Nicolás en el
Nicolás en el "Kicker Klub Haus", el club familiar ubicado en Merlo

Nicolás Kicker sabía desde hacía rato que pesaba sobre sus espaldas una investigación. Tampoco lo tomó por sorpresa el castigo que le impusieron por haber sido encontrado culpable de arreglo de partidos. Tenía en claro que había pisado un suelo pantanoso en el pasado y se había preparado para afrontar la oscuridad. Una sola escena no había calculado en su tablero mental. Le ocurrió durante una caminata con su hijo Bastián por las calles de La Lucila del Mar en la costa argentina. “Papá, ¿por qué no te veo jugar al tenis en la tele?”. El mundo se derrumbó.

“Estaba de vacaciones en la costa con mi familia y a la noche lo llevaba a Bastián a los jueguitos del centro. Quedaban a unas siete cuadras de la casa que alquilábamos y en ese trayecto él me preguntó eso. En ese momento decidí contarle la verdad. Siempre fui un referente y un ejemplo a seguir para él. Me dolía mucho desilusionarlo. Pero también me sirvió como herramienta para enseñarle que todos cometemos errores y que estos no necesariamente nos definen, sino que lo importante es cómo actuamos en consecuencia para resolverlos”, relata el tenista de 27 años ante Infobae que desde junio del 2018 está cumpliendo el castigo tras haber sido encontrado culpable de dejarse vencer en dos partidos durante 2015 en los Challenger de Pádova (Italia) y de Barranquilla (Colombia).

Esa es su respuesta a la hora de contestar cuál fue el momento más doloroso que tuvo que sobrepasar en estos 21 meses de confinamiento. Ni haber tenido que mirar desde afuera el circuito durante el mejor momento de su carrera –un año antes había tocado el 76 del mundo, su ranking más sobresaliente–, ni haber quedado fuera de la órbita de la Copa Davis en la que había debutado apenas semanas antes, ni quedar en el ojo de las críticas. El escenario más complejo fue tener que mirar a su hijo a los ojos y contarle toda la verdad.

Después de dos años en silencio desde que se conoció la sanción, Nico decidió cortar esa medida porque durante las últimas horas se confirmó su retorno a las canchas para enero del 2021. En el horizonte empieza a asomarse el sol. “Hoy, a la distancia, siento que en ese momento era muy inmaduro. Obviamente no sabía dónde estaba parado ni dónde podía llegar. Fue una decisión sin pensar las consecuencias que podría llegar a traer”, se sincera al analizar el momento en el que finalmente aceptó la tentación económica de los apostadores. Para ese entonces tenía 22 años y naufragaba por debajo de la línea de flotación del puesto 170 del ranking planetario.

— ¿Cómo te sedujeron los apostadores?

— Te contactan a través de las redes sociales. Te dicen que son sponsors. Te prometen cosas y te van llevando la conversación. ¡Y son todas mentiras! Hay que tener mucho cuidado con quienes se te acercan a hablar porque también te lo pueden hacer personalmente.

— ¿Te dan indicaciones de lo que tenés que hacer? ¿están en las tribunas ejerciendo presión? ¿te llegaron a amenazar?

— Sí, te meten presión y cuando sos joven es muy difícil de manejar.

Kicker durante el Australian Open del 2018 tras el triunfo sobre Lukas Lacko: cinco meses más tarde llegó la suspensión (Foto: Reuters)
Kicker durante el Australian Open del 2018 tras el triunfo sobre Lukas Lacko: cinco meses más tarde llegó la suspensión (Foto: Reuters)

La sanción no me tomó por sorpresa. Ya hacía un tiempo que la investigación estaba en proceso. Jamás se me cruzó por la mente dejar de jugar al tenis. Más allá de que fue duro por la exposición mediática, me enfoqué en mi regreso y me apoyé en las personas de mi afecto. Obviamente que es un error que lo pagué muy caro. Tuve que aceptarlo, hacerme cargo y ayudar a concientizar a que otros no tengan que pasar por lo mismo. Es una manera de aprender de esta situación. Nunca dejé de ser yo mismo. Errores cometemos todos. Y, por otra parte, tengo el apoyo de toda mi familia, del equipo de trabajo, de mis amigos y los seguidores que me tiran buena vibra”, reflexiona evocando el video que realizó para la TIU contando su historia y transformando esa materia negativa que se cargó sobre su espalda en una experiencia positiva que lo coloca en un rol social diferente: es uno de los pocos tenistas alrededor del planeta en aceptar que recibió dinero de apostadores y en narrar su vivencia para que el mundo deportivo profundice sus luces de alerta.

