Brasil se había ido al vestuario en el entretiempo luego de los 45 minutos iniciales silbado por sus propios fanáticos. El equipo anfitrión de la Copa América no podía romper el cero del marcador ante Bolivia en el choque inaugural y la impaciencia dominaba el Estadio Morumbí de San Pablo.

Apenas unos segundos después de comenzado el complemento, la gran oportunidad llegó gracias a la utilización de la Asistencia Arbitral por Video (VAR): el árbitro argentino Néstor Pitana cobró un penal por mano de Adrian Jusino que Philippe Coutinho luego cambiaría por gol.

La acción ocurrió a los 48 segundos de la segunda etapa, aunque el juez esperó a que la pelota se vaya afuera para corroborar con sus asistentes lo ocurrido en el área. El llamado por el comunicador llegó y Pitana corrió hacia un costado para visualizar la pantalla.

Allí pudo ver que, efectivamente, el centro de Richarlison impactó en la mano de Jusino y eso debía ser sancionado con la pena máxima. Determinación que tomó correctamente.

Sin embargo, hubo un detalle que no pasó desapercibido: la comunicación entre Pitana y Patricio Loustau, quien estuvo encargado del VAR junto con otros compatriotas como Fernando Rapallini y Ezequiel Brailovsky, se hizo pública.

"Vamos de vuelta. Ahora dame cámara normal. Haceme un poquito más atrás, toda la secuencia más atrás", indicó en un principio. "Voy con mano penal, para mí no es amonestación porque es un centro. Sin tarjeta, ¿ok?", señaló luego. Eso se escuchó claramente por intermedio de las cámaras de la transmisión oficial.

Está claro que este aspecto no depende del accionar de Pitana, sino de la organización que permitió poner un micrófono en esa zona para que se escuche lo que decía el árbitro principal. Por protocolo no está permitido que el diálogo interno entre el juez y sus auxiliares sea público.

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