
Dibu Martínez (6): casi no intervino ante un rival que intentó atacar por potencia, pero prácticamente no llegó. La seguridad habitual.
Gonzalo Montiel (6): cumplió a pesar de la poca actividad con la que cuenta en el Sevilla. No sufrió en la marca y se proyectó muy bien.
Cristian Romero (7): una muralla, sacó todo de arriba y de abajo. Además, le anexó un par de salidas desde el fondo de altísima calidad.
Nicolás Otamendi (6): implacable en la marca, no le temió al roce que propusieron los atacantes jamaiquinos. Y supo conducir con criterio desde el fondo.
Nicolás Tagliafico (6): pasó con buena lectura de juego, siempre mostrándose como opción para hacer amplio el campo. Interesante tándem con Lo Celso. Y no pasó zozobras por su lateral.
Guido Rodríguez (7): jugó casi siempre bien y de primera. Inteligente, hasta llegó al arco contrario: a los 30, apareció en el segundo palo para conectar un balón peinado por Otamendi, pero remató desviado.
Alexis Mac Allister (7): involucrado en el circuito de juego, aportó movilidad y toque, confirmando que está cada vez más cerca de garantizar su pasaje al Mundial. En el complemento le puso una asistencia de primera a Lautaro Martínez que no terminó en grito por centímetros.
Giovani Lo Celso (8): la figura de la cancha hasta que entró Messi. Con el mapa de la cancha en su cabeza, jugó e hizo jugar a todos. Tuvo dos remates desde el borde del área que pudieron ser goles. Cada vez más titular.
Ángel Di María (6): tuvo la primera chance de gol y se la tapó el arquero. Desequilibrante siempre, a veces acertó, en otras no fue preciso, pero siempre intentó.
Lautaro Martínez (6): asistió a Julián Álvarez tras un buen corte y enganche para el 1-0. Jugó bien de espaldas, y se entregó permanentemente.

Julián Álvarez (7): anotó su segundo gol en la Selección entrando de 9, tras la asistencia de Lautaro Martínez. Rotó con el Toro, se movió por afuera y por adentro, y presionó full time, como sucedía en River.
Lionel Messi (9): un par de pinceladas le bastaron para martillar el partido. Por un estado gripal jugó un poco más de media hora, pero cuando se encendió extrajo oro de sus botines. Generó cuatro chances claras y convirtió dos. En el primero, con una pared que no salió, pero encontró el balón de todos modos y sacó un zurdazo letal. En el segundo, de tiro libre, a pura astucia. La gente lo pidió y él devolvió cada centavo de dólar que costó la entrada.
Enzo Fernández (6): menos determinte que contra Honduras, pero igualmente suelto. Entró como N° 5, distribuyó y se animó.
Nahuel Molina: entró bien, siempre dispuesto a proyectarse.
Lisandro Martínez: un puñado de minutos, la prestancia de cada participación.
Joaquín Correa: con muchas ganas, al punto de que se lamentó porque el árbitro demoró su cambio.
Rodrigo de Paul: ingresó para activar a Messi, intentando edificar paredes. Y llegaron los dos goles del astro del PSG.
Lionel Scaloni (7): ¿era una prueba? Probó tres sistemas en 90 minutos. Cambió nombres, la propuesta no se modificó. 35 partidos invicto, con acuerdo para renovar su contrato. Y un país ilusionado con la selección argentina en el umbral del Mundial.

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