El automovilismo es un deporte cuyo análisis va más allá de un resultado final. Obvio que los pilotos y equipos lo primero que buscan en una carrera es ganar o terminar lo más adelante posible. Pero para llegar a eso hay un largo camino de trabajo, desarrollo de los autos y la propia competencia en pista con los rivales. Este domingo, luego del Gran Premio de China de Fórmula 1 en el que Franco Colapinto sumó su primer punto en Alpine, el argentino mostró su disgusto por algunas circunstancias de la carrera, pero por su rendimiento personal y tomando todo el fin de semana, el corredor de 22 años cumplió con su mejor actuación global desde que debutó en la Máxima el 1 de septiembre de 2024, en aquel momento con el equipo Williams.
Justamente, en su segunda carrera en la categoría, el pilarense descolló en Azerbaiyán aquel año, cuando pasó a la tercera instancia de la clasificación (Q3) y resultó octavo tras largar noveno, sumando sus primeros cuatro puntos en la especialidad. Fue en un circuito callejero que no conocía y también se lució en la partida ganando posiciones.
Franco llegó al Circuito Internacional de Shanghái con un auto que no tuvo las mejoras con las que contó su compañero de equipo, Pierre Gasly. Esa evolución la tendría en Japón en la próxima fecha (29/3). Tampoco tuvo la configuración aerodinámica de la que dispuso el francés, de 30 años, que cumple su cuarta temporada en el team de Enstone y que hasta ganó una carrera en Italia 2020.
*La espectacular largada de Colapinto en el GP de China
En la clasificación para la carrera Sprint padeció esas mermas en su A526 y también inconvenientes en la caja, que no llegaron a cambiarla. Una vez arreglados esos problemas, el monoposto de Colapinto respondió de otra manera y acá esta otra clave de este análisis: se define al automovilismo como “carrera de autos que definen los pilotos”; sin un buen medio mecánico, nadie, puede ser competitivo o es más difícil conseguirlo. Hasta Ayrton Senna o Michael Schumacher en su momento lo padecieron. O, por caso, ahora el propio Max Verstappen.
Aunque tampoco hay que achacarle la culpa a Alpine, porque está el atenuante de esta nueva era que se acaba de iniciar y todos los equipos están aprendiendo a desarrollar el flamante reglamento. Por caso, la escudería campeona del mundo, McLaren, no pudo largar este domingo con sus dos autos y el actual monarca, Lando Norris y su compañero, Oscar Piastri, vieron la carrera por televisión.
Ahora bien, ¿por qué fue la mejor actuación de Colapinto en F1? Primero porque -otra vez- logró recuperarse y estuvo a 5/1000 de pasar a la Q3. Luego porque hizo una excelente largada en la que ganó dos posiciones con neumáticos duros, esos que tardan más en lograr una adherencia óptima al asfalto, pero son los que más resisten ante la degradación. Llegó con ellos hasta vuelta 33.
Es cierto que Colapinto llegó al segundo puesto porque ingresaron a boxes el propio Gasly, los ferraristas Charles Leclerc y Lewis Hamilton y George Russell (Mercedes), pero también Franco hizo el mérito para estar ahí y nadie le regaló nada. Fue un impacto volver a ver a un argentino peleando los puestos de punta en la F1. Ese es otro punto para considerar que fue la mejor labor del pilarense desde su llegada a la Máxima.
Luego tuvo soberbias maniobras defensivas ante Esteban Ocon (Haas) logrando ahorrar energía en los frenajes, haciendo los radios de giros ideales para evitar que el francés le pusiera el auto a la par y, cuando éste lo conseguía, Franco aprovechó esa energía extra para poder mantener su posición en las rectas, en una clara muestra de su rápido aprendizaje a esta nueva forma de manejar por las flamantes reglas.
Colapinto manejó con autoridad y peleó la punta. Luego de su única detención en los boxes apuntó a meterse entre los diez primeros y sumar puntos. Lo perjudicó el toque de Ocon, pero no perdió la cabeza. Rápido como un auto de F1, dio vuelta la página y su poder de concentración lo llevó a seguir focalizado. Parece una obviedad a este nivel, pero hay que estar en el cuerpo y en la cabeza de un piloto con las pulsaciones a pleno luego de un frustración por un error ajeno.
Más tarde capitalizó el abandono de Max Verstappen (Red Bull) para ser décimo y buscó la novena colocación, pero no pudo superar a Carlos Sainz. Y, nuevamente, mostró una cuota de su madurez que ya es cada vez más elocuente al evitar un toque con el Williams del español, como lo admitió en la rueda de prensa posterior a la carrera.
Cabe recordar el contexto en el cual llegó Colapinto a este fin de semana: un año durísimo con el peor auto de la F1 en 2025, fuertes presiones y la expectativa renovada luego de una buena pretemporada, pero con un inicio que no fue el esperado en Australia. Sin embargo, no bajó los brazos y, fiel a su filosofía, duplicó los esfuerzos para superarse.
En aquella carrera en Azerbaiyán en 2024, Franco no tenía nada que perder. Pasó de no tener el presupuesto asegurado para completar la temporada de Fórmula 2 a pegar el salto a la F1. Recién empezaba la Máxima. Era una luna miel. Las presiones eran menores. Tenía aseguradas sus fechas hasta fin de año. Estaba aprendiendo. Desde ya fue súper meritorio lo que hizo en el callejero de Bakú e impactó al mundo. Pero, hoy el contexto es diferente y él sabe que debe rendir. Hay piloto, sin dudas. Solo necesita mantener la constancia del medio mecánico. Por eso su labor en China tiene un valor agregado.
En esta disciplina quedarse solo con el resultado es mirar la foto y no la película. El análisis va más allá de lo que sucede en otros deportes, y más cuando no pasa solo por el nivel conductivo de un piloto, sino que el factor mecánico cada vez es más influyente y hasta un ingeniero cumple un rol clave. Telemetría, datos, rendimiento del auto y todos sus componentes son vitales.
Por su profesionalismo, es entendible la frase de Franco indicando que terminó décimo por la deserción de Verstappen. Pero el argentino hizo su mérito para estar en el lugar y momento indicados que le permitieron acceder al último lugar del top diez. Esas circunstancias también forman parte de las carreras: si Carlos Alberto Reutemann no hubiese tenido problemas en su Williams en la definición de Las Vegas en 1981, quizá Nelson Piquet no lo hubiese superado ni habría alcanzado el título. Y así hay miles de ejemplos. Desde ya, la esencia del piloto es superar al rival con un sobrepaso en plena competencia, pero capitalizar una merma de otro piloto es inherente a este deporte, porque son carreras de autos. Lo más importante es que Franco Colapinto no negocia su espíritu competitivo y así como con justicia logró su primer punto con Alpine, ahora irá por más en Japón.
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