Se rompió la burbuja del tenis: dos argentinos contrajeron COVID-19 y seis se encuentran aislados

Los test positivos de Francisco Cerúndolo y del estadounidense Denis Kudla en la misma jornada, sumados a casos anteriores, dispararon dudas sobre el cuidado y el control de las situaciones dentro de la burbuja que se realizó para disputar en Doha la clasificación al Australian Open, en donde reina la falta de información

Cerúndolo, N° 139 del ranking ATP, dio positivo a pesar de haber seguido todos los ptorocolos (EFE/Dino E. García)
Cerúndolo, N° 139 del ranking ATP, dio positivo a pesar de haber seguido todos los ptorocolos (EFE/Dino E. García)

Siete argentinos llegaron a la capital de Qatar, en la península del Golfo Pérsico, para buscar la posibilidad de acceder al cuadro principal del primer Grand Slam de la temporada. Uno de ellos logró atravesar la primera ronda y se preparaba para jugar su segundo partido, sin embargo, el mail con el resultado del test realizado el día anterior le modificó el humor.

Francisco Cerúndolo (139 del ranking de ATP) leyó el mensaje confirmando el positivo de COVID-19 con desazón y algo de extrañeza, porque los dos testeos previos de los últimos días habían dado negativo y “se mantuvieron los cuidados todo el tiempo. Sinceramente, no sabemos que pasó”, dijeron desde su entorno. Por este motivo, Cerúndolo debió mudarse a un hotel reservado para aislar a los jugadores que hayan dado positivo, sin posibilidad de salir de su habitación, guardando todos los protocolos de higiene y comidas. En ese mismo hotel se encuentra desde la semana pasado Juan Pablo Ficovich, quien ni siquiera llegó a ser parte del sorteo del cuadro del certamen.

-¿Francisco, durante cuánto tiempo debés estar aislado?

-Creo que entre 10 y 14 días, pero al décimo día me vuelven a hisopar y si doy negativo puedo salir. Creo que es así, no me explicaron muy bien.

Francisco ya se encuentra en una habitación que, al parecer, tiene ciertas comodidades y le permitirá no descuidar la parte física, ya que lo tenístico deberá esperar.

A causa de este resultado positivo, la mirada de la organización se extendió sobre el resto de los jugadores argentinos y acompañantes (Guido Andreozzi, Facundo Bagnis, Andrea Collarini, Facundo Mena, Renzo Olivo y el entrenador Waly Grinóvero), quienes inmediatamente recibieron la orden de también aislarse, pero en sus propias habitaciones, por considerar que estuvieron en “contacto estrecho” con Francisco.

La comunicación empezó a fluir y los mensajes comenzaron a llegar. “Todos los argentinos estamos encerrados, cada uno en su habitación. Nos dijeron que es por ser ‘close contact’”, contó uno de ellos desde el hotel.

Ante la falta de información por parte de los organizadores, los jugadores no saben aún cuánto tiempo deberán permanecer en esa condición ni cuáles serán los requisitos para salir del aislamiento. Uno de los argentinos en esa situación sostenía que todos están esperando “los resultados del test de ayer. El de Fran estuvo listo por la mañana”. En coincidencia, Andrea Collarini comentaba que no creía que tuvieran que permanecer aislados mucho tiempo, “pero no tenemos nada de información, sólo que tenemos que quedarnos en la habitación hasta que nos avisen”. Para Collarini la situación pudo haber sido más penosa, ya que estuvo a un punto de ganar su match de primera ronda y la pregunta que se hacía era si lo hubiesen dejado jugar o le hubiera pasado lo mismo que al estadounidense Denis Kudla, quien ganó su partido, pero fue eliminado del certamen al dar positivo en el test del día anterior.

La falta de información y la extrañeza por la cantidad de precauciones tomadas por Cerúndolo durante todo este tiempo, a algunos les hizo dudar de los resultados de los testeos y volvió a aparecer el fantasma del falso positivo.

Facundo Bagnis, uno de los tenistas que debieron aislarse (Luis ROBAYO / AFP)
Facundo Bagnis, uno de los tenistas que debieron aislarse (Luis ROBAYO / AFP)

Por su parte, Waly Grinóvero, entrenador de Facundo Bagnis, también está aislado en su habitación, a pesar de haber dado negativo en el test del día anterior, “pero por reglas gubernamentales necesito dos test más de resultado negativo” para poder salir. Lo que aún siguen sin saber todos los argentinos aislados es el margen entre un testeo y el otro.

Con este inicio de temporada que ya genera incertidumbre, una mirada dentro de la burbuja muestra que si se consideró “contacto estrecho” el de los jugadores argentinos, quiere decir que no se reparó demasiado sobre la distancia que debían mantener los jugadores entre sí.

El punto de encuentro entre ellos era el restorán, en donde las ubicaciones estaban indicadas de acuerdo al protocolo, “pero si estaba lleno te sentabas en donde podías, ahí ya no había distancia”, comentaron.

Sin embargo, una charla entre algunos de ellos apunta hacia las dudas que tienen estas “burbujas”: los servicios de los hoteles.

Los jugadores dentro de las burbujas debían guardar, por protocolo, las distancias y los caminos señalizados, pero aparecían huecos por donde se puede filtrar el contagio y así lo cuenta uno de los jugadores argentinos.

“A los tenistas nos hacen entrar por la parte de atrás del hotel y tenemos que usar sólo el ascensor de servicio, para no tener contacto con personas que no se hayan hecho el hisopado. Los jugadores no podemos pasar por el lobby del hotel”, explicaban. A pesar de esta precaución, el ascensor de los jugadores también era utilizado por el personal de servicio del hotel “y muchas veces vamos todos apretujados porque lo usan constantemente”, se quejaba uno de los tenistas.

“Le pregunté a una persona del hotel cuál era la situación con la gente de servicio en los ascensores y me dijo que todos se habían hecho el hisopado. Entonces, le pregunté en dónde dormían o de dónde venían aquellas personas. Se quedó mirándome, sin responder”, contaba otro de los tenistas argentinos.

Esta situación es la que pone en dudas la efectividad de las burbujas, tanto en Doha como lo que sucedió en Nueva York, ya que ni el personal de los hoteles ni los ballkids ni los jueces de línea ni el staff del torneo reside en una burbuja común y todo queda supeditado a la responsabilidad individual extrema.

Una sola falla de alguna de estas personas o en alguno de los test provoca que se pinche la burbuja y que todos los negativos del comienzo muten a positivo, el contagio se propague y los aislamientos empiecen a acumularse.

Otra duda que tienen los argentinos es quién pagará los gastos de hotel, a causa de los aislamientos, ya que representa un gasto y no una inversión para los jugadores.

De acuerdo a lo estipulado en los torneos, el jugador debe hacerse cargo de la hotelería y de lo que consuma durante su cuarentena, pero no está claro si esto sucederá así en Doha ni tampoco si quienes fueron aislados, pero siguen dando negativo, deben correr con los mismos costos. Esto provocaría un agujero en los presupuestos de los tenistas argentinos.

Por ahora, les resta esperar cuándo pueden dejar el aislamiento impuesto por contacto cercano con Francisco Cerúndolo.

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