Una pregunta. Poco más de dos minutos. Un discurso de un tirón, con la voz tomada por la emoción, por una noche intensa, cambiante. Todo eso y sólo eso. La conferencia de prensa de Marcelo Gallardo luego de la eliminación de River de la Copa Libertadores a manos del Palmeiras sorprendió por su duración, porque el propio DT le puso punto final, y por su contenido. Una palmada en la espalda al plantel que una vez más le respondió, como sucede desde hace seis años. Ni una palabra sobre el VAR, decisivo por haber anulado el gol de Gonzalo Montiel por offside y el penal a Suárez sancionado por el juez Ostojich y luego invalidado. Una oda completa al equipo que lo dejó a apenas un gol de la hazaña, tras el 0-3 en Avellaneda.
“El balance ya lo hicimos, sobre lo que vivimos todos con la pandemia, y cómo volvimos a competir, de la manera que competimos”, prologó, dando a entender que su mensaje no admitiría preguntas alternativas. Ni el arbitraje, ni su futuro. El hoy y el ahora.
“Vengo a reconocer y a valorar a mi equipo, a mis futbolistas. Me han emocionado por la forma en que jugaron, me pone orgulloso por la postura. Esa es la sensación que tengo. Lo que vi hoy de mi equipo me hace sentir totalmente orgulloso y dignifica mi profesión; estos son los momentos por los que uno elige la profesión de entrenador. Vine a decir esto. Le deseo suerte a Palmeiras, que tenga suerte en la final”, concluyó. Acto seguido, se levantó del aseinto y se marchó hacia el vestuario.
Ese orgullo que repitió el Muñeco en el contacto con la prensa se nutrió de un par de escenas apenas finalizó el cotejo en San Pablo. El entrenador Abel Ferreira se le acercó, lo abrazó y le habló al oído durante varios segundos. El contenido de la charla quedó entre ellos, claro. Pero supo a un homenaje a la pizarra del DT argentino, que arrolló a la del portugués en el desarrollo.
Otro punto profundo fue el llanto desconsolado de Nacho Fernández, uno de los termómetros de la Banda. Gallardo lo rodeó con sus brazos e intentó consolarlo, con entereza.
“Los que están esperando, seguirán esperando porque yo tengo convicciones, sé de dónde vengo, sé lo que me costó estar acá, cómo trabajo y cómo es mi grupo de jugadores. No me va a cambiar nada un resultado de fútbol por más malo que sea. Que me sigan esperando. No me va a dañar un partido de fútbol”, había dicho en la conferencia previa a la semifinal de vuelta. Y lo ofrecido por sus pupilos no hizo más que refrendar sus conceptos.
¿Habrá más funciones del River de Gallardo? Sólo él lo sabe. Tiene contrato con el club hasta diciembre, cuando finaliza la gestión de Rodolfo D’Onofrio al frente de la institución. “Cuando termine mi participación en la Copa Libertadores haremos el análisis con mayor detenimiento, con lo que me da razones para seguir o para no seguir. Cuando termine la Copa hablaré con mi cabeza para ver cómo seguimos”, había anticipado.
Así, su breve discurso será lo último que se escuchará de Gallardo... Hasta que defina si continuará habitando el banco del Millonario.
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