Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
PUBLICIDAD
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
PUBLICIDAD
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
PUBLICIDAD
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
PUBLICIDAD
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
PUBLICIDAD
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Lali Esquivel y la decisión de finalizar su ciclo en Gimnasia, junto al recuerdo imborrable de Maradona: “Nunca imaginé cerrar mi etapa así”
La delantera anunció su partida de la institución platense luego de ocho años, repasó el ascenso a Primera División, las dificultades del fútbol femenino y los encuentros que mantuvo con el ídolo argentino

Las reacciones del público, los gestos de Riquelme y la intimidad del vestuario: lo que no se vio del caliente Superclásico entre Boca y River
Boca Juniors le ganó 1-0 a River y quedó a un paso del título de la Tabla Anual. Polémicas, expulsados y un clima espeso entre los protagonistas y el árbitro Nicolás Ramírez

“Ellos no atacaron nunca”, “nuestro arquero tuvo el partido más tranquilo” y otras 7 frases de Riquelme tras el triunfo de Boca ante River
El presidente xeneize respaldó las expulsiones a Martínez Quarta y Montiel, destacó el nivel de Villa y Paredes, y celebró la clasificación a la Copa Libertadores tras el tercer Superclásico consecutivo ganado por el club
Por qué Colapinto fue penalizado con 10 segundos y quedó sin puntos en el Gran Premio de México
Los comisarios de la FIA determinaron que el argentino no redujo lo suficiente la velocidad en un sector bajo bandera amarilla y lo reclasificaron decimoquinto, borrando el resultado de una de sus mejores carreras del año

“Sólido”: el intercambio vía radio entre Colapinto y su ingeniero tras su actuación en México y cómo se enteró del triunfo de Boca
El piloto argentino volvió a sumar puntos en la Fórmula 1 y recibió la felicitación de Stuart Barlow. Sin embargo, horas después fue penalizado por 10 segundos y terminó 15°




