
Boca hizo historia aquel 28 de noviembre de 2000 en Tokio. Contra todos los pronósticos, el equipo dirigido por Carlos Bianchi derrotó 2-1 al galáctico Real Madrid de Casillas, Roberto Carlos, Luis Figo y Raúl, entre otras estrellas, y alzó la Copa Intercontinental. Martín Palermo, por duplicado, anotó los goles del vencedor. Juan Román Riquelme llevó en sus botines el joystick del partido.
Fernando Hierro es una leyenda de la Casa Blanca. Disputó casi 600 partidos con la camiseta del Merengue y obtuvo 18 títulos, que incluyeron tres Champions League y cinco ligas. También dos trofeos intercontinentales, pero no la de aquella final ante el Xeneize. En diálogo con radio Continental, el defensor español recordó aquel duelo y elogió profusamente el planteo de su adversario y la actuación de su organizador de juego: el citado Riquelme.
“Boca tenía un magnífico equipo en el 2000. Nosotros llegamos a Tokio después de un partido y Boca estuvo tres semanas preparándose. Nosotros salimos muy fríos y nos encontramos 0-2”, analizó, en referencia a los gritos tempraneros de Palermo, a los 3 y a los 6 minutos de acción. Luego descontaría Roberto Carlos a los 12, pero el Real Madrid no logró remontar la cuesta.
“La derrota con Boca nos enseñó y ayudó mucho para ganar la Champion siguiente. Era difícil quitarle la pelota a Riquelme, supo en todo momento el timming para manejar el juego”, reconoció el zaguero, que supo debutar con la camiseta del Valladolid y se retiró con la del Bolton en el 2005. Luego se dedicó a la dirección técnica, tarea en la que alcanzó a conducir a la selección española en el Mundial de Rusia 2018.
En su carrera sobre el césped, debió toparse con delanteros rápidos y mediocampistas ofensivos intrépidos, como contó en el caso de Riquelme. También tuvo el honor de medirse ante Maradona. Sin embargo, no logró coincidir en un campo de juego con Messi.
“Me considero un privilegiado de no haber jugado contra Messi, ja. Maradona era mi ídolo de la infancia, me pude librar de uno, pero pude jugar con el otro”, comentó. “Lo que está haciendo Messi en los últimos 15 años es fuera de lo normal”, destacó sobre el Pulga, a pesar de que es un referente del Barcelona, club antagónico al Real Madrid que representó.
Otra definición, la de la Copa Libertadores 2018, se jugó en el que fue su hogar: el Santiago Bernabéu. “La final del 2018 la vi en mi casa, se pudo ver la pasión del hincha argentino. Tuvieron un gran comportamiento en Madrid, pero a la vez dio pena que no se haya podido jugar en su país”, planteó.
Y fue convidado a dar a conocer qué equipo argentino le genera más simpatía. “Tuve la posibilidad de conocer el estadio de River cuandi visité la Argentina. Siempre dije que me hubiera gustado ver un Boca-River en la cancha de Boca. No podría elegir entre uno de los dos”, concluyó, diplomático.
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