Macri y Lagarde, directora del FMI, en la Quinta de Olivos
Macri y Lagarde, directora del FMI, en la Quinta de Olivos

La forma en que el gobierno fue a pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional es como la de un vecino que acude al cerrajero un sábado a la noche. Se sometió a una situación en la que el margen para negociar es ínfimo porque el Fondo sabe que para el gobierno argentino un mal acuerdo es mejor a que no haya acuerdo, así como un cerrajero sabe y se aprovecha de que la alternativa que tiene el vecino que perdió las llaves es dormir fuera de su casa.

Esa es una de las razones para no dudar de que en su reunión de hoy en Washington el Directorio Ejecutivo del Fondo dará el visto bueno para que se inicien formalmente las negociaciones, y de que en algunas semanas Nicolás Dujovne firmará un acuerdo condicionado al cumplimiento de metas fiscales y monetarias que serán más impuestas que acordadas.

Quien contrata a un cerrajero un sábado a la noche no está en condiciones para regatear el precio.

La forma en que el gobierno fue a pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional es como la de un vecino que acude al cerrajero un sábado a la noche

Tan débil es la posición en la que quedó colocado el gobierno, que Mauricio Macri concedió por anticipado que va a "acelerar" la reducción del déficit fiscal, que ya había sido "acelerado" hace apenas dos semanas cuando el ministro de Hacienda anunció un recorte en la meta anual del 3,2 al 2,7 por ciento del Producto Bruto Interno.

Central del FMI en Washington
Central del FMI en Washington

Una segunda razón para no dudar de que habrá acuerdo es la afinidad ideológica que existe entre los técnicos del Fondo y los miembros del equipo económico. En un libro publicado el año pasado con el título The Currency of Confidence (La moneda de confianza) el economista Stephen Nelson demuestra que el FMI trata de manera preferencial a los países cuyos funcionarios tienen una visión neoliberal. El investigador de la Universidad Northwestern etiqueta de esa manera a quienes asumen que 1) el mercado es el mecanismo más eficiente para asignar recursos escasos, 2) el librecambio entre países mejora el bienestar, y 3) los agentes económicos se comportan racionalmente.

En algunas semanas Nicolás Dujovne firmará un acuerdo condicionado al cumplimiento de metas fiscales y monetarias que serán más impuestas que acordadas

Nelson sostiene que no es cierto que el Fondo aplique la misma medicina a diferentes pacientes, ya que tras analizar casi 500 acuerdos y las biografías de unos 2.000 funcionarios de noventa países en vías de desarrollo, demostró que "cuando funcionarios neoliberales controlan los principales cargos de los países, los préstamos del FMI son menos onerosos, más generosos, y con condicionalidades menos rigurosas", lo que se manifiesta en "cada una de las tres herramientas de política que hacen posible el financiamiento condicionado: el tamaño del préstamo, el nivel de condicionalidades al que está sujeto, y los castigos por incumplimientos del acuerdo".

Dujovne y Lagarde se saludan en Washington (Reuters)
Dujovne y Lagarde se saludan en Washington (Reuters)

Nelson y el trato preferencial

Consultado por Infobae si cree que por el motivo señalado en su investigación el gobierno argentino va a tener un trato preferencial, Nelson respondió: "Sí. El Fondo está mucho más feliz de tratar con personas como Dujovne y (Federico) Sturzenegger que comparten la visión acerca de lo que hay que hacer para estabilizar la economía, que con personas como (Axel) Kicillof y (Alejandro) Vanoli que no acuerdan con las ideas del FMI y desafían sus hipótesis y supuestos".

Sobre las causas que llevaron al gobierno a pedir auxilio al Fondo, Nelson señala que "el desmantelamiento del cepo cambiario que facilitó la fuga de capitales, junto con el costoso acuerdo con los buitres en términos de reservas, y la enorme deuda en dólares que tomó el gobierno, desembocaron en una situación en la cual no puede depender de fondos privados para estabilizar el clima de un mercado cambiario que se había vuelto en contra del peso, y se vio en la necesidad de pedir líneas de financiamiento más o menos garantizadas para cubrir las necesidades de mediano plazo".

Nelson: El Fondo está mucho más feliz de tratar con personas como Dujovne y Sturzenegger que con personas como Kicillof y Vanoli que no acuerdan con las ideas del FMI y desafían sus hipótesis y supuestos

La semana pasada Dujovne declaró que el Fondo no es el mismo que hace veinte años, y en el mismo sentido el vocero del FMI Gerry Rice dijo ayer: "Nosotros cambiamos, nos adaptamos al cambio de nuestros miembros. Nos enfocamos más en la protección social, le damos mucha atención a las cuestiones sobre inequidad y a la necesidad de crecimiento inclusivo".

A la pregunta sobre si eso es verdad, Nelson remitió a un ensayo titulado IMF Conditionality and Development Policy Space (Las condicionalidades del FMI y el espacio para políticas de desarrollo) escrito por Alexander Kentikelenis, Thomas Stubbs y Lawrence King, de las universidades Oxford, Harvard y Cambridge. Tras revisar acuerdos de 131 países entre 1985 y 2014, encontraron que "a partir de 2008 el FMI reincorporó muchas de las condicionalidades que la institución había dicho que ya no iba a aplicar", y que "las políticas para amortiguar las consecuencias sociales de las medidas macroeconómicas de los acuerdos no han sido adecuadamente incluidas en el diseño de los programas". Concluyen que "las múltiples capas de retórica y reformas ceremoniales que ha incorporado el FMI han sido diseñadas para oscurecer la realidad de los programas de ajuste, lo que revela un aumento del apego a la hipocresía".

Las políticas para amortiguar las consecuencias sociales de las medidas macroeconómicas de los acuerdos no han sido adecuadamente incluidas en el diseño de los programas

Hay una tercera razón para descontar que el gobierno va a conseguir el préstamo, y es que un fracaso dejaría en una situación extremadamente delicada al país que tiene la presidencia temporal del G20 y que este año oficia de anfitrión de la cumbre a la que asistirán los mandatarios más importantes del mundo.

Como Thelma Biral y Claudio García Satur en la famosa novela de Alberto Migré, el gobierno argentino y el Fondo se quieren. Macri dice que lo necesita, la institución que comanda Christine Lagarde ya dio claras señales de que está encantada de asistirlo, y varias de las potencias que tienen el poder de decisión en el Directorio ya manifestaron su predisposición favorable, comenzando por Donald Trump.

Incluso es probable, siguiendo a Nelson, que por afinidad ideológica y estrategia política, el Fondo sea más blando que duro, más complaciente que drástico, más dúctil que draconiano. Pero aun en ese caso, el gobierno se comprometerá a acentuar un ajuste fiscal que ya viene realizando, y la economía sufrirá las consecuencias.

Un fracaso dejaría en una situación extremadamente delicada al país que tiene la presidencia temporal del G20 y que este año oficia de anfitrión de la cumbre

Ya lo dijo Dujovne: habrá más inflación y menos crecimiento. Y a esta altura no se descarta que menos crecimiento se convierta en estancamiento o recesión.

Ya lo dijo Macri: van a "acelerar" el recorte del déficit fiscal.

Los afiladores de tijeras son mucho más baratos que los cerrajeros.