Cada vez falta menos para el debut de Diego Maradona como entrenador de Gimnasia de La Plata. La fecha FIFA sirvió para que el domingo se viva una fiesta en el Bosque. El estadio lleno, las lágrimas del Diez y la esperanza por evitar el descenso se extendieron a lo largo de una semana tan intensa como emotiva.

El momento de la previa culminó con la llegada del plantel al Juan Carmelo Zerrillo cerca de las nueve y media de la mañana. Una hora y media antes de que la pelota comience a rodar por el campo de juego.

Un numeroso operativo policial escoltó al micro que depositó a la delegación tripera en la puerta del vestuario local.La cantidad de medios acreditados, solicitud de entradas, cámaras de fanáticos encendidas para captar la imagen de Pelusa fue una muestra del fenómeno maradoneano que se vive en la Ciudad de las Diagonales.

En sus 5 presentaciones previas Gimnasia sólo sumó el punto del empate con Lanús (1-1), y con la llegada del Diez quiere olvidar los golpes sufridos frente a San Lorenzo, Defensa y Justicia, Colón de Santa Fe y Argentinos. El rival del debut no es el mejor: Racing, el último campeón que comenzó la temporada con el pie izquierdo y busca continuar con la reacción demostrada ante Godoy Cruz la fecha pasada.

Para intentar conseguir su primer triunfo en el certamen, Maradona y su cuerpo técnico compuesto por Sebastián Méndez y Adrián González idearon los ingresos de Víctor Ayala, Maximiliano Comba y Horacio Tijanovich por Agustín Bolívar; Brahian Aleman y Claudio Spinelli, respectivamente.

Con su llegada, Maradona revivió a un club desolado que estaba prácticamente condenado al descenso. Su impulso cambió la sensación en la mitad de La Plata, aunque su verdadera función comenzará a las 11 de la mañana cuando dirija su primer encuentro. Diego quiere imponer otra vez la Mano de Dios.

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