Dolor por la muerte de una jugador de vóley universitario en Estados Unidos de 20 años por una “enfermedad poco común”

Amanda Mack falleció tres meses después del diagnóstico de anemia aplásica grave

Una mujer con bata médica sonríe en una cama de hospital e indica aprobación con las manos, junto a equipos de infusión continua
La jugadora de voleibol Amanda Mack falleció a los 20 años
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La jugadora universitaria de vóley Amanda Elizabeth Mack murió a los 20 años, después de atravesar un cuadro de anemia aplásica grave que había sido diagnosticado apenas tres meses antes. La deportista falleció el 16 de septiembre, tras una serie de internaciones, transfusiones, dos cirugías de urgencia y un tratamiento inmunosupresor.

La familia confirmó la muerte a través de la cuenta de Instagram de la joven. “Con una tristeza increíble anunciamos el fallecimiento de nuestra hermosa hija Amanda Elizabeth Mack el 16 de septiembre de 2026 a las 21:16”, expresaron en la publicación difundida al día siguiente. “Amanda fue una luz en este mundo y será amada y extrañada por siempre”, agregaron.

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Captura de una publicación de Instagram con el retrato de Amanda Elizabeth Mack, un texto conmemorativo y la sección de comentarios
La familia de Amanda Elizabeth Mack confirmó su muerte mediante un posteo en Instagram

Mack había jugado en la Universidad de Cincinnati y en la Universidad Eastern Kentucky antes de incorporarse en julio al plantel de Holy Cross, institución ubicada en Worcester, Massachusetts. La noticia de su muerte generó mensajes de pesar de los equipos en los que desarrolló su carrera.

La cuenta oficial de Cincinnati Volleyball publicó un comunicado en X para despedir a la ex jugadora de los Bearcats. “Cincinnati Volleyball está destrozado por el fallecimiento de la ex Bearcat Amanda Mack. Nuestros corazones están con la familia, amigos y compañeras de equipo de Amanda”, señaló la institución.

Captura de pantalla de una publicación en red social con un retrato de Amanda Mack y un mensaje de condolencias en español
El equipo de voleibol de Cincinnati despidió a Amanda Mack.

La atleta había contado públicamente el inicio de su problema de salud el 13 de julio, cuando publicó una fotografía desde una cama de hospital. Allí explicó que se había despertado con un fuerte dolor de cabeza y que podía escuchar los latidos de su corazón. Sus estudios mostraron niveles extremadamente bajos de hemoglobina y plaquetas. Según detalló, su hemoglobina estaba en cuatro y sus plaquetas en uno, por lo que ingresó en estado crítico.

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Mack explicó que su organismo había perdido la capacidad de mantener un suministro adecuado de sangre y de coagular. Por ese motivo, fue internada y recibió varias transfusiones de sangre y plaquetas.

Después de una semana, fue trasladada al Tampa General Cancer Institute, en Florida. Según declaraciones publicadas en Fox, ella explicó: “Inicialmente pensaron que tenía leucemia, pero después de dos biopsias de médula ósea, determinaron que padecía un trastorno sanguíneo poco común llamado anemia aplásica grave”.

Los medios Miami Herald y Fox describieron su condición como una enfermedad o un trastorno “raro” o poco común. Los estudios determinaron que padecía anemia aplásica grave, una enfermedad que afecta la función de la médula ósea y limita la producción de células sanguíneas. “Jugadora de voleibol universitario muere a los 20 años tras ser diagnosticada con un trastorno ‘raro’”, tituló el primer medio. La cadena televisiva, por su parte, anunció la noticia de la siguiente manera: “Una jugadora de voleibol universitaria muere tan solo 3 meses después de ser diagnosticada con un trastorno poco común”.

Una mujer en una cama de hospital sonríe y levanta el pulgar junto a un soporte con equipos médicos y una publicación de red social al lado
Amanda Mack falleció a los 20 años

Mack explicó a sus seguidores que la anemia aplásica grave no era técnicamente un cáncer, aunque la ubicó dentro de la misma familia de enfermedades y señaló que su tratamiento se abordaba de forma similar. La jugadora también contó cuál era la hipótesis médica sobre el origen del cuadro. Según transmitió, los especialistas de hematología y oncología consideraban que había tenido un virus sin saberlo y que esa infección había provocado una reacción de su sistema inmunológico contra su propia médula ósea.

“Ya no puedo producir los glóbulos rojos necesarios para sobrevivir, lo que también ha causado el agotamiento de mi médula ósea”, explicó entonces. La publicación mostró la gravedad del diagnóstico y el rápido deterioro que había enfrentado en las semanas previas.

Durante ese período, Mack fue sometida a dos cirugías de emergencia debido a complicaciones que describió como graves. La deportista afirmó que ambas intervenciones fueron necesarias para salvarle la vida.

A pesar de la situación, mantuvo un mensaje de expectativa ante la posibilidad de recibir un trasplante de médula ósea. Mack había informado que encontraron un donante y lo definió como la única cura para la anemia aplásica grave. Explicó que, después del trasplante, las células del donante comenzarían a reconstruir su sistema inmunológico. También anticipó que el proceso de recuperación podía demandar varios meses antes de que pudiera acercarse a su condición física previa.

El 14 de agosto, poco más de un mes antes de su muerte, Mack publicó una nueva actualización sobre su estado de salud. En ese mensaje informó que había terminado la terapia inmunosupresora y que atravesó el procedimiento con pocas reacciones adversas.

“Ayer terminé mi terapia inmunosupresora y la atravesé con reacciones adversas mínimas”, escribió. También agradeció la asistencia de los médicos y enfermeros del Tampa General, a quienes definió como un apoyo durante la internación. En ese momento, la joven explicó que el siguiente paso consistía en esperar la recuperación de su sistema inmunológico y la regeneración de la médula ósea. Su expectativa era recibir el alta hacia el final de la semana siguiente para volver a su casa e iniciar fisioterapia.

“Ahora esperamos que mi cuerpo repare mi sistema inmunológico y regenere mi médula ósea”, publicó. “Debería poder irme a casa al final de la próxima semana y comenzar fisioterapia y el resto de mi proceso de recuperación”.

La deportista cerró ese mensaje con un agradecimiento a las personas que seguían su evolución. “Gracias a todos por preguntar por mí y por todos los buenos deseos. Todos ustedes hicieron que todo esto fuera un poco más fácil”, expresó. Poco más de un mes después de esa publicación, la familia comunicó su fallecimiento.

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