
Recuperar la confianza de los mercados. Ése fue desde el principio el objetivo del acuerdo con el FMI y el paquete récord de USD 50.000 millones acordado. Sin embargo, todavía no se da este escenario. Aunque el Banco Central logró tranquilizar al dólar en julio, esa estabilidad cambiaria no pudo trasladarse a los bonos, que apenas subieron desde los mínimos alcanzados hace un mes.
En la práctica, esto significa que los mercados financieros continúan cerrados para cualquier colocación de deuda de un emisor argentino. Y según lo que pudo hablar Infobae con distintos brokers del mercado especializados en este tipo de transacciones, no se ven muchas posibilidades en el corto plazo para que una empresa o provincia argentina consiga financiarse en el exterior.
La falta de reacción que están mostrando los bonos mantuvo el riesgo país elevado. Incluso ayer fue una jornada floja y subió 1% hasta los 558 puntos básicos. Se trata de la sobretasa que debería pagar cualquier emisor sobre el rendimiento del bono americano a diez años. En la práctica implica que ningún título que hoy lleve sello argentino podría conseguir financiamiento internacional a una tasa inferior al 8,5% anual en dólares.
Tanto desde el ministerio de Hacienda, a cargo de Nicolás Dujovne, como desde el BCRA observan este fenómeno con preocupación. Por un lado celebran que julio fue el primer mes en mucho tiempo de tranquilidad cambiaria. Pero saben que todo seguirá "atado con alambres" si el país no recupera más o menos rápido el acceso al crédito internacional. En los despachos oficiales reconocen que recuperar el financiamiento en los mercados de deuda en el exterior será la prueba de que la tormenta financiera efectivamente ya ha pasado.

Telecom es la empresa que quedó mejor posicionada para romper el maleficio. Pero por ahora la colocación de un bono de USD 1.000 millones a cinco años ya se postergó cuatro veces en poco más de un mes, según indicó Sebastián Maril, analista de Research for Traders. Y si bien había puesto fecha 3 de agosto para volver a intentarlo, por ahora no hubo ningún tipo de novedad por parte de la compañía. La razón es que financiarse a largo plazo a tasas tan elevadas (superiores al 8% anual en dólares) resulta inviable desde punto de vista del negocio.
La última colocación de un emisor argentino en los mercados fue un bono de TGS en abril, pero por una suma de sólo USD 300 millones. Desde entonces no hubo ninguna colocación de un emisor local.
Cálculos privados estiman que hasta fin de año vencen unos USD 2.000 millones de deuda empresaria, entre intereses y amortización de capital. Las compañías deberán sacar de su caja los recursos para hacer frente a estos pagos. Y si alguna empresa tiene planes para financiar nuevas inversiones también deberá esperar ante la imposibilidad de conseguir financiamiento de largo plazo.
Las provincias también realizaron sondeos en el exterior, pero por ahora el ambiente no es favorable. Para colmo, los títulos provinciales emitidos en dólares cayeron mucho más que el resto y en algunos casos ya rinden hasta 11% anual en dólares, tras un fuerte deterioro de los precios. Esto las aleja de las posibilidades de financiamiento.
¿Cuándo se producirá la reinserción de la Argentina en los mercados financieros? Por supuesto nadie lo sabe. El equipo económico considera que haber estabilizado el dólar es el paso necesario que había que dar para recuperar al crédito internacional. Por ahora sólo queda tener más paciencia.
Aunque el dinero del FMI alcanza para cubrir buena parte de los vencimientos de deuda argentina, los inversores igual desconfían a la hora de comprar cualquier bono en dólares que venza más allá del 2020. El deterioro llevó al Bonar 24, un título plazo relativamente corto en la curva de vencimentos, a cotizar ahora alrededor del 7,5% anual en dólares, cuando hace seis meses lo hacía más cerca del 5%.

Los inversores se mantienen, por lo tanto, escépticos a pesar del acuerdo con el FMI. No sólo dudan de la capacidad que tiene el Gobierno para cumplir con el pago de la deuda, sino que la desconfianza va en aumento a medida que van acercando los plazos para las elecciones presidenciales (falta más de un año).
Desde la secretaría de Finanzas ya explicaron que la totalidad de los fondos frescos que debe conseguir el país saldrán de emisiones locales, por ejemplo vía colocación de Letes, emitidas en dólares y de corto plazo. Y esto se mantendrá incluso durante todo el 2019.
Pero el sector privado y las provincias no tienen tanta flexibilidad financiera como la Nación, ya que cuentan con los recursos del Fondo.. En muchos casos conseguir dinero fresco a largo plazo se vuelve algo indispensable y al mismo tiempo más difícil. Sin embargo, la incertidumbre que irá en aumento por las próximas elecciones presidenciales parece ponerle un techo a la posibilidad de recuperación de los bonos.
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