“Creo que se están detectando cada vez más casos por el avance de la tecnología y porque hay más controles. En ese momento que decidí hablar en el TIU yo me había ofrecido para realizar charlas ante jugadores que se estén iniciando en la carrera profesional y de ahí surgió la idea de hacer el video. Lo hice con el fin de concientizar, no sólo en el ámbito del tenis sino en todos los deportes, sobre el tema del juego limpio”, revela el hombre que ostenta tres títulos a nivel challenger y que optó por ser asesorado por la periodista Soledad Giménez a la hora de romper el silencio.

Lo ocurrido con Kicker le quitó el velo a nivel nacional a un pulpo que desde hace muchos años expande sus tentáculos en el circuito del tenis mundial, preferentemente en los torneos de menor calibre, donde no hay tantos ojos puestos. Muchos de aquellos deportistas que dan batalla fuera del Top 100 no alcanzan a cubrir los gastos mínimos para viajar, hospedarse, llevar a cabo una dieta equilibrada y mucho menos contar con un equipo de trabajo. Allí es donde perforan estos apostadores, ofreciendo regalías a cambio de un resultado preciso. Los timadores ganan con sus apuestas seguras, todo el resto son los perdedores.

Faltan unos largos nueve meses para Nicolás. Los últimos del castigo que tiene que cumplir por su acto. El estímulo radica en que la meta ya se puede ver, es tangible. “Estoy agradecido por la oportunidad que me están brindando. Nunca se me apagó la pasión por el tenis y ese fue el sostén para volver al circuito. Estoy feliz de saber que voy a poder volver a competir, armar la valija, preparar las raquetas antes de los partidos, las rutinas de los hoteles, compartir con otros colegas cenas, almuerzos, entrenamientos... Sigo compartiendo con ellos prácticas pero la verdad es que no hablo mucho sobre este tema, prefiero hablar de los torneos de mi hijo”, asegura.

Un fragmento del partido contra Lapentti en Barranquilla, donde Nicolás cometió 5 doble faltas


Luego del comunicado en el que brindó sentencia sobre el accionar del tenista argentino, la Tennis Integrity Unit resolvió otra decena de expedientes de suspensiones que van desde los 30 meses fuera del circuito hasta los castigos de por vida como el que le impusieron, por ejemplo, al brasileño ex 69 del mundo Joao Olavo Soares de Souza por haber sido encontrado culpable de “múltiple arreglo de partidos”. Nicolás recibió una pena inicial de seis años que fue reducida a menos de tres por cumplir con el programa estipulado tras haber sido hallado responsable en las derrotas contra el coreano Duckhee Lee en Italia (1-6 y 2-6) y ante el ecuatoriano Giovanni Lapentti en Colombia (6-2, 2-6 y 5-7). En ese 2015, la promesa de dinero por mes y un auto para moverse por Buenos Aires le habían ganado en un momento de debilidad donde la balanza estaba muy desequilibrada por depender del apoyo económico de sus padres para arrear su carrera.

El tenis le dio una nueva oportunidad: “Quiero volver mejor que antes. Obviamente todo lleva su tiempo y dedicación, pero mi objetivo sigue siendo estar dentro de los 30 del mundo. Haber jugado la Copa Davis fue un momento inolvidable, una experiencia increíble. Es hermoso jugar para tu país y en equipo". En su mano tiene una nueva carta, esa que le permitirá demostrarle a su hijo que los errores que cometen las personas no definen su espíritu.

Kicker con su hijo Bastián durante unas vacaciones recientes
Kicker con su hijo Bastián durante unas vacaciones recientes

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