“Me cortaron las piernas”: el desconocido origen de la frase más desgarradora e icónica de Diego Maradona

La sentencia que patentó el Diez para ilustrar su dolor tras el doping en el Mundial 94, en realidad, nació en un contexto mucho más feliz. La historia completa

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Diego Maradona: "Me cortaron las piernas"

La frase se hizo cultura, tatuaje, remera. El apósito de una herida que nunca cicatrizará para el mundo del fútbol. Diego Maradona fue (es) fútbol, pero también esa capacidad impactante para patentar sentencias que se transformaron en célebres apenas asomaron de su boca. “Me cortaron las piernas”, es, posiblemente, su frase más icónica y desgarradora, su llanto hecho cita textual. La registró tras el maldito doping en el Mundial de Estados Unidos 1994, ¿pero si en realidad su origen data de varios meses antes, incluso la pronunció ante las cámaras, y pasó inadvertida?

A los 34 años, un rejuvenecido Maradona había brillado en los dos primeros triunfos de la Argentina del Coco Basile, un verdadero Dream Team que incluía nombres como Gabriel Batistuta, Abel Balbo, Claudio Caniggia y Fernando Redondo. Sí, todos juntos en el elenco titular. En el 4-0 ante Grecia del debut, incluso, había anotado un golazo, el del grito de desahogo cara a cara con la cámara. En el 2-1 contra Nigeria, le había obsequiado una asistencia a Cani. Se marchó sonriente al control antidopaje, de la mano de la enfermera Sue Carpenter, una secuencia que pareció naif en el momento y que con los días se volvió maldita.

Luego, la historia conocida: los residuos de efedrina en la orina por el consumo de la versión del suplemento dietario Ripped Fuel que le había suministrado por error Daniel Cerrini, la sanción exprés y una de las escenas más dolorosas de la historia del fútbol: la entrevista en la que Pelusa, derruido, soltó la frase que se convirtió en leyenda.

Hacer la entrevista fue muy complejo porque era una situación muy delicada. Había logrado que (Marcos) Franchi me llevara a la habitación donde él estaba, pasando por entre todos los guardias. El hotel de Dallas era un gran cilindro en el que afuera había 5000 periodistas. Parecía un aeropuerto, faltaban los aviones. Era una locura. Y Marcos me vino a buscar, me llevó atravesando toda esa nube de periodistas y la seguridad y me llevó al piso que tenía alquilado el seleccionado argentino. Llegamos y cuando se abrió la puerta, estaba Diego en penumbras sentado en una posición de Buda en un sillón grande. Cuando Diego me vio, se levantó, me vino a abrazar y se puso a llorar de una manera que me hizo llorar a mí también, cómo si se hubiera muerto un hijo. La sensación fue esa. Y él me decía ‘yo no me drogué, yo no me drogué’“, relató Adrián Paenza, el periodista que hizo la nota que dio la vuelta al mundo.

Sin embargo, no se dio crédito pese a haber portado el micrófono en el momento cúlmine: “Ninguna pregunta que le hice merecía que el diga ‘me cortaron las piernas’, o sea, yo no le hice la gran pregunta y él contestó de esa forma. Creo que si me hubiese quedado en silencio, él lo habría dicho igual. No me quiero quedar con el crédito de la frase, que fue toda de él”.

Detrás de cámara, en ese instante, Gustavo Rodero hacía equilibrio entre sostener su herramienta de trabajo y controlar sus emociones. Es que, cual biógrafo silencioso, había acompañado el Vía Crucis de Maradona desde el inicio de la puesta a punto casi milagrosa en La Pampa hasta el sueño cumplido de que las nenas, Dalma y Gianinna, lo vieran jugar una Copa del Mundo, luego de sus hitos en México 86 (campeón) e Italia 90 (finalista, con un tobillo inflamado como un melón).

