos no dan abasto con el ritmo de cambio. Y muchas de las compañías toman en sus manos la formación de su gente.

Los emprendedores crecen y su relevancia les permite influir sobre políticas públicas y mostrar que hay otra Argentina posible

—¿Las carreras que más demandan las empresas son las menos elegidas?

—En la Argentina, la educación pública y gratuita convierte en un mandato social ir a la universidad. Llegás a quinto año con la certeza de que tenés que estudiar, pero el tiempo que se invierte en entender cuáles son las carreras del futuro es poco. La mayoría de los chicos llega al final de la secundaria sin haberle dedicado suficiente tiempo a eso.

—¿Cree que no hay apoyo de los padres y de la escuela? 

—Los padres muchas veces depositan a los chicos en el colegio, pero hoy no nos podemos dar el lujo de ser pasivos. Hay que dedicarle mucho tiempo a que los chicos experimenten de antemano las cosas que hacen a su carrera.

Para el emprendedor, la formación de nuevos profesionales es un tema clave
Para el emprendedor, la formación de nuevos profesionales es un tema clave

—¿Qué impacto tiene en el sector la aplicación de las retenciones a la exportación de servicios basados en el conocimiento? 

—Definitivamente impacta. No es bueno que haya cambios bruscos de reglas de juego. Sin embargo, hay que poner el hombro y entendemos que hay una coyuntura en la cual hay que salir a apoyar.

—¿Qué cambios se podrían aplicar para mejorar la formación?

—La gente empieza a darse cuenta de  la necesidad de aprender a programar como habilidad fundamental. El futuro se escribe en el lenguaje de programación. ¿Uno quiere crear el futuro o simplemente vivirlo? La tecnología habilita a crear nuevos modelos de negocios, nuevos tipos de empresas y es fundamental la inclusión digital. Ya no es más saber usar una planilla de cálculo o acceder a la información. Hay que dialogar con las computadoras y expandir las oportunidades a través de poder programarlas.

Hay que dedicarle mucho tiempo a que los chicos experimenten de antemano las cosas que hacen a su carrera

—¿Por qué varios de los emprendimientos más éxitosos de la región, las famosas empresas 'unicornio', surgieron en la Argentina?

—La Argentina tiene una visión más global que otros países. Estados Unidos tiene un mercado doméstico muy importante y Brasil es como un continente en sí mismo y  entonces piensan que no tienen que competir globalmente. El argentino tiene un mercado local más pequeño. Por eso, hemos tenido que ensamblar equipos para ejecutar en diferentes países. Despegar, Mercado Libre, Globant están en no menos de una docena de países cada uno.

La Argentina, en general, todavía se concibe como el granero del mundo y tenemos una bendición ahí, pero los países y emprendimientos que están creciendo son los que arrancan bajo la concepción de que no tienen nada y todo lo tienen que construir.

Uber no tiene un solo taxi y Airbnb no tiene departamentos propios. Israel es un ejemplo de innovación en un país que no tenía nada más que desierto. Muchas veces lo que tenés se convierte en un ancla para mover al futuro. Los nuevos jugadores que entran al mercado desafían a las grandes compañías.

Los países y emprendimientos que están creciendo son los que arrancan bajo la concepción de que no tienen nada y todo lo tienen que construir

—¿Cuál es el grado de avance de la inteligencia artificial en el mundo de los negocios en la Argentina?

—Estamos trabajando con varias compañías locales en adaptar la inteligencia artificial en varios de sus procesos. Por la gran cantidad de datos que se generan hay un nuevo renacer de un área de las ciencias de la computación que había tenido un largo invierno. Es una transformación que no solo es digital, sino también cognitiva. A muchas organizaciones les cuesta surfear la ola digital, pero ven que atrás les viene el tsunami cognitivo. Es un gran desafío.

—¿Las empresas argentinas están preparadas?

—Creo que necesitan ayuda externa. Uno tiene que estar continuamente abriéndoles los ojos a las organizaciones para que vean dónde hay una oportunidad. Tienen un montón de datos que pueden utilizar de otra manera. Los bancos tienen una pila de información pero simplemente la usaban para decirte tu saldo a principio y a fin de mes.

—¿Qué consejos le darías a alguien que quiere emprender hoy en la Argentina?

—Buscar una gran oportunidad, salir de las oportunidades de nicho y buscar un problema importante que debería ser resuelto. También que se preparen para caminar un largo camino. Por eso tienen que buscar el equipo correcto, con valores compartidos. Pensar tu compañía con un grado de épica te permite unir los sueños y voluntades de un montón de gente. Y empezar ahora, no esperar el momento ideal. Crear en el equipo ese convencimiento de que, venga lo que venga, le vamos a hacer frente.

—¿Cómo se financian hoy los nuevos emprendimientos?

—Es muy difícil. En general, tenemos acceso a rondas de capital privado, del exterior mayormente, y luego en alguna etapa los emprendedores buscan ir a los mercados más convenientes, como por ejemplo salir a la bolsa en los Estados Unidos.

Pensar tu compañía con un grado de épica te permite unir los sueños y voluntades de un montón de gente

—Globant fue uno de los casos de emprendedores Endeavor y ahora ocupa el cargo de presidente de la fundación, ¿qué balance puede hacer de los 20 años de su trabajo?

—Endeavor nace en la Argentina y hoy aplica este modelo en 33 países y 60 ciudades en el mundo. Es la organización que fomenta el entrepreneurship de alto impacto a nivel global. Entender el alto impacto ha sido una de las facetas en la cual Endeavor más nos ha ayudado. Nuestro trabajo nos permite generar un impacto muy grande dentro de la sociedad. Es un arma masiva de impacto y tenemos que usarla con mucha sabiduría.

Además, sirve para inspirar a otros. Cuando una historia de crecimiento es contada una y otra vez, a corazón abierto, genera una conexión que me lleva a decir "yo también podría hacerlo". Hace 20 años, teníamos que importar esos emprendedores modelo de otros lugares. Tratamos de destacar la labor de algunos emprendimientos con un impacto social y económico desproporcionado para que catalicen un cambio cultural dentro de la clase emprendedora en la Argentina.

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