La entrevista inesperada al Coco Basile

Alfito Basile, hijo del mítico Coco, ex entrenador de Racing, Boca y la selección argentina bicampeona de América en 1991 y 1993 (últimas conquistas oficiales de la Albiceleste Mayor) mostró la intimidad de cómo el ex defensor sobrelleva la cuarentena ante la pandemia de coronavirus. Acostado sobre una cama, con un sillón en la espalda, descontracturado y con un cigarrillo en su mano derecha, el director técnico, de 76 años, se prestó a un “reportaje imprevisto”, tal como lo definió su heredero.

Alfio junior lo sometió a un cuestionario: los mejores jugadores puesto por puesto que le tocó dirigir en Racing a lo largo de sus cuatro etapas en el banco de suplentes (1977, 1985-89, 1996-97 y 2012). En la Academia, el Coco consiguió alzar la Supercopa en 1988.

“El mejor defensor que dirigí, qué pregunta”, se importunó ante la primera consulta a quemarropa. “Y... El Panadero Díaz, porque jugó conmigo y después lo dirigí cuando volvió de España”, dijo sobre quien luego fue su ladero en los cuerpos técnicos

A la hora de seleccionar volantes, optó por dos: “Colombatti cuando jugaba de volante por izquierda, técnicamente era mejor. Y después tenía al Hachita (Miguel Ángel) Ludueña, un crack con la pelota en los pies. De 5 era un primer pase, una clase, presionaba... Moderno, para jugar ahora”.

Cuando llegó la hora del enganche, no dudó: “Rubén Paz”. El uruguayo dejó una huella en el corazón de los hinchas de Racing. Y al elegir los delanteros, se explayó. “Tengo varios”, anticipó. “El Mencho Medina Bello, que lo saqué a los 18 años para Primera. El Toti Iglesias, no duró nada porque estuvo sólo un año en Racing, pero me hizo cualquier cantidad de goles. Walter Fernández, el Oso, tenía una habilidad bárbara y medía 1.90. Le pegaba con un fierro con la zurda. Un wing bárbaro”, se explayó.

Y, en el arco, dos ídolos de la institución. “(Ubaldo Matildo) Fillol y (Agustín Mario) Cejas”. El epílogo del video, que dura casi dos minutos y Alfito compartió en sus redes sociales, resulta un canto a la nostalgia. “Gracias”, dice el hijo de Coco, cual cronista. “No, ¡qué gracias! Lindos recuerdos me traés”, completó el DT.

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