“Él arranco en La Pampa y no me separé de él hasta que lo sacaron del Mundial. En el hotel, pasaba por la puerta de la habitación y me golpeaba: ‘Acompañame a entrenar. Y yo le decía que tenía mil imágenes suyas en la cinta. ‘No vengas a filmar, haceme compañía’, me respondía. Antes de ese Mundial hicimos una gira de notas con Bilardo y Paenza. Pasamos por Italia, España, Grecia y África. Todos preguntaban cómo estaba Diego y qué sabíamos del sindicato de jugadores que estaba armando. Pero cuando salió de la mano con la enfermera, no pensé que lo querían voltear”, supo contarle a Infobae.

“Cuando nos vimos, llorábamos como dos nenes. Él decía: ‘Lo que me sacrifiqué...’. Y yo no lo vi drogarse jamás. “No lo puedo creer’, repetía. No me di cuenta de que la frase iba a quedar para la posteridad, de ninguna manera. Yo hice la nota, escuché perfecto todo, aunque me la pasé llorando detrás de cámara. La frase en sí fue una patada al pecho porque se destacaba en la entrevista, pero no se me pasó por la cabeza que iba a tomar la trascendencia que tuvo y que iba a ser una de las frases de Diego. Siempre pregunto las tres frases más famosas de Maradona. La primera que sale es ‘la pelota no se mancha’. Segunda, ‘me cortaron las piernas’. Y la tercera puede ser ‘se te escapó la tortuga’ o ‘la tenés adentro’. Pero entre las tres, entra. No podés creer haber estado ahí. Y cuando cuento que fui el cámara de esa entrevista, se me cagan de risa. Me dicen: ‘Vos sos un mentiroso’. Tengo que decirles que busquen en los libros”, evocó.

Fue en La Pampa, durante su preparación para el Mundial 94

Rodero es, precisamente, el puente con el origen de la frase célebre. O, al menos, con la primera vez que Maradona se la ofreció a la cámara. El descubrimiento corrió por cuenta de Diego Dal Santo, autor del libro “Maradona en La Pampa”, obra en la que le puso voces e imágenes a la preparación de Pelusa para el Mundial 94 en un campo a 63 kilómetros de Santa Rosa, en el que el ídolo volvió a las fuentes.

En su cuenta de X (@diego1010ar), el periodista rescató un corte de una conferencia del enganche en “El Marito”, en la que se reencontró con su esencia, acompañado de Fernando Signorini, la visita de su familia y la pelota, su fiel ladera.

En ese entorno en el que se sintió cobijado, en el que regresó a sus más orígenes humildes, al punto que disfrutó de detalles simples, como afeitarse a la vieja usanza, con un espejo, al aire libre y con navaja; Maradona parió aquella frase, aunque con un sentido totalmente opuesto al que le terminó otorgando el impacto eterno.

“El objetivo es el Mundial, después veremos. El fútbol, mientras que no me agobie, que no me ponga presiones, que sea todo como esto... Como esto, que yo pueda disfrutar de mis nenas, que pueda disfrutar de la gente, y que la gente pueda disfrutar de mí, yo seguiría toda la vida”, comenta el Diez en la entrevista colectiva.

La enfermera Sue Carpenter se
La enfermera Sue Carpenter se lleva a Diego al control: fue la última imagen de Pelusa como jugador con la casaca de Argentina

Luego, una pregunta dispara la primera aproximación a la cita bíblica maradoniana: “¿Tenés propuestas para ir a Japón o para jugar en algún otro lado después del Mundial?“. ”Hay propuestas. Lo que pasa es que tenemos que tomarlo con pinzas por las nenas. Hay muchas cosas que cuando las nenas van creciendo tenés que empezar a darles explicaciones, tenés que empezar a contarles a las nenas... Y por ahí te dicen no y te cortaron las dos piernas, ¿qué le vas a hacer?“, soltó, con una media sonrisa por la ocurrencia. Una ocurrencia que hablaba de futuro, de planes, de Dalma y Gianinna; nacida en esa tierra en la que había vuelto a ser Pelusa. Pero terminó siendo la banda de sonido de una de las escenas más dolorosas de la historia del fútbol argentino.