En el tenis de mesa, los gestos rituales y repetitivos como frotarse la mano sobre la mesa o soplar la bola ocupan un lugar destacado, integrándose en un elaborado lenguaje competitivo con profundas implicaciones técnicas y psicológicas, según expertos y estudios citados por el diario deportivo francés L’Équipe.
Estos rituales, como frotar la mano, hacer rebotar la bola o soplarla, cumplen funciones que van más allá de la simple costumbre. Permiten a los jugadores liberar tensión, concentrarse antes de cada punto y también ejercer presión psicológica sobre el rival, consolidándose así como parte fundamental de la identidad del tenis de mesa.
PUBLICIDAD
El repertorio de estos movimientos es diverso y se observa tanto entre profesionales como aficionados. Félix Lebrun llegó a frotarse la mano sobre la mesa 96 veces durante un encuentro internacional, mostrando cómo estas rutinas pueden repetirse muchas veces. Charlotte Lutz, medallista mundial, describe que hace rodar la bola sobre la raqueta y realiza malabares antes de cada punto, utilizando estos gestos para reforzar su concentración.
La función psicológica y táctica de los rituales

Secarse la mano, además de eliminar la humedad, también marca territorio en la zona de juego. Bastien Dupont señaló recientemente a L’Équipe que estas acciones pueden convertirse en una “pequeña guerra psicológica”.
PUBLICIDAD
La mirada al adversario y la ubicación del gesto suman presión en momentos decisivos. El lugar exacto donde se realiza el gesto o la cantidad de rebotes de la bola puede integrarse a estrategias competitivas en partidos de alto nivel.
Expertos y entrenadores destacan que, en un deporte rápido y sin contacto físico, estas rutinas ayudan a establecer pausas mentales necesarias entre jugadas. La exjugadora y entrenadora internacional Carole Grundisch explica a L’Équipe que los gestos pueden emplearse de manera consciente para acelerar o ralentizar el ritmo del partido según convenga.
PUBLICIDAD
Así, los rituales ayudan tanto a manejar la presión interna como a modificar el estado anímico y el control del juego, creando ventajas tácticas.
La frecuencia y el orden en que se desarrollan estos gestos, incluso si no todos están regulados formalmente, pueden influir en momentos clave. En partidos ajustados, donde un intercambio dura poco más de tres segundos y se juegan apenas a 11 puntos, dominar estos rituales marca la diferencia entre jugadores experimentados.
PUBLICIDAD
Entre la costumbre y el trastorno obsesivo-compulsivo en tenis de mesa
El debate sobre si estos comportamientos corresponden a un “trastorno obsesivo-compulsivo” es recurrente entre especialistas del deporte y la psicología.
Una investigación europea sostiene que las estrictas rutinas de entrenamiento pueden aumentar el riesgo de desarrollar este tipo de trastornos en deportistas de alto rendimiento, aunque no hay evidencia específica de que los rituales en tenis de mesa constituyan un diagnóstico clínico. “No diría que son trastornos obsesivos compulsivos, son rutinas deportivas”, afirma Grundisch a L’Équipe.
PUBLICIDAD
Las nuevas generaciones siguen de cerca estos gestos. En clubes como el LMTT de Lille, jóvenes jugadores imitan las rutinas que observan en la élite y adoptan prácticas como frotarse la mano o hacer rebotar la bola dentro de su aprendizaje técnico. “Desde pequeño, mi entrenador me aconsejaba hacerlo para ganar tiempo”, relata Shaïme, quien incorporó este hábito desde sus primeros años de formación.
Regulación y futuro de los rituales en el tenis de mesa
Las autoridades deportivas, lideradas por la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF), máximo organismo del deporte, intervinieron para mantener el ritmo y limitar excesos en la duración de estos rituales. Desde 2015, se estableció un reloj de servicio con 25 segundos entre puntos, una medida que intenta reducir interrupciones sin erradicar los gestos rituales.
PUBLICIDAD
“Ahora se sacan más tarjetas amarillas por sobrepasar ese plazo”, indicó Lutz a L’Équipe, reflejando un esfuerzo institucional por equilibrar espontaneidad y dinamismo para favorecer la difusión televisiva del deporte.

En el ámbito nacional no existe aún límite estricto en categorías formativas, aunque el auge del tenis de mesa tras los Juegos Olímpicos incrementó el número de practicantes jóvenes.
PUBLICIDAD
Esto obliga a las organizaciones a reflexionar sobre nuevas regulaciones. Sin embargo, la imitación de estos rituales se extiende entre los más jóvenes, consolidando su papel dentro de la cultura y el aprendizaje deportivo.
La persistencia de los rituales y gestos repetitivos está tan presente en el tenis de mesa que, según los entrenadores consultados por L’Équipe, su transmisión y permanencia parecen aseguradas, incluso para quienes empiezan a competir.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La nueva vida de Tim Payne en Paraguay tras ser furor con Nueva Zelanda en el Mundial 2026 y el impacto económico tras su primer gol
El futbolista, que se volvió viral por un influencer argentino, está disfrutando junto a su familia de su estadía en Sudamérica

Mientras cierra las salidas de Salas y Lencina, River Plate cedió a Ian Subiabre: cómo está el otro mercado de pases del Millonario
El conjunto de Núñez busca liberar masa salarial dentro de esta ventana de transferencias

Conmoción en el deporte por la muerte de una promesa del atletismo de 21 años
El repentino fallecimiento de la velocista Natasha Ward, medallista nacional y estudiante universitaria, impactó a la comunidad atlética

Mastantuono no seguirá en el Real Madrid: por qué no volvió a River Plate y la razón que dilata la llegada a su nuevo club
El joven mediocampista argentino no jugará en la Casa Blanca la próxima temporada
La historia de Zoey Kuhn, la delantera norteamericana que ilusiona a Rosario Central con sus goles y es furor en el fútbol femenino
Incorporada al “Canalla” en abril tras pasos universitarios en Estados Unidos, sumó intervenciones decisivas desde su estreno con varios goles




