El británico Oliver Bearman se ha consolidado como una de las jóvenes figuras en la Fórmula 1, elegido por sus compañeros como el mejor debutante de la temporada en la escudería Haas.
En el podcast High Performance, el piloto de 20 años compartió cómo la exigente competencia y la convivencia directa con referentes del deporte como Lewis Hamilton y Max Verstappen marcaron su desarrollo personal y profesional, al exponerlo constantemente a expectativas elevadas, comparaciones y análisis público.
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Bearman afrontó una gestión diaria de expectativas, el distanciamiento familiar producto de constantes viajes y el desafío de enfrentarse a sus errores en un entorno que amplifica cada fallo.

Para sobrellevarlo, se apoya en la autocrítica, la preparación mental y el aprendizaje junto a otros referentes. “La clave está en transformar esos desafíos emocionales en oportunidades para evolucionar e identificar áreas de mejora continua”, aseguró.
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El reto emocional de la primera temporada
“Si le dijera a mi yo de 10 años lo que estoy haciendo hoy, creo que estaría muy feliz”, comentó el piloto. Sin embargo, cuando baja la visera, la competición en la Fórmula 1 se convierte en un entorno implacable donde cualquier error puede definir el futuro de un piloto.
Al inicio de la temporada, tendía a reprimir sus emociones. Esto provocaba períodos de soledad, intensificados por la distancia con la familia y la vida itinerante que requiere la Fórmula 1, a menudo pasando de estar rodeado de cientos de personas en los circuitos a quedarse solo en una habitación de hotel después de un mal resultado.
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“A veces deseaba tener cerca a alguien con quien compartir lo que sentía”, reconoció. La falta de rutina y los cambios constantes de huso horario dificultaron su adaptación.
Para superar esas situaciones, destacó la ayuda de su entrenador mental, mánager y fisioterapeuta: “Dedicamos tiempo a analizar qué funcionaba y qué no, buscando construir estructuras que me permitieran disfrutar de los pequeños momentos”, relató.
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Recordar que su lugar en la Fórmula 1 depende de factores más allá del talento le aporta perspectiva. “No asumo que estar en la F1 sea para siempre”, señaló Bearman y agregó que “hay muchos jóvenes con talento, pero la oportunidad llega cuando debe llegar y hay que estar listo para aprovecharla”.
Aprender de los errores en la élite
El progreso emocional de Bearman durante la temporada estuvo marcado por su manera de afrontar los errores. “Mi mejor rendimiento llegó en las últimas cuatro o cinco carreras”, detalló. El objetivo pasó a ser aprender de sus fallos y no repetirlos.
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Uno de los episodios más difíciles se produjo en Silverstone, cuando una colisión con su compañero de equipo Esteban Ocon finalizó en penalización. “Hice en dos días las dos cosas que ningún piloto quiere experimentar: chocar con tu compañero y recibir una penalización en casa”, relató.
Tras esos incidentes, decidió apartarse de la actividad durante una semana: “Necesitaba reflexionar y entender si realmente valía la pena asumir ciertos riesgos por posiciones menores, especialmente compitiendo contra mi propio equipo. Fueron necesarias conversaciones incómodas conmigo mismo y con mi entorno”.
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En relación con su compañero de equipo, subrayó la importancia de asumir cada uno su parte de responsabilidad: “Ambos admitimos nuestra parte. Mantener la unión en el equipo es esencial; si la relación entre quienes comparten el box se rompe, el desarrollo colectivo del monoplaza se resiente”.
Inspiración y referentes
Competir en paralelo a campeones mundiales representa un aprendizaje más allá de la pista. Bearman enfatizó la influencia de figuras como Hamilton, quien suele brindar consejos a los más jóvenes, y manifestó su deseo de contar con un mentor como Fernando Alonso o Carlos Sainz.
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De Alonso, Bearman destacó su perseverancia a largo plazo y la capacidad de mantenerse competitivo incluso en situaciones adversas.
En el caso de Sainz, resaltó su método comunicativo con los ingenieros: “Cuando fui piloto reserva en Ferrari, aprendí muchísimo solo escuchando la manera en que Carlos trasladaba sus sensaciones. Su precisión para comunicar lo que siente en el coche es impresionante”.
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Las carreras contra leyendas dejan marca. “La primera vez que tuve a Verstappen detrás, sentí que estaba compitiendo contra el mejor piloto de la F1. Tuve escalofríos de pura emoción”, compartió durante el podcast.
El vínculo con Ferrari y nuevos desafíos
La relación con Ferrari es central en los planes de Bearman. “Mi sueño sigue siendo vestir de rojo”, afirmó.
Destacó la confianza que la escudería italiana depositó en él desde sus comienzos en Fórmula 4: “La comunicación con Ferrari siempre fue constante. Era importante que entendieran los desafíos que afrontaba en Haas, porque los resultados no siempre reflejan todo lo que ocurre”.
Sobre las diferencias entre equipos, explicó que en una escudería grande como la italiana existe una mayor estructura de soporte, mientras que en Haas tuvo que adaptarse y aprender en el proceso.
“Ser parte activa del desarrollo de un monoplaza desde cero ha sido una experiencia única”, subrayó. En Fiorano, al conducir el nuevo auto por primera vez, expresó un profundo orgullo por el resultado de meses de trabajo conjunto.
Con la mirada en el futuro, mantiene su concentración en progresar junto a Haas, dejando en segundo plano los rumores sobre un posible paso anticipado a Ferrari: “Toda mi atención está en esta temporada y en progresar allí donde terminamos el año pasado”.
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