Las confesiones de Claudio Úbeda: los detalles de su salida de Boca, la enseñanza de Miguel Russo y su relación con Riquelme

El exentrenador del Xeneize repasó su paso por el club de la Ribera: “Siempre en equipos grandes uno se queda con la foto final”

Las palabras de Claudio Úbeda que revelan cómo Miguel Ángel Russo afrontó sus últimos partidos como técnico de Boca

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Claudio Úbeda recordó a Miguel Ángel Russo como un entrenador que sostuvo la rutina de trabajo sin exhibir el deterioro de su salud ante el cuerpo técnico ni los jugadores. A un año de la muerte del campeón con Boca Juniors, el exayudante de campo y orientador principal brindó una entrevista en Líbero Versus en TyC Sports y se refirió a su etapa como técnico en el club de La Ribera.

Úbeda describió la actitud del entrenador frente al grupo. “Él no dejó de ir ni un día a un entrenamiento. Nunca nos dijo: ‘Me duele esto, me duele lo otro’. Lo ayudábamos en un montón de cosas, sí, pero nunca nos dio un indicio de que se sentía mal”, relató el exentrenador de Boca a TyC Sports. “Se lo tragaba de una manera que no exteriorizaba lo que pasaba por dentro. No quería dejar de mostrarse firme con nosotros”, añadió.

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Úbeda explicó que la decisión de Russo de continuar en Boca no fue consecuencia de un desconocimiento de su estado, sino una elección tomada con plena conciencia sobre el cuadro que atravesaba. “Ya lo veníamos evidenciando, lo sabíamos. Cuando estábamos en Arabia, lo acompañábamos a Miguel cuando se hacía las sesiones de quimioterapia. Él estaba consciente de lo que venía pasando y cómo se venía desarrollando su enfermedad. Eligió como tenía que ser su etapa final. Él eligió terminarla en Boca”, afirmó.

Úbeda describió el esfuerzo del técnico para conservar su autoridad frente a los futbolistas antes de su partida

La voluntad de seguir al frente de un proyecto deportivo también se reflejaba en la forma en que Russo vivía los partidos de mayor exigencia. Úbeda situó a los superclásicos como una prueba de esa capacidad para ordenar al equipo desde la calma. “Miguel, en ese tipo de partidos, tenía experiencia, pero trasmitía tranquilidad. A lo mejor, por dentro caminaba por las paredes, pero por fuera no demostraba absolutamente nada de lo que sentía. Un ejemplo a seguir para mostrar lo que es luchar de verdad”, expresó el Sifón.

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Después del fallecimiento de Russo, Úbeda pasó de ser ayudante de campo a ocupar el cargo de entrenador interino de Boca y contó el respaldo dirigencial que recibió para continuar al mando del equipo. “Lo hablamos con Román y el Chelo. Ya Miguel no estaba. Había quedado como interino. A medida que iban pasando los partidos, íbamos hablando del futuro. En una reunión, me comunicaron que ellos querían que nosotros siguiéramos con el proyecto. Román lo quería mucho a Miguel, era muy cercano en todo lo que le pasaba. Siempre nos agradeció a nosotros por estar cerca de Miguel en todo momento”, contó el técnico con pasado en Racing. Esa decisión sostuvo la continuidad del grupo de trabajo que había acompañado a Russo, aunque la experiencia concluyó meses después de la eliminación de Boca en la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2026 ante Universidad Católica.

El ciclo de Úbeda terminó en junio, tras 32 partidos oficiales en los que consiguió 17 victorias, siete empates y ocho derrotas. “Siempre en equipos grandes uno se queda con la foto final. La foto final nuestra es cuando quedamos eliminados de la Libertadores”, explicó el exdirector técnico del Xeneize. “Si tuviese que decirle algo de crítica como presidente, se lo diría personalmente a él y no lo haría público. Creo que él haría lo mismo conmigo si me tuviese que decir algo como entrenador”, sostuvo el Sifón al hablar de la relación con Román Riquelme, presidente del club.

Claudio Úbeda se refirió a la polémica en uno de los superclásicos que estuvo al mando

El técnico también volvió sobre la polémica del superclásico de abril en el estadio Monumental, cuando Boca ganó 1-0 ante River Plate. En los últimos minutos, Marcos Acuña mandó un centro desde mitad de cancha para Lucas Martínez Quarta, que se había ubicado en el área, pero Lautaro Blanco le impidió disputar la pelota tras un empujón por la espalda. El Millonario reclamó penal ante Darío Herrera, aunque el árbitro no sancionó la infracción y el VAR tampoco lo llamó para revisar la jugada.

Úbeda reafirmó la postura que había expresado antes sobre esa acción y consideró que debió cobrarse una falta. “Para mí es una jugada de foul”, señaló. Luego, al explicar el efecto que tuvo aquella decisión entre los simpatizantes de los dos equipos, sostuvo: “Lo que quería explicar es que para el hincha de Boca es mejor que haya sido penal, al hincha de River le duele más”. Boca conservó la diferencia hasta el cierre y se llevó los tres puntos, mientras la acción quedó como una de las discusiones del partido.